LUIS FERNANDO LEZAETA FUE ENVIADO A UNA FAMILIA DE MILITARES CHILENOS POR LA GESTIÓN DE UN MILITAR FRANQUISTA
“No soy un retornado, el Estado me robó”

Un número aún por investigar de niños robados durante el Franquismo fueron vendidos, también, en el extranjero. Luis Aguirre García, nombre español de Luis Fernando Lezaeta Hurtado, fue llevado de una inclusa en Madrid a Chile. Los padres adoptivos pagaron más de 500.000 pesetas.

14/06/11 · 8:00
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LUIS FERNANDO LEZAETA HURTADO. Un militar de Franco lo sacó de la Inclusa de la Paz en Madrid a los cuatro días de su nacimiento. Lezaeta ha vuelto a Madrid 53 años después. / David Fernández

Luis Fernando Lezaeta Hurtado, de 53 años, fue raptado por el Estado español con siete meses de edad. Un alto cargo militar lo sacó de la inclusa de la Paz en la calle O’Donnell,50 de Madrid, cuatro días después de su nacimiento, el 30 de noviembrede 1958, para enviarlo el 8 de mayo de 1959 a unos padres adoptivos de Chile.

Las gestiones las llevó a cabo el entonces
teniente coronel de Infantería
 Félix Álvarez-Arenas y Pacheco, que
 después llegaría a capitán general y
 ministro del Ejército con Arias
Navarro, entre 1975 y 1977. Los chilenos
 Fernando Lezaeta Castillo, que fue coronel e instructor de Pinochet,
 e Inés Hurtado Echenique, tía
 del actual presidente de la República
Sebastián Piñera Echenique, encargaron
 un niño en 1957, en Madrid.
“Allá se sabía que era fácil conseguir
un niño en España. Entonces,
 como mi padre era militar, se puso
 en contacto con el obispado de
 Santiago de Chile y éste a su vez se
comunicó con Álvarez-Arenas, que
trasladó el encargo al director de la
inclusa de Madrid, Fernando
 Mellado Romero”, explica Lezaeta.

La petición del bebé fue a la carta. El encargo, que figura en una de las muchas cartas que conserva Lezaeta, especificaba que sus padres querían “un niño rubio con ojos azules y una hermanita”, a lo que la inclusa contestó que las niñas escasean. Para empezar las gestiones, los padres pagaron una fianza de 10.000 pesetas  de entonces, que, según los interlocutores de la inclusa, el niño recuperaría cuando alcanzase la mayoría de edad o se casara. “Ese dinero jamás lo devolvieron. Era pura mentira”, dice aquel niño, hoy un hombre casado con cuatro hijos.

La correspondencia de un lado a
otro del Atlántico fue muy numerosa,
hasta que los padres consiguieron su
objetivo. El obispo de la ciudad chilena
 de Antofagasta
y vicario general
castrense, Francisco de Borja Valenzuela
 Ríos, envió una carta el 15 de
octubre de 1958 recomendando a los
padres y exaltando la trayectoria militar
 del futuro padre y la religiosidad
de la madre. “El teniente general del
 Ejército tiene 43 años y 28 de carrera
brillante. Ella fue educada en el colegio
de las Religiosas del Sagrado
 Corazón. El matrimonio tiene una situación
 holgada (…). Educarán a los
 hijos en la fe católica si reciben niños
sanos e inteligentes de ascendencia
segura”, dice el obispo.

Pasado casi un año, los padres fueron
 avisados de que ya tenían un niño
de esas características. El bebé
 había nacido el 30 de noviembre de
 1958 y con cuatro días se lo llevaron
de la inclusa de Madrid donde fue registrado
como Luis Aguirre García
,
 datos que también fueron anotados
en la iglesia de San Vicente Ferrer
–en la calle Ibiza 43, justo al lado de
esa inclusa–, según constan en la partida
 de bautismo. El bebé fue inscrito
en el registro civil con el mismo nombre
 como hijo expósito.

