EDUCACIÓN Y HOMOFOBIA // EN LAS AULAS EXISTE MIEDO A ABORDAR LA EDUCACIÓN SEXUAL
¿Nuestro objetivo? Formar personas íntegras

Platero reclama el derecho a enseñar y aprender
sobre la sexualidad para que los estudiantes puedan
reflexionar y tomar las riendas de sus propias vidas.

11/02/10 · 0:00
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ANA BIANCHI

Y yo le dije: “Si sigues faltando
al instituto, vas a
perder el curso. Además,
un chaval de quince años
como tú, sin estudios, ¿qué hace en
la calle, en un barrio como éste? Vas
a terminar vendiendo drogas. Y te
van a pillar más pronto que tarde. Y
claro, ya sabes lo que te espera en la
cárcel. Allí lo que te va a pasar es
que te van a dar por el culo”. Eso le
dije yo, a ver si espabilaba.

– Claro, si es que lo hacemos por
ellos. No se dan cuenta de que a nosotros,
los ‘profes’ jóvenes, nos preocupa
su futuro, que no somos como
los de antes.

Esta conversación tiene lugar en
un descanso del profesorado, donde
se preguntan cómo mejorar su trabajo.
Con la preocupación de enfrentarse
al absentismo escolar, la homofobia
aparece como un recurso
más de la vida cotidiana que ayuda a
“enderezar” a los “problemáticos”.
Vivimos en una situación aparente
de “no tener ese problema”, en el que
las libertades civiles y la igualdad formal
están conseguidas, al menos en
el papel. Así, buena parte del profesorado
piensa que si aborda la sexualidad,
la desigualad de género u otras
cuestiones sobre la discriminación,
estaría creando un problema.

Buena parte del profesorado tiene
miedo a abordar la educación sexual.
La sexualidad es clave en nuestro
desarrollo y, sin embargo, a menudo
los profesores no han experimentado
un proceso personal de maduración
y reflexión con respecto a
su sexualidad o con respecto a las
normas sociales dominantes. Aparecen
lagunas e ideas erróneas que llevan
a realizar juicios de valor. Justamente,
en ese contexto los chicos y
chicas están expuestos a la influencia
de unos medios de comunicación
e información repletos de referencias
indiscriminadas a la sexualidad.
Están enganchados a unas nuevas
tecnologías que ofrecen acceso a todo
tipo de información, pero con pocas
pautas para su interpretación.

La adolescencia es un mundo paradójico
y en constante evolución.
Sus problemas no han cambiado:
falta de conocimientos sobre sexualidad
y apoyo de sus mayores;
aprenden sobre la sexualidad de sus
iguales en espacios informales.
Chicas y chicos que conviven con
grandes mitos sobre la masturbación,
el embarazo y las eyaculaciones.
En clase sólo se habla de cambios
corporales, reproducción y, con
suerte, de las infecciones de transmisión
sexual. De esta forma, les enseñamos
a tener miedo y vergüenza.
Mostramos la sexualidad como
un problema, y nos olvidamos del
placer o el amor.

Aprenden el doble discurso: qué
decir ante personas adultas y cómo
enfrentarse a un grupo de
iguales. Así es difícil que hablen
con el profesorado sobre qué les
preocupa, mientras que con sus
iguales no escapen de heredados
tópicos juveniles.

Nuevos interrogantes

También se enfrentan a nuevos problemas,
como la oferta infinita de información
ligada al porno, al consumo
y a una visión de la sexualidad
lejos de lo cotidiano. En la red, se
encuentran con nuevas formas de
problemas antiguos, como el cyberacoso
o el ‘grooming’, entre otros.
En ese contexto se hace imperativo
asumir la responsabilidad de escucharles
activamente, de no esquivar
los insultos del pasillo, de preguntarnos
por qué un alumno no
quiere salir al recreo o ir al baño, por
qué a esa alumna nunca la eligen para
trabajar en grupo, por qué hay
chistes sobre algunas personas…

Para realizar una docencia de calidad
se necesita saber qué les preocupa,
a qué problemas se enfrentan,
qué cosas les gustan. En lugar de
creer que se sabe lo que quieren sin
preguntárselo. Basta de discursos
que culpabilizan a los jóvenes, con
argumentos como si no hubiéramos
sido así antes... El trabajo en las aulas
debe enseñarles a ser personas
de manera integral. Darles herramientas
para enfrentarse al acoso
escolar, la homofobia y al sexismo,
los trastornos de la alimentación, el
abuso de drogas... una educación
que les permita elegir y pensar por
sí mismos.

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