Camino a las elecciones generales
El culebrón de la confluencia, en suspenso hasta septiembre

Las primarias de Podemos, cerradas ayer con un descenso de participación respecto a procesos anteriores, dan comienzo a una carrera electoral en la que las posibilidades de un "desborde" de Podemos han sido puestas encima de la mesa pero hasta el momento no han arrojado certezas.

, Diagonal
23/07/15 · 8:00
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Alberto Garzón y Pablo Iglesias, en un encuentro en Madrid la pasada primavera. / Dani Gago

En septiembre se cumplirán tres años de la convocatoria de Rodea el Congreso, el momento de máxima confrontación contra el bipartidismo en su propia sede: la carrera de San Jerónimo en Madrid. Para “asaltar” y no rodear el Congreso, en este tiempo se han constituido dos modelos básicos de participación en las instituciones cuyos impulsores se niegan a considerar antagónicos y que están en constante diálogo. Son el modelo-partido que impulsa la dirección de Podemos y una forma híbrida cuyos máximos exponentes son dos procesos también distintos entre sí, Ganemos en Madrid y Guanyem en Barcelona, que confluyeron con Podemos y, desde esa unidad, han obtenido las alcaldías en ambas ciudades.

El espíritu de ese segundo modelo ha sido recogido en un manifiesto llamado Ahora en Común, publicado en Eldiario.es el 10 de julio. La iniciativa supone una novedad respecto a otras llamadas al entendimiento, ya que ha actuado en el terreno en el que Podemos se ha sentido más cómodo: los medios de comunicación y el uso de la “urgencia del momento” como argumento y estrategia.

Deseos y cuchillos

En las próximas elecciones generales, Pablo Iglesias necesitará alrededor de seis millones de votos para ser presidente. A nadie se le escapa que muchos de esos votantes pueden ser movilizados por parte de las personalidades que han saludado la iniciativa Ahora en Común. Entre estas personalidades hay algunos diputados autonómicos de Podemos, concejales de los ayuntamientos de la unidad popular y diputados y otros cargos de Izquierda Unida, entre ellos Alberto Garzón, a priori candidato a presidente del Gobierno de esta coalición.

La confluencia ha devuelto a primera línea las viejas caricaturas que se han aplicado tradicionalmente a los encuentros y desencuentros de las fuerzas políticas de izquierdas

Sobre el papel, la confluencia ha devuelto a primera línea las viejas caricaturas que se han aplicado tradicionalmente a los encuentros y desencuentros de las fuerzas políticas de izquierdas. En el off the record, desde dentro de Podemos se acusa de inoperantes, perdedores o resentidos a algunas de las fuerzas que mueven el manifiesto de Ahora en Común, en especial a IU. Desde sectores que mueven la confluencia, se justifica la necesidad de la misma ante la prepotencia, el “leninismo” o el “jacobinismo” del equipo de Iglesias, Errejón, Bescansa y compañía.

Como confirman desde Ahora en Común a Diagonal, aún no se ha producido ningún encuentro oficial entre Podemos y los impulsores del manifiesto. Al margen de las pullas –nada grave, al fin y al cabo, esto es política–, la salida del manifiesto ha planteado varias preguntas que no corresponde resolver sólo a Podemos, aunque, como reconocen desde Ahora en Común, no hay ninguna respuesta que se obtenga sin contar con ese partido. ¿Cómo ganar cuatro millones de votos sobre los resultados autonómicos de mayo? ¿Cuál es la fórmula para obtener el porcentaje entre el 25 y el 30% en el que se situará la barrera del primer puesto en las próximas generales? ¿Hay individualidades que aseguren el famoso “asalto a los cielos” prometido por Pablo Iglesias en la asamblea fundacional del partido? ¿Se podría lograr ese asalto desde una candidatura participada y hecha desde abajo?

Las primarias

Nadie discute que Iglesias recibirá un primer y casi definitivo empujón de su partido en la recta final hacia La Moncloa. Ha sido elegido candidato a presidente del Gobierno en las primarias de su propio partido para confeccionar las listas preliminares para el Congreso y el Senado que terminaban ayer 22 de julio. Unas primarias en las que se han emitido 59.723 votos, una cifra de participación más baja que la que se ha dado en todas las elecciones internas de Podemos desde junio de 2014. Asimismo, más de 40.000 personas han participado en la consulta sobre pactos electorales.

A partir de hoy, Podemos aspira a hacer buenas las encuestas que lo situaban en enero como primera fuerza política y no las que en julio lo sitúan en un 17% del voto en las próximas generales, la mitad del que necesitará para ganar. Optimista, Irene Montero, que participa en las primarias dentro de la lista Equipo Pablo Iglesias y forma parte del Consejo Ciudadano, asegura que “independientemente de las encuestas vamos a construir y poner todo el esfuerzo en componer la mejor candidatura”.

Montero cree que su partido sigue una tendencia al alza: “Tenemos cada vez mejores resultados y sin embargo es el bipartidismo el que se acaba hundiendo, el que obtiene peores resultados tanto en los comicios municipales como en las autonómicas, y cabe pensar que en las generales”. Rascar la base del PSOE, integrar –por lo civil o lo penal– el voto de IU, presentarse como la única fuerza del cambio frente al ascenso teledirigido de Ciudadanos y, sobre todo, abrir una veta en el abstencionismo, es la combinación que puede hacer que Podemos haga saltar la banca en las próximas elecciones.

