SOLIDARIDAD INTERNACIONAL: GRUPOS DE CIVILES QUE ACUDEN A LAS ZONAS EN CONFLICTO
Voluntarios civiles por la paz

Cada año, cientos de
activistas acuden a zonas
de conflicto en solidaridad
con grupos civiles o causas
perseguidas. Hablamos
con organizaciones
sobre el trabajo de esta
“diplomacia desde abajo”.

05/07/07 · 0:00
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ACTIVISTAS INTERNACIONALES. Diversos grupos de solidaridad internacional acuden a Palestina para realizar tareas de apoyo en
labores comunitarias o interponerse ante las agresiones del Ejército israelí. En la imagen, activistas en Bil’in, Cisjordania./ activestills.org

Su presencia se hace sentir en
México en las poblaciones zapatistas
de Chiapas; en localidades de
Gaza y Cisjordania o entre comunidades
de Colombia. Son algunos de
los lugares donde la llegada de voluntarios
internacionales ha permitido
frenar abusos contra la población,
o documentar violaciones de
derechos humanos que de otro modo
hubieran quedado silenciadas.

Estos grupos no forman un movimiento
homogéneo. Existen diferentes
enfoques políticos y modos
de entender la no violencia. Desde
quienes abogan por el “no partidismo”,
como la organización Brigadas
Internacionales de Paz (PBI), hasta
grupos como el Movimiento de Solidaridad
(ISM, por sus siglas en
inglés), donde se sostiene que mantenerse
imparcial supone situarse
“involuntariamente, al lado de quien
a través del ejercicio de la fuerza,
domina el conflicto”.
Pero existen puntos en común.

“Los ‘internacionales’ gozan de un
privilegio: saben que, lamentablemente,
una muerte norteamericana
o española no vale lo mismo ni genera
las mismas consecuencias”,
explica el ISM. Es algo comprobado:
la repercusión de los ataques
cambia si hay testigos de otros países.
Y una vez de vuelta, la estancia
permite dar a conocer la situación
real de la zona. Esta opción, que une
la protección de civiles y la denuncia
política, es la que toman las siguientes
organizaciones.

LA EXPERIENCIA EN PALESTINA

Resistencia No Violenta en Oriente Medio


Nacido en 2001, el Movimiento de
Solidaridad con Palestina constituye
una de las organizaciones más
conocidas de apoyo internacional a
Palestina. A nivel internacional, el
ISM engloba a decenas de colectivos
y miles de activistas de Europa y
Estados Unidos. Según su coordinador
en Barcelona, Saif Abukeshek,
“la idea llegó como respuesta
de la sociedad civil al fallo de la
comunidad internacional ante las
acciones de Israel”.
La lista de actividades que se realizan
desde entonces es amplia.

Desde su fundación, miembros del
ISM se han interpuesto ante soldados
israelíes, han acompañado a estudiantes
palestinos para ayudarles
a acudir a sus centros de estudio y
han realizado tareas de formación
para civiles que desean acudir a
Palestina. “No es subirte al avión sin
más. Hace falta saber cómo llegar,
qué problemas son habituales, y una
preparación psicológica”, dice Saif.

Bil’in, una pequeña localidad en
Cisjordania, se ha convertido en uno
de los lugares donde con más éxito
se han aplicado estrategias de resistencia
no violenta contra el muro
que construye Israel. En este enclave
de cerca de 1.500 habitantes, las
protestas pacíficas de palestinos e
‘internacionales’ desde 2005 han detenido
el avance de los bloques de
hormigón. Y en otros puntos se ha
logrado desviar su trazado.

En el Estado español, el ISM se
coordina con otros colectivos
como la Xarxa D’enllaç amb Palestina,
y participa en la Red contra
la Ocupación, formada por más
de 40 organizaciones. A su acción
en Oriente Medio además se suma
el colectivo NoViolencia
Activa (NOVA), una organización
nacida por parte de antiguos objetores
de conciencia de los años ‘70
que, desde la perspectiva de la resistencia
pacífica, transmite y explica
sus experiencias en Palestina
e Iraq. Entre sus actividades
se cuenta, por ejemplo, el apoyo a
la creación en Iraq de la red
LAONF (no violencia en árabe),
así como la organización durante
dos años de la “semana iraquí de
la no violencia”.

REDES DE APOYO ZAPATISTA

Campamentos civiles de paz


En 1995, un año después de su levantamiento
en armas, el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional
hacía un llamamiento a la solidaridad
internacional para denunciar
las violaciones de derechos
humanos. Y el guante fue recogido
por grupos de todo el mundo.
Se formaban entonces los campamentos
de civiles por la paz, donde
hasta la fecha no han dejado de
llegar activistas internacionales.

Desde Madrid, la Red de Apoyo
Zapatista (RAZ) es una de las organizaciones
encargadas de formar
a los voluntarios y avalarles
ante el EZLN. A ese trabajo se
añade el de “difundir la situación
de México y de los zapatistas”.
Junto a la Red de Apoyo Zapatista,
las organizaciones de apoyo
zapatista tienen presencia en numerosas
ciudades del Estado, como
el Colectivo de Apoyo Zapatista en
Zaragoza (CAZ).

COLOMBIA: ACOMPAÑAMIENTO

Red Capicúa y comunidades colombianas


En el año 1997, la población de las
comunidades de Curvaradó y Jiguamiandó
en el departamento de Chocó
en Colombia fue expulsada de su
territorio por paramilitares. Ese año
también fue desplazada la población
indígena y afrodescendiente de la
costa del río Cacarica. El resultado,
el mayor desplazamiento en la historia
reciente de Colombia, obedecía
a los planes de la ‘Operación
Génesis’. Y los territorios desocupados
pasaron a ser controlados por
empresas de monocultivo. Los propietarios
comenzaron su regreso en
2000, pero también volvió la amenaza
paramilitar, que les acusa de colaborar
con la guerrilla.

Esta vez, frente a las amenazas,
algunas comunidades se han constituido
como zonas humanitarias. Para
dejar claro que son civiles y que
no están armados han colocado una
valla simbólica y se han constituido
como “zonas humanitarias”. Pero
los asesinatos continúan. Por eso se
llevan a cabo tareas de acompañamiento
a estas poblaciones para que
puedan volver a sus tierras.
La Red Capicúa (que integra a
Entrepueblos y Ecologistas en Acción,
así como, grupos de solidaridad
de Valencia, Extremadura,
Madrid, Valladolid) lleva desde
2005 formando a grupos de voluntarios
que puedan viajar a estas zonas.

A estas actividades también
acuden voluntarios de Acompaz,
otra organización que apoya a la
comunidad de San José de Apartadó,
pero que mantiene diferencias
políticas con la Red. “Antes no
había curso de formación, era más
improvisado”, afirma Rocío Redondo,
que recuerda cómo antes se realizaban
acompañamientos desde
algunos de los colectivos que ahora
forman la Red. En todo caso,
apunta Rocío, “cuanta más gente
entre y salga de estas comunidades
mejor. Estas zonas piden acompañamiento
internacional, que se sepa
que no están solas”.

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