Formación profesional para maquillar cifras

La ley Wert crea la FP Básica, un programa formativo con recursos mínimos destinado a los alumnos con más dificultades.

, Redacción
24/07/14 · 8:00
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En septiembre comienza la implantación de la Formación Profesional Básica (FPB), una modalidad formativa que viene a sustituir los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI). La FPB contará con 2.000 horas de formación repartidas en dos cursos y se estrenará con 14 títulos en los que se combinan materias de educación básica, como lengua, inglés o sociales, y las dirigidas a una especialidad profesional concreta, como electricidad o electrónica. Sus destinatarios: jóvenes de 15 a 17 años con el primer ciclo de Secundaria a los que el Consejo Orientador de su centro haya recomendado que opten por esta vía.

“[La FPB] nace intentando compensar y lo que hace es segregar a los alumnos”, explica Luis Cerrón Jorge, profesor de FP en el IES Jimena Menéndez Pidal, en Fuenlabrada, quien explica que el objetivo último de esta nueva modalidad formativa es el de maquillar los datos de abandono escolar: “Los alumnos que acceden a la FPB salen del cómputo de los que fracasarían en 4º de secundaria, y así del cómputo de fracaso escolar al ser la FPB una formación no obligatoria. Es como una puerta trasera”. Cerrón señala que, a pesar de que esta modalidad formativa esté destinada a “chavales con alguna dificultad, sobre todo sociales, familiares o económicas”, las herramientas disponibles para poder reducir esas dificultades, como las tutorías, se reducen a una hora por semana. Cerrón subraya también los pocos recursos destinados a esta modalidad, en la FPB se dobla el ratio de alumnos respecto a los programas PCPI. “A los alumnos con más dificultad se les deja en una estructura con menos inversión”. Tras terminar el ciclo, los alumnos se encontrarán con escasas salidas profesionales y muchos tendrán que hacer un ciclo forrmativo de grado medio.

Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, la inversión realizada en programas de FP en 2011 supuso sólo el 3,2% de los 50.714 millones de euros destinados a educación, a pesar de que el número de matriculaciones en esta modalidad formativa no ha dejado de crecer y ya en el curso 2012-2013 aumentaron un 44,8% respecto al año anterior, una cifra cercana a los alumnos que cursaron Bachillerato.

A pesar de ello, la falta de inversión es una de las características tanto de la FPB como de las otras nuevas modalidades de formación profesional nacidas desde 2012: la FP Dual y Extendida. Esta última modalidad formativa, en experimentación en Madrid desde el curso 2012-2013, ha consistido en reducir la formación en el aula para aumentar el número de horas de prácticas en la empresa de tres meses a todo un curso. Ha sido “un fracaso en casi todos los institutos”, afirman a Diagonal desde el Departamento de Informática del IES Infanta Elena, de Galapagar. En este centro, la media de aprobados ha sido de dos a cuatro alumnos por aula, en las que se cuentan de media 25 estudiantes. “Si reduces la formación de dos años a uno y tienes que acatar unos mínimos, sólo hay una manera de llegar a un número de aprobados: bajando el nivel”, explica uno de los profesores del centro, quien señala que, por otra parte, las empresas colaboradoras con el programa educativo “están encantadas”. Aunque no hay nada escrito sobre la retribución de los alumnos por las prácticas en la empresa: “Para las empresas es todo ventajas, tienen a gente trabajando gratis en tareas poco complicadas”.

La FP Dual, copiada de Alemania e implantada también a través de un Real Decreto, en noviembre de 2012, está también encaminada a rebajar la formación en el aula y aumentar las prácticas del alumno en la empresa. En la versión actual, tras seis meses en el instituto, los alumnos trabajan un curso en la empresa para volver tres meses más al instituto. Jesús, profesor de otro instituto madrileño, señala que, en esta modalidad, es la empresa la que selecciona a los alumnos, pero sin un contrato de por medio a pesar de que pasen allí todo un curso: “Derechos de trabajador no tienen, si la empresa dice que no lo quiere no se puede hablar de despido”. En el blog Damn Dual!, una alumna del IES Clara del Rey relata su experiencia: “Realizo prácticas por la mañana (4 horas), que suponen el 60% de mi formación, y clases en el instituto por la tarde. [...] Pero la realidad es otra, varios alumnos de este proyecto no estamos recibiendo la formación de currículum planificado o apenas ninguna formación”. Las prácticas le han tocado en Microsoft, donde ayuda a contestar correos, leer newsletters, traducir powerpoints, recopilar documentos. “Ya tengo asumido que no haré tareas de desarrollo web”, concluye.

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