El Partido Popular europeo pierde escaños y aumenta la presencia de partidos euroescépticos
Examen a la troika en las elecciones europeas

La izquierda subirá en unos comicios con poca participación.

18/03/14 · 8:00
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“En la era de Lisboa, el Parlamento no sólo decidirá sobre lo que se hace y el dinero que se gasta, sino que también tendrá algo que decir sobre qué hombres o mujeres dirigirán la UE”. La frase, contenida en un resumen de prensa del Parlamento europeo, supone un resumen involuntario de lo que se puede esperar –más allá de cuestiones simbólicas y lecturas nacionales– del Parlamento que salga de las elecciones europeas del 25 de mayo. Una convocatoria que ha visto crecer las atribuciones del órgano electo al mismo tiempo que crecía la abstención: desde 1999 la participación no ha alcanzado el 50%.

Como el Tratado de Lisboa no entró en vigor hasta diciembre de 2009, estas son las primeras elecciones europeas en las que el Parlamento electo “tendrá algo que decir” y deberá aprobar –por mayoría absoluta– al candidato que le presentarán los Gobiernos para “dirigir la UE”, esto es, al presidente de la Comisión Europea. También son las primeras elecciones celebradas tras el colapso político conocido como crisis del euro: si desde 2004 el resultado venía siendo favorable a los conservadores integrados en el Partido Popular Europeo, las últimas encuestas recogidas por el proyecto Pollwatch arrojan una leve ventaja para los socialdemócratas en un parlamento donde, por primera vez, el grupo Izquierda Unitaria Europea –que agrupa a IU o al Synaspismos griego integrado en Syriza– estará en tercera posición.

Lista Tsipras

Son muchas primeras veces para una convocatoria electoral europea, algo que ya ha comenzado a remover levemente un panorama político transeuropeo tradicionalmente apático. En Italia, el desdén de la izquierda por las cuestiones europeas ha quedado neutralizado –al menos en apariencia– por la irrupción de la candidatura de la lista Tsipras, nombre elocuente con el que un grupo de intelectuales impulsa una candidatura para reforzar desde el Parlamento la candidatura del líder de la griega Syriza a presidir la Comisión Europea. La lista cuenta con el aval del propio Tsipras y ya es la única candidatura de izquierdas –al margen del gobernante PDS– que aparece con representación en las encuestas (le dan entre el 6 y el 7%, unos 5 escaños), y uno de los factores, junto con el ascenso previsto de IU y de la izquierda portuguesa, que explica la subida del grupo Izquierda Unitaria. La coalición parlamentaria europea de partidos socialdemócratas y comunistas decidió en octubre que propondría a Tsipras como candidato a presidir la Comisión, pero en el país transalpino esta opción simplemente se habría quedado vacía sin el impulso de la lista.

La’altra Europa –nombre oficial de la candidatura–, señala Raúl Sánchez Cedillo, de la Universidad Nómada, “es la más lúcida en muchos aspectos al haber visto que es decisivo
remover el panorama político europeo”. No obstante, señala como limitaciones la ausencia de aparato y de implicación de la población joven. Un artículo de Sinistra Anticapitalista también saludaba la oportunidad de la lista Tsipras y señalaba sus puntos fuertes: “La figura de Tsipras, la referencia a las luchas griegas, un carácter social más marcado y una gestión más política pueden hacerla más atractiva para sectores de la izquierda social y política desilusionados”, al tiempo que advertía de su posible instrumentalización por los ecosocialistas de Nichi Vendola, “una fuerza que siempre se ha caracterizado por su voluntad de enmendar la política del centro-izquierda”. Los anticapitalistas italianos también veían con buenos ojos el cambio de imaginario político desde una supuesta hegemonía de la izquierda italiana a la izquierda griega.

Pese a la retórica triunfalista de algunos gobiernos nacionales, nadie en las instituciones europeas –incluidas aquellas formadas por los propios gobiernos– da por cerrada la crisis del euro. En febrero, Der Spiegel reveló que Alemania planea una tercera ronda de rescate condicionado a Grecia que podría llegar a los 20.000 millones de euros, algo que sólo puede aumentar la inestabilidad política en la propia Grecia. En este contexto –y en el de la persistente debilidad económica europea–, la batalla por una presidencia de la Comisión que partiera el espinazo de la troika puede parecer utópica, pero actualmente Tsipras estaría en mejores posiciones que un candidato perfectamente amoldado a la ortodoxia comunitaria como el liberal belga Guy Verhofstadt.

No sólo el grupo liberal es el que cede su tercer puesto a la izquierda Unitaria Europea, sino que su candidato Verhofstadt es mal visto por los partidos y gobiernos euroescépticos –ya fue rechazado por este motivo por el Reino Unido en 2004–. Pollwatch destaca de hecho que la reducción en el umbral de elección dictado por el Constitucional alemán beneficiaría previsiblemente a dos partidos euroescépticos a la derecha del Partido Popular Europeo, que ya sólo tendrían que obtener un 1% de los sufragios para tener escaño en Bruselas. Este observatorio destaca también que, con un previsible 20% de los escaños, los euroescépticos (Pollwatch no incluye a la izquierda en esta categoría) bloquearán también el consenso entre los dos grupos dominantes, el popular y el socialdemócrata, para elegir entre el conservador Jean Claude Juncker o el socialdemócrata Martin Schulz como presidente de la Comisión.

Le Pen a las puertas de tener grupo

La entente de extrema derecha entre el francés Frente Nacional de Marine Le Pen (segunda fuerza en expectativa de voto en Francia) y el holandés PVV de Geert Wilders (el primero en las encuestas) ya suman 23 asientos, según Pollwatch. El requisito para formar grupo propio es sumar 25 escaños con representantes de al menos 7 estados miembros, algo dificil para la fragmentada extrema derecha. A Le Pen y Wilders no les falta a quién tirar los tejos en los cinco países restantes, pero, como señala Cas Mudde en el Washington Post, algunos de ellos, como el danés DFP (segundo en las encuestas) o el sueco SD (que puede sacar un escaño), ya tienen una tradición de rechazar sus ofertas, y otras opciones más a la extrema derecha (como el griego Amanecer Dorado) les pueden pasar factura.

Tags relacionados: número 218 Unión Europea
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