Año de deuda, recortes y reformas
Ver la crisis en una tele de plasma

Los recortes y las ayudas a la banca han seguido complicando una situación económica que este año perdió interés para la ciudadanía

31/12/13 · 8:00
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Uno de los muchos rodeos a la sede del PP en Madrid que se han repetido en 2013. / Álvaro Minguito

El ciclo abierto en 2011 y 2012 con la primera gran crisis de la Unión Europea y del euro cuestionó las instituciones del poder así como a sus representantes en los distintos Estados. Encauzada esa crisis de representatividad mediante las políticas de austeridad y varios movimientos de inyección de capitales financieros, las elecciones en países como Fran­cia, Alemania e Italia han reflejado una tendencia que hasta ahora no presenta cambios sobre los factores que determinaron esa crisis en países como España (15M) o Grecia (Plaza de Syntagma). Factores que forman parte del propio diseño institucional de la Unión Europea establecido en febrero de 1992 con el Tratado de Maas­tricht y que muestran una Europa estructurada a favor de las élites de sus países centrales frente a las periferias y su zona de influencia (este de Europa, Mediterráneo).

El año comenzó con la mayor crisis de confianza del PP tras
la gestión de los atentados del 11 de marzo de 2004 y concluye con un guiño al ala ultra de su electorado
Sólo el afán de restauración del discurso soberanista junto con la combinación de los ajustes estructurales impuestos por la troika –Comisión Euro­pea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional– pueden explicar que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, haya superado todos los obstáculos en 2013. El año, que comenzó con la mayor crisis de confianza de su partido tras la gestión de los atentados del 11 de marzo de 2004, concluye con un guiño al ala ultra de su electorado: un informe del Ante­proyecto de Ley del Aborto que fue presentado mientras los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales registraban la sede del PP en busca de documentos que acreditaran el pago de sus obras, una parte de la causa sobre la financiación ilegal del PP las supuestas irregularidades derivada del caso Bár­cenas, que había estallado un año antes.

La comparecencia de Rajoy a través de una pantalla de televisión en febrero para dar explicaciones acerca de ese sumario, actualmente en la Audiencia Nacional, se convirtió en la representación icónica del modelo de gobierno de un presidente con una imagen deteriorada que, sin embargo, a día de hoy, sigue siendo la baza electoral de su partido para las próximas elecciones generales.

Pero, junto a la recuperación de los biorritmos en La Moncloa tras la crisis de deuda de 2012 y el estallido del Caso Bárcenas, el año cinco de la crisis ha vuelto a estar marcado por las ayudas a la banca, los recortes y las reformas de ajuste estructural. Entre las primeras hay que enumerar aquellas en proceso, como la merienda del parque inmobiliario llevada a cabo por la sociedad público-privada Sareb, realizada a través de fondos de capital riesgo, y el cambio de estatus de los llamados activos fiscales diferidos, que suponen una inyección de aproximadamente 50.000 millones a las principales entidades bancarias (Santander y BBVA a la cabeza). Entre los rescates financieros también se ha de contar con los coletazos del rescate de las cajas de ahorro. El último, la venta de Novagalicia tras la inyección de 9.000 millones de dinero público llevada a cabo por el Fondo de Reestruc­tu­ración Orde­nada Bancaria (FROB).

Año de recortes y deudas

La privatización de la Sanidad, en distintos estadios en las diferentes comunidades autónomas, la disminución del número de plazas de docentes en la enseñanza pública, la reducción a su mínima expresión de la Ley de Dependencia o las modificaciones en la normativa laboral –que no sólo afectan a la entrada, permanencia y salida del mercado de trabajo, sino que han apuntillado el marco laboral heredado de la Transición–, se unieron en el BOE en diciembre a un recorte en el gasto público en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) centrado en reducir empleos públicos, bajar el poder adquisitivo de la población y los presupuestos para investigación o cultura. En septiembre se anunciaba que la partida destinada al pago de la deuda rozaba el 25% de los PGE. Eso explica por qué la Fundación para el Español Urgente del BBVA ha incluido “quita” y “austericidio” entre las palabras más consultadas en 2013.

Pero haríamos mal en considerar la relativa paz en la que ha entrado la presión sobre la deuda soberana como simple propaganda. Tal y como señala Isidro López, del Observatorio Metropolitano, el “mérito” de este cambio de tendencia cabe atribuirlo a la alternativa de inversión creada para estos capitales por las medidas monetarias de los bancos centrales norteamericano y japonés, que han hecho posible nuevas subidas de las bolsas internacionales.

Nada que ver con el discurso triunfalista del Gobierno de Rajoy, que intenta hacer pasar por un regreso de la confianza esta simple traducción local de una tendencia transnacional. Los fracasos de la candidatura olímpica de Madrid y el intento desesperado por reanimar el ciclo inmobiliario que suponía el esperpento de Eurovegas han sido considerados evidencias de la decadencia del modelo ultraliberal del PP de Madrid.

Batería de reformas

En todo caso, el repunte del Ibex, favorecido por la bajada de salarios y el incremento de precios, es una de las claves de la supervivencia del Ejecu­tivo. El Gobierno, y con él las distintas administraciones asfixiadas por el pago de la deuda y los programas de recorte de déficit impuestos por la troika, cuentan ahora con más margen para espaciar los futuros recortes. No en vano, en su comparecencia tras el Consejo de Ministros del 27 de diciembre, el propio Rajoy explicaba que, si 2012 fue el año de los recortes, 2013 ha sido el año “de las reformas”. Se debe reflejar que éstas se orientan a abrir mercados en espacios y necesidades comunes como la energía –mediante la penalización del autoconsumo–, el medioambiente –en 2013 se crearon los mercados de compensación por actividades contaminantes o la gestión política, en el caso de la Ley Montoro de la Administración Local.

Sin embargo, paralelamente al pronunciado descenso de las rentas del trabajo, estancadas ya por debajo de las rentas del capital; del incremento del número de despidos colectivos, de la emigración laboral, de la indigencia o de los hogares sin acceso a los suministros básicos; también ha disminuido, con respecto a 2012, la percepción social en torno a la importancia del problema del desempleo, los desahucios o la situación económica, como reflejan las encuestas del CIS. Así, la preocupación por el paro ha bajado 3,3 puntos en un año, y el descenso es de 11 puntos respecto a los problemas económicos.

Por último, la movilización se ha visto atravesada también por el clima preelectoral. La problemática composición de alianzas entre partidos, agrupaciones de electores y movimientos para las elecciones europeas y, a medio plazo, para las locales, es parte de la agenda de los últimos meses y seguirá marcando el nuevo año.

Paro, reformas y sumarios de corrupción
 

1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros activos en paro. La cifra apenas ha descendido en 13.400 hogares con respecto al año pasado.
 

1.600 casos de corrupción política, prevaricación o cohecho están siendo investigados en los juzgados.
 

40 es el número aproximado de reformas impulsadas por el PP en 2013. Entre las principales está la reforma del acuerdo firmado en 2011 sobre pensiones, la reforma del sector eléctrico y la Ley de Administración Local.

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