ANÁLISIS : FALTA DE REACCIÓN DE LA IZQUIERDA
No pienses en…

Las temáticas de las organizaciones de la extrema
derecha europea han ido permeando las políticas
de los partidos conservadores y socialdemócratas

30/06/09 · 22:24
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NAZISMO. La política europea se
precipita hacia la ultraderecha

En las pasadas elecciones,
la extrema derecha ha
crecido de manera importante,
pero sobre todo
lo han hecho sus temas y políticas;
a menudo por la mano interpuesta
del centro derecha, cuando
no directamente por el social-liberalismo
y sus aliados. El esperpento
de la Guardia Nacional Italiana
no debería ser, ni de lejos, la mitad
de preocupante que la impunidad
con que Berlusconi o Camps han
resuelto su test electoral. Podemos
buscar diversas interpretaciones a
los resultados, pero una cosa es
evidente: el péndulo de las alternancias
progresistas-conservadoras
está roto y bascula hacia la derecha
extrema.

El centro-derecha ha ganado
sin movilizar gran cosa, pero la
izquierda socialista (que no la
verde) se ha hundido. ¿De dónde
esta incapacidad para imponerse
en la agenda política? No hace
mucho fue publicado un librito de
lectura más que recomendable.
Con el original título No pienses
en un elefante, su autor, Georges
Lakoff, explicaba la importancia
del discurso en la política. Lakoff
demuestra cómo el problema de
los demócratas frente a Bush radicaba
en su incapacidad para
producir un discurso movilizador.
Al pensar todo el tiempo en
elefantes, esto es, al pensar en los
temas que imponían los republicanos
(el elefante es el animal
que les representa), los demócratas
habían perdido la partida antes
incluso de comenzarla. Hasta
la campaña de Obama, las tornas
no cambiaron.

Los temas de la derecha

Pues bien, a juzgar por las últimas
europeas, el discurso de la izquierda
socialista sigue pensando en los
temas de la derecha neoliberal. Lejos
de haber escuchado las propuestas
procedentes del movimiento
e incorporado la consiguiente
renovación programática,
la izquierda socialista se aferra a
las fórmulas del éxito pasado,
cuando no a la simple gestión de
los remanentes del presente. Esto,
que sin duda resulta comprensible
en el discurso del PSOE, resulta de
más difícil comprensión en el caso
de IU y, menos todavía, en el caso
de Iniciativa Internacionalista e
Izquierda Anticapitalista.

En efecto, aunque en negativo,
la programática actual de las organizaciones
que aspiran a beneficiarse
de la movilización social
dista mucho de salirse del marco
prestablecido en la agenda política
por la derecha, más o menos
extrema, partidista y/o mediática.
Así, por ejemplo, de poco o nada
vale responder a la lógica de los
despidos o la externalización
dentro de los parámetros que
prefigura el discurso del trabajo
asalariado. La renta de ciudadanía
no es, tal y como se presenta,
un complemento necesario a la
precarización de las figuras periféricas
al trabajo fordista. Si en
realidad se quiere cambiar de
modelo productivo hay que empezar
por producir discurso olvidando
la lógica del salario y generando
conflicto en torno a la
renta de ciudadanía.

La extrema derecha lleva décadas
produciendo discurso de manera
radical. Su capacidad para
permear el discurso del centroderecha,
cuando no del centro-izquierda,
radica precisamente en
su habilidad para contraponer un
discurso articulado, generador de
sentido para sus audiencias. Esto
es algo que la izquierda socialista
hace tiempo que dejó de hacer,
incapaz de superar el horizonte
de su propio éxito en los años dorados
de la trinidad welfarista
(fordismo en la producción, taylorismo
en la organización y keynesianismo
en la planificación).

Significativamente la sorpresa en
Suecia del Partido Pirata o la resistencia
de las alternativas verdes
destacan que el repliegue
identitario de la izquierda socialista
en los últimos años sólo
conduce, y cuanto más a la izquierda,
más aceleradamente, a
la propia liquidación.

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