Mientras se gestionaban los papeles,
 Álvarez-Arenas se llevó al bebé
siete meses a su casa, donde el niño
fue atendido siguiendo las indicaciones
de los médicos del Instituto Provincial
de Puericultura. Incluso, Lezaeta
 conserva las fotos que el teniente
 español mandó a su padre
adoptivo con “Rosa María Cisneros,
 esposa de Álvarez-Arenas, que es la señora que me tiene en sus brazos”,
 dice Lezaeta mientras muestra las
fotos de hace 52 años.

Durante el tiempo que el bebé pasó
 en la casa de Álvarez-Arenas, los
 padres de Lezaeta mandaron dinero
 a nombre del militar
para “regalitos
 y los demás trámites”, indicó su padre
 por correspondencia desde Chile.
 A través de diversas cartas que se
 intercambian los dos militares, el futuro padre adoptivo del bebé y el alto
cargo franquista, se ve la preocupación
 del primero porque se envíe al
 niño lo antes posible a Chile.

En una
de esas comunicaciones, el militar
 chileno pregunta a Álvarez-Arenas
que “cuántos dólares envían para la
ropita y cunita del niño” en la que debe
viajar el bebé. “Un moisés azul en
 el que llegué al aeropuerto de Santiago
de Chile”, aclara Lezaeta. La relación
en esas misivas es afectuosa e,
 incluso, los dos militares hablan de
sus ascensos en los Ejércitos de sus
respectivos países.

Vuelo con escala en Lisboa

El cónsul de Chile en Madrid en esos
años, Eduardo Callejo – y también la
 mujer del cónsul, familia de la madre
adoptiva– intervinieron en las gestiones
para sacar al bebé del país, junto
 al responsable de negocios de la embajada
 chilena, Ramón Luis
Rodríguez, en colaboración con Álvarez-
Arenas. Se baraja primero la
posibilidad de enviarlo en avión con
 una monja teresiana chilena que está
 de visita en España, “una ventaja
 porque no usan hábitos y no levantaría
sospechas”, sugieren los padres
 de Lezaeta.

Hubo otras opciones, como la que
explica un documento enviado desde
la embajada chilena. Rodríguez
firma una nota fechada el 6 de abril
 de 1959 en la que dice: “Se me ocurre
una solución, aquí hay estudiantes
 (señoritas) que terminan sus estudios
 y deben partir a Chile. Una de
estas señoritas podría llegar con la
 guagua [el bebé] a Santiago”, y añade
que habría que “motivarla” (pagarle).
Finalmente, será una azafata
de Iberia la que lleve el bebé hasta
Chile en un vuelo con escala en
Lisboa. Los billetes de avión también
 están en poder de Lezaeta.

Para embarcar
a Luis, el cónsul preparó el
 pasaporte donde figuran la foto y el
nombre de un niño llamado Luis
 Aguirre García. “Yo salí como turista
con siete meses para no volver”, dice
 con enfado Lezaeta. Para su salida,
 otro documento autoriza la partida y
 expide un papel: “Yo, Felix Álvarez,
teniente coronel de Infantería, (...)
autorizo el viaje del niño
Luis Aguirre
 García, con el fin de unirse a sus padres
adoptivos, los señores Lezaeta
 antes citados”, documento con fecha
 de 8 mayo 1959, día en el que el niño
 partió.

Hijo natural en Chile

Un año después de su llegada a Chile,
los padres adoptivos lo inscriben como
 hijo natural nacido en la provincia
 de Antofagasta,
el 30 de noviembre
de 1958, fecha real en la que nació
 en la inclusa de Madrid. Así figura
en el Archivo Regional de la
Comunidad de Madrid como Luis
 Aguirre García. Dos partidas de nacimiento
 de la misma persona con lugares
de nacimiento diferentes.

