JORNADAS SOBRE LOS LÍMITES DE LAS INSTITUCIONES DE CONTROL TOTAL
No existe una cárcel buena

A finales del pasado otoño tuvieron lugar en Sevilla las jornadas Umbrales. Otra tanda más de talleres, conferencias y debates, pero esta vez para interrogarse colectivamente sobre las instituciones mediante las cuales el poder construye la obediencia, reflexionar sobre los puntos críticos de nuestra contem­poranei­dad como son la cárcel, la escuela, la fábrica, el hospital o el frenopático.

25/01/10 · 0:00
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¿Cómo se ha convertido la vida en un campo de batalla? ¿Cómo se ha convertido la vida en un umbral entre la gimnástica de resistencias y el ejercicio de un poder que transforma nuestra existencia en un objeto político de presa, contención y normalización?

Pese a la secular crisis de eficacia que arrastran estas instituciones, su corazón late desbocado y son perfeccionados hasta el paroxismo los dispositivos para la creación del orden y mantenimiento del consentimiento que les dan razón de ser.

La propuesta de Umbrales buscaba analizar los frentes, fronteras y límites de estas instituciones, y también reconocer los modos en que su característica común, la totalización de un adentro, opera ya en un afuera. Por todos los ámbitos el poder penetra, se diría que resta poco margen, que apenas hay escapatoria. Aunque todavía cabe anclarse en el umbral y ponerse manos a la obra.

Estas jornadas fueron amparadas por la Universidad Internacional de Andalucía, institución que, bajo el proyecto BNV UNIA Arteypensamiento, ayudaba así a sobrellevar el páramo intelectual andaluz y, más concretamente, de la capital sevillana.



El caldo de cultivo de esta propuesta, en palabras de Dario Malventi, coordinador de Umbrales, es el trabajo de campo realizado junto a Álvaro Garreaud en una prisión de Asturias. Entre el 2003 y el 2007, los dos antropólogos realizaron una investigación etnográfica en el interior del laboratorio carcelario de la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) de la cárcel de Villabona. El trabajo realizado dentro de la prisión permitió descifrar uno de los nuevos paradigmas de poder impulsados por Mercedes Gallizo a su llegada al frente de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias: amparándose bajo el concepto de terapia, la cárcel española busca una salida a sus fracasos y hacinamiento. La conclusión del trabajo de campo en la UTE de Villabona, como dicen los autores de la etnografía, revela que no existe una cárcel buena, ni que “otra cárcel es posible” como sostienen sus defensores más interesados. “A través de la organización de un nuevo poder terapéutico la cárcel extiende sus tentáculos y controla la vida no sólo de las personas privadas de libertad, sino también de sus familiares y amigos: la condena A y la condena B se superponen, no se elimina la práctica del aislamiento, ni desaparece el FIES. Tanto las UTE como los Módulos de Respeto son escaparates detrás de los cuales - sostienen los autores de la investigación- actúa un poder mucho más totalizante que abarca toda la existencia del condenado y de su entornos social, dentro y fuera de los muros”.

La propuesta de Umbrales también se alimenta del trabajo de reflexión, análisis y acción del colectivo Oficina Social antropología y prisión. A lo largo de tres años, este colectivo formado por militantes e investigadores sociales, ha explorado el nacimiento de un gobierno terapéutico de las prisiones y de otras instituciones sociales. El material elaborado se ha reflejado en la publicación Víscera, un laboratorio de análisis y escritura colectiva del que han nacido varias investigaciones. Pero el abanico de participantes en las jornadas ha sido bien amplio, así como diversas las líneas de trabajo en que se agruparon. Y, por la propia dinámica de las jornadas, se fueron desarrollando temas cercanos y también independientes de las propuestas iniciales.

