Periferias contra el 78

Catalunya: el éxito del ‘colauismo’ y el peso del eje nacional

23/12/15 · 8:00
Edición impresa
Ada Colau y Pablo Iglesias en un acto de Barcelona En Comú en la Plaza Mayor de Nou Barris (Barcelona) en mayo de 2015. Foto: Marc Lozano / Barcelona En Comú.

"Hay un movimiento de las periferias hacia el centro para cambiar el Estado", aseguró Xavier Domènech poco antes de ser proclamado candidato de En Comú Podem. El mapa estatal que han dibujado este 20D no puede corroborar más esta hipótesis. Catalunya y Euskadi han quedado teñidas de morado, mientras que en Navarra, País Valenciano, Baleares, Canarias y Galicia la segunda fuerza es Podemos. También en la Comunidad de Madrid, pero en ninguna otra provincia del interior o sur peninsular.

Hay un movimiento en las periferias y parece bastante fuerte. Aunque estaría bien definir qué quiere decir 'periferias' en una cultura política que usa 'territorial' como eufemismo de 'nacional'. Ningún terremoto de la magnitud del que este 20D ha barrido España responde a una sola causa, pero si hubiera que señalar una sola tendencia, apostaría por mirar a las naciones.

Hay un movimiento que quiere cambiar el Estado, de muy diversas formas pero con visiones predominantemente izquierdistas, que se articula sobre lo nacional. Ahora.

En Catalunya hay un giro a la nueva izquierda democratizadora y hay un giro hacia un nuevo independentismo

La pregonada caída del 78 era esto y, como algunos sospechaban, no empezaría por Vallecas ni por la Andalucía siempre pintada de rojo. Empezaría por esa Catalunya que en el imaginario de la izquierda pecera está llena de burgueses, pero que siempre votó zurdo en las municipales, en las generales e incluso en las autonómicas cuando a la izquierda le dio por pensar durante más de cinco minutos sobre lo nacional.

Si alguien ha entendido eso es En Comú y el espacio del colauismo, con un idilio social tan importante que ha sido capaz de aglutinar a corrientes que nada tienen que ver en torno a una misma propuesta soberanista. En cuatro de las cinco ciudades más pobladas de Catalunya, En Comú Podem obtuvo porcentajes entorno al 30%. En Barcelona superó el 26%. En las diez ciudades más pobladas, se mantuvo por encima del 20%, y en todas las provincias superó el 15%. La fuerza con la que ha emergido En Comú no palidece delante de ningún otro que haya ocurrido en los últimos años, y eso incluye al neoindependentismo.

En Catalunya están pasando dos cosas: hay un giro a la nueva izquierda democratizadora y hay un giro hacia un nuevo independentismo.

Las probabilidades de éxito de uno correlacionan positivamente con las del otro, aunque las estrategias de autosalvación de parte de ambos sectores son divergentes. Si el independentismo quiere tener futuro necesita seducir a este espacio, para que entienda que sus demandas son respetables. Lo mismo ocurre con el colauismo y su deseo de cambio en el marco estatal español. No tendrá nada que hacer si la mitad del país está decidida a largarse y no puede solucionarlo en las urnas.

El régimen español se rompe, y lo hace por sus naciones, pero el régimen español no es exactamente España. Lo que el 20D pone sobre la mesa es la necesidad de que las amplias capas sociales inmovilistas entiendan que el intento de salvaguardar a toda costa el 78 está a punto de romper el saco.

Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0