En la presentación de su equipo para las primarias, Pablo Iglesias apuntaba que “hay décadas en las que ocurren muy pocas cosas, y semanas y meses en los que acontecen décadas”. Siguiendo esa lógica, en las dos últimas semanas ha transcurrido al menos un mes y medio, el tiempo que va desde las elecciones municipales y autonómicas hasta la apertura del proceso de primarias en Podemos y el anuncio, hecho por el mismo Iglesias en Twitter el 17 de julio, de que se someterá la estrategia de alianzas de Podemos a referéndum. Con ese anuncio, Iglesias volvía a mover ficha con rapidez, poniendo en manos de la base aceptar o no el programa para las negociaciones de la lista definitiva.

Ya el modelo de primarias, que fue presentado por Íñigo Errejón, del consejo ciudadano de Podemos, permite que se incorporen personas que no han participado a estas primarias. Quedan “espacios en blanco”, huecos imprescindibles en la aritmética del partido para las generales.

Podemos ya se ha reunido con distintos actores partidistas y movimentistas en Catalunya, donde la confluencia ya tiene nombre para las autonómicas, Catalunya Sí que es Pot. En el País Valenciano, el acuerdo se produciría con Compromís. En Baleares, el acercamiento ya se ha producido con Més per Mallorca, y es en País Vasco y Galicia, de donde Iglesias regresó sin nada firme en su visita a las Mareas gallegas, en los territorios en los que la confluencia queda para el verano.

No sólo Madrid y Barcelona

Un par de semanas después del lanzamiento de la iniciativa, David Leal, uno de los cuatro portavoces de Ahora en Común, daba la bienvenida a Alberto Garzón, que ha anunciado su disposición a presentarse a unas primarias de una futura candidatura de confluencia. Pero Leal recalca que, aunque cualquier ciudadano puede postularse, no hay “un mecanismo de primarias en Ahora en Común ni unas primarias en marcha, ni vamos a organizar unas primarias al margen de lo que piensen y hagan el resto de actores”.

Para Leal, el modelo que sigue Ahora en Común es el que “ha movilizado una energía social enorme” y ha dado lugar a ganar la alcaldía en Madrid, pero también cree que será un espacio válido para los intentos de confluencia que no han cuajado en territorios como Andalucía o Asturias. El comienzo de una legislatura tormentosa en la segunda de estas comunidades, donde ha habido sonados desencuentros entre el número uno de Podemos en el Principado, Emilio León, y Gaspar Llamazares, que obtuvo un 12% para IU en Asturias, señala un límite geográfico a una confluencia para las generales de otoño. “Algo que en Madrid o Barcelona sirve no tiene por qué funcionar en Asturias”, resume Xuacu Fernández.

También Raúl Quinto, participante en Claro Que Podemos Territorios, ve difícil un acuerdo con IU en Andalucía: “Las reuniones de Ahora en Común las está promoviendo directamente la cúpula de IU”, explica, “aquí no hay un tejido asambleario en barrios que alimente esa confluencia”. No obstante, Fernández saluda la propuesta de consulta hecha por Iglesias y cree que un factor clave será que no haya “fetichismo de la marca, pero ni de la gente que está dentro ni de la que está fuera”.

Arriba y abajo

Irene Montero recuerda que la apertura del partido “no tiene precedentes” en el Estado español, aunque reconoce que la dirección es “muy consciente de que hay una multiplicidad de actores por el cambio y bienvenidos sean”. Sobre Ahora en Común, Montero prefiere ver “cómo se desarrolla” y apunta que la consulta planteada para la confluencia dirá los ritmos, los tiempos y las bases para que Podemos termine “construyendo esa candidatura del cambio”.

A la expectativa, pero escéptico sobre la apertura de la dirección de Podemos, se muestra Raúl Camargo, diputado autonómico de Podemos e integrante del movimiento Anticapitalistas. Este grupo no ha presentado ninguna lista específica en el proceso, y Camargo lanza un dardo al asegurar que el propio diseño del proceso “tiene mucha influencia en el tipo de personas que están dispuestas a participar” y ha logrado que se autodescarte “gente destacada” de ámbitos sociales y políticos.

Abrir el mapa más allá de sopas de siglas o frentes de izquierdas, “que creo que nadie plantea ahora mismo”, explica Camargo, no pasa, a su juicio, por dejar huecos en blanco en la lista, algo que es “un pacto por arriba”, concluye este diputado. Desde Ahora en Común eluden contestar a si la manera de “abrir” a Podemos es proponer el uso de un censo distinto al que el partido morado utiliza para sus elecciones internas. Leal estima que igual que el nombre de la confluencia es accesorio, también lo son los trámites y los aspectos técnicos si se produce un consenso.

“Si lo de Ahora en Común va de verdad de abajo a arriba y se convierte en una marea ciudadana, ya llegará el momento de que Podemos se posicione y para que las bases podamos opinar en un referéndum, pero con tan poco tiempo me parece excesivo”, señala Raúl Quinto. Desde Ahora en Común se dice que Podemos “será un actor fundamental y tendrá un protagonismo muy fuerte” en el proceso del cambio en el Gobierno español, pero, para Leal, “el eje de ese cambio debe ser un proceso de construcción ciudadano”. Por último, Montero concluye que la mayoría social que interpela a Podemos les encamina “a construir candidaturas que sean capaces de representar esas aspiraciones de cambio”.

Junto a confluencia y generosidad, la palabra urgencia marca el ritmo del último tramo en la carrera que la promotora de Podemos planteó para llegar al Congreso. El día después de ese asalto se entrará en otra fase. Si se ha conseguido duplicar el resultado de las autonómicas o superar al PSOE, cualquier confluencia que se haya producido habrá sido la más acertada. Si no, será el momento de hacer la pregunta que no se ha hecho hasta ahora: ¿Cuál es el plan si no se gana?

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