También existen papeles de ese
 cambio de apellidos, e incluso se preparó
un documento donde una matrona
asegura que atendió en el parto
 a la madre (adoptiva), que según ese
parte es la madre natural. Hasta la
llegada de los papeles de la adopción,
 tres años después, los padres siguieron
mandando dinero a Álvarez-Arenas.
“Ese dinero no iba a ninguna institución,
como le dijeron a mi padre
por carta, iba a nombre de estas dos
 personas. Directamente a los bolsillos
 del teniente coronel y al director
de la inclusa y sus ‘colaboradores’”.
Y así consta en los comprobantes que
 el padre conservó cada vez que enviaba
una remesa a través de avión y
 de un banco.

El director de la inclusa, Fernando
 Mellado Romero, recibió gran cantidad
 de dinero del padre de Lezaeta.
Pero en una carta fechada el 20 de
mayo de 1959, cuando el bebé ya está
en Chile, se muestra molesto porque
 no ha recibido suficiente. “Tengo
un pequeño disgusto porque yo fui el
 primero en complacer su deseo”.
Añade “que el coronel Álvarez-Arenas
se hizo cargo del bebé sin pagar
 algunas cuentas pendientes como
 ‘pasaporte y asistencia’. Y advierte
de que “la adopción legal no podrá
llevarse a cabo hasta que el niño
 cumpla tres años”. A esta queja de
Mellado, el padre de Lezaeta responde
con otra misiva, el 24 de agosto de
1959, en la que “le hago saber que le
 he ingresado 7.000 pesetas a su nombre
 en el Banco Popular”.

El goteo de dinero no paró hasta
 recibir los papeles de la adopción.
Lezaeta calcula que sus padres enviaron
más de 500.000 pesetas. La relación
de las dos familias fue cordial,
 e incluso, Lezaeta explica que unos
años después el coronel Álvarez-
Arenas fue a visitarles durante un viaje
 oficial a Chile, invitado por Augusto
 Pinochet, tras el golpe militar
. El
padre adoptivo de Lezaeta impartió
instrucción en la Escuela Militar Bernardo
 O’Higgins, aunque su hijo afirma
 que el militar se retiró cuando se
 produjo el golpe de Estado.

Su madre adoptiva, Inés Hurtado
 Echenique, pertenecía a una familia
 del Opus Dei de Chile bien relacionada.
 Prima hermana del sacerdote Alberto
 Hurtado, cura chileno que fue
 beatificado, Hurtado Echenique está
 emparentada con destacados políticos
de ese país. Luis Fernando Lezaeta Hurtado
conoció parte de sus orígenes a través
de su padre, a los 15 años. Éste le
 entregó una carpeta llena de documentos
 y eso hizo que su vida diera
 un giro radical. La adolescencia fue
dura y su madre adoptiva trataba de
disuadir sus preguntas diciéndole
 que su madre biológica no lo quiso:
“Y yo, con tanta religión como me habían
enseñado, me preguntaba cómo
 una madre no va a querer a un hijo”,
 explica Lezaeta.

Tras ese 8 de mayo de 1958, en el
que lo colocaron en un capazo y cruzó
 el Atlántico sin poder oponerse,
 ahora ha vuelto a España. “Al abrirse
 la puerta del avión, respiré el aire y
 algo me resultó familiar”, explica.
Ahora espera que el Estado español
 repare tanto daño. Al menos, que reconozca
su nacionalidad española.
“He tardado mucho porque no quería
hacer daño a mis padres, que me
han querido mucho. Mi madre murió
 hace dos años y me pidió que quemara
los papeles. Le dije: “Mamá tú te
mueres y se acaba mi familia, yo necesito
conocer mis orígenes”, dice
 Lezaeta. Le han hablado de conseguir
el estatuto de retornado, “pero
 yo no soy un retornado, fui robado
 por el Estado español
. He sufrido dos
 dictaduras, la de Franco y la de Pinochet”,

lamenta Lezaeta.

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