Análisis | El final de la mayoría popular en las comunidades autónomas
El acuerdo en el País Valenciano: condenados a entenderse

El acuerdo de gobierno de PSOE, Compromís y Podemos recoge medidas de rescate ciudadano y de regeneración democrática reclamadas por los movimientos sociales. Ximo Puig será finalmente el nuevo President de la Generalitat, como ha anunciado Mónica oltra la mañana del jueves en rueda de prensa.

13/06/15 · 13:44
Mónica Oltra, de Compromís, será la vicepresidenta de la Generalitat.

El miércoles día 11 de junio se escenificó el acuerdo programático para la formación de un gobierno tripartito (formado por el PSPV- PSOE, Compromís y Podemos) en la Comunidad Valenciana. El “Acord del Botànic” (así se titula el documento, en referencia a las instalaciones del Jardín Botánico de Valencia donde se ha certificado el pacto) consta de cinco ejes programáticos fundamentales: Rescate ciudadano, regeneración democrática y lucha contra la corrupción, gobernar para las personas (medidas relacionadas con el desarrollo del Estado de Bienestar), nuevo modelo productivo y financiación justa y auditoría ciudadana.

El acuerdo llega tras duros días de negociaciones, en las que los partidos han jugado sus cartas tensando en ocasiones la cuerda, a riesgo de decepcionar a sus propios votantes. Desde el punto de vista de la izquierda que podríamos calificar como “transformadora” (representada en este caso por Compromís y Podemos) el contenido programático del documento puede considerarse como un éxito, pues recoge medidas que vienen reclamándose desde distintos movimientos sociales e intelectuales desde hace años: Se habla del derecho a la vivienda, de una “renta garantizada de ciudadanía”, del derecho a la luz, el agua y el gas, del fin de las puertas giratorias, de la recuperación de la sanidad pública para los excluidos de la misma etc.

Sin embargo, el acuerdo programático se sostiene en un frágil equilibrio entre fuerzas que van a librar una guerra subterránea de fondo por el dominio del nuevo escenario (entiéndase por el liderazgo del nuevo gobierno). La primera batalla se ha librado por la Presidencia de la Generalitat, a la que Ximo Puig (PSOE) y Mónica Oltra (Compromís) se habían postulado. Finalmente, Puig será el nuevo president de la Generalitat (como ha anunciado la propia Oltra en rueda de Prensa la mañana del jueves), aunque no cabe duda de que la presencia de Oltra será decisiva en el nuevo gobierno.

Este escenario deja al PSOE en una situación más comprometida de lo que pudiera parecer a medio plazo. Por una parte, el pacto con Compromís y Podemos pone a Puig al frente de un gobierno con dos fuerzas que, si coordinan sus estrategias, tienen más peso específico que el propio PSOE (suman 32 escaños en Les Corts, 9 más que el PSOE). Y eso sin contar con el liderazgo de Oltra, que incluso como vicepresidenta (o “consellera en cap”) del nuevo gobierno puede adquirir más protagonismo que el propio Puig como presidente. Por otra parte, el recurso a un eventual pacto con Ciudadanos y el PP (escenario que no se puede descartar en el futuro, en caso de que Puig se sienta acorralado) lo llevaría al abandono definitivo de su electorado “progresista”, y a la búsqueda de un nuevo electorado que se disputaría con el PP y Ciudadanos (con el riesgo evidente de “Pasokización”)1. Todo dependerá de la capacidad de Compromís y Podemos de cooperar para producir un escenario que les sea favorable (la primera prueba de fuego será en las generales).

A todo lo señalado anteriormente hay que añadir el papel que jugará la oposición. En el caso de Ciudadanos, ha sido significativo su apoyo en la votación al candidato socialista a la presidencia de Les Corts, Francesc Colomer, así como su abstención en la votación de Enric Morera (Compromís) como vicepresidente. Por su parte, el PP utilizará todas sus bazas para desestabilizar al nuevo gobierno, recurriendo si es necesario al fantasma del anticatalanismo (que también está siendo utilizado por Ciudadanos) y del radicalismo. Sin embargo, su principal elemento de presión se encuentra en la enorme deuda pública de la Generalitat Valenciana, que en la práctica ha llevado a una intervención de facto de las cuentas autonómicas por parte del gobierno central (en el presupuesto autonómico de 2015 se destina una partida de 5.003.005,87 millones de euros al servicio de la deuda, ¡casi el 30% del mismo!). Así pues, la autonomía del nuevo gobierno se encuentra muy limitada, por lo que no sería de extrañar un escenario de crisis de liquidez similar al vivido por Syriza en Grecia.

Frente a todas estas dificultades, los retos que se le plantean al nuevo gobierno son enormes. Por una parte, los tres partidos parecen condenados a entenderse si no quieren decepcionar a sus votantes, después de 20 años de gobiernos del PP. Por otra, la lógica de su lucha por el liderazgo del nuevo gobierno puede llevar a tensiones internas que acaben por fracturarlo. En la gestión de esta dialéctica debiera ser fundamental el papel de los movimientos sociales valencianos, disgregados y maltrechos después de dos décadas de hegemonía neoliberal, y que pueden encontrar en este nuevo ciclo político una oportunidad para tejer nuevas alianzas y consolidar las ya existentes.

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comentarios

1

  • |
    José Martínez Carmona
    |
    15/06/2015 - 12:54pm
    BUENA INFORMACIÓN Y ADECUADA CONCLUSIÓN. PERIODISMO NECESARIO. BRAVO DIAGONAL.