Así la realidad de las prisiones andaluzas y la vulneración de Derechos Humanos, fue abordada por miembros de la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), asociación cuya labor molesta ya que se le impide la entrada a la mayoría de las cárceles andaluzas. Un taller con esta organización, junto a la Oficina Social y la asociación Salhaketa, iniciativas estas que también trabajan en defensa de los derechos de los presos y sus familiares, acercó la realidad de las prisiones, descifrando los mitos que habitan en el imaginario social. También fue presentado aufBruch, proyecto de teatro independiente en el interior de las prisiones de Berlín.

Y del teatro en las cárceles, los debates saltaron a la crisis de la vanguardia y la necesidad de la destrucción del “foso”, el umbral que separa la escena del público, junto a Willy Thayer Morel, filósofo chileno y profesor de Teoría del Arte.

Uno de los talleres exploró la capacidad del arte para abrir espacios de resistencia, una de las líneas subterráneas de las jornadas que con más fuerza afloraba. Creadoras como Filipa Francisco e Ixiar Rozas, junto a Wenceslao Galán, miembro del colectivo Espai en blanc, reflexionaron sobre el umbral entre cuerpo, palabra y acción en una institución total. Posteriormente se abrió un debate con el Taller de flamenco del Centro Penitenciario de Albolote.

En otro de los talleres, Claudio Ibarra, Coordinador del Grupo de Investigación en Educación y Poder (GIEP), Carlos Gomis, miembro de la Oficina Social tras su paso por una UTE, y Cándido Morala, sindicalista de la asturiana Corriente Sindical de Izquierda, que ha sido condenado a prisión por su participación en las luchas del sector naval, ampliaron el horizonte total del cautiverio engarzando la cárcel, la escuela y la empresa.

Pero los debates volvieron rápido a la institución total paradigmática: la prisión. Sobre la mesa la cuestión del tránsito efectivo desde una cárcel-territorio a una cárcel-vida, de que entramos en un diagrama post-panótico en el que lo que domina no es principalmente un objetivo extrínseco -disciplinar, controlar- sino la creación de nichos como forma de captura y movilización de la vida. Necesariamente había que discutir con Foucault, en este caso de la mano de Philippe Artières, presidente del Centro Michel Foucault que trasladó la experiencia del francés Groupe d´Information sur les Prisions (GIP, y con Manuela Ivone Cuhna, antropóloga del CRIA-UM (Portugal) y del IDEMEC- CNRS (Francia) que actualizó la mirada sobre el texto de referencia foucalteano, Vigilar y castigar.

Hubo también tiempo para compartir mesa con Philippe Bourgois y Renato Curcio: el primero presentando su última investigación etnográfica entre el abuso policial y el tratamiento médico salvaje de un grupo de heroinómanos en la periferia metropolitana de San Francisco; Renato Curcio introduciendo a la experiencia de los astilleros de socio-análisis narrativas a través de los cuales sigue interviniendo en la realidad política italiana con el trabajo en la Cooperativa Sensibili alle Foglie, fundada al término de su larguísima detención política.

Los talleres finales ahondaron en el recurso de la creatividad en el encierro. Nicola Valentino ofreció muestras artísticas de recluidos en instituciones totales recopiladas en el “Archivio di scriture, scrizioni e arte irratata” de la Cooperativa Sensibili alle foglie. Miembros de Línea Paralela, Onda Cerebral y Radio Nikosia mostraron la lucidez extrema de “los locos” sobrevivientes al oscurantismo de los dispositivos terapéuticos y disciplinares para su encierro. También fue presentada “Modulo O”, aplicación informática para el retrato virtual de los modelos terapéuticos y educacionales del Estado, de mano de la Asociación Vidajoc. Clausuró las jornadas el poeta José Luis Gallero versando sobre el poeta y artista de la crítica Quico Rivas.

Por la noche fiesta en el CSOA Sin Nombre, fuera de programa. Provechosos fueron los talleres y mesas de debate, pero como está mandado fuera del marco instituido, en los descansos, las sobremesas o apuntando a la madrugada es cuando verdaderamente habitamos en el umbral.

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