CÁCERES: HACIA LA INTERCULTURALIDAD EN EL MEDIO RURAL
Villanueva de la Vera se convierte en ‘Villamundo’

Del 8 al 11 de noviembre, el tranquilo pueblo de Villanueva de la Vera se convirtió en ‘Villamundo’, una plaza pública donde contaminar y dejarse contaminar por las culturas de las 25 nacionalidades que conviven en la localidad. Una apuesta por la integración en la zona con la mayor tasa de inmigración de Extremadura.

30/11/07 · 17:56
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Texto de Cthichi Zamarra

Villanueva de la Vera es un pueblo
del norte de Cáceres en el que a pesar
de sus 2.200 habitantes éstos
se reparten en 25 nacionalidades
diferentes. Ante la invisibilidad de
las diferentes familias inmigrantes
del pueblo y un preocupante aumento
de actitudes sociales e institucionales
xenófobas, el Programa
de Inmigrantes de la Universidad
Popular Cura Mora de la localidad
ha organizado varias actividades
para generar espacios de convivencia
intercultural que combatan
la intolerancia. Algo que se ha hecho
partiendo de la convicción de
que, dentro del contexto de una pequeña
población, la mejor manera
de establecer lazos es plantear tareas
en común, para que, a través
del contacto personal, los vecinos
puedan conocerse mejor y evitar
miedos provenientes de un desconocimiento
del otro.

Esta experiencia, labrada después
de varios años, sirvió para
que el tejido asociativo de la zona
se plantease organizar un interesante
evento intercultural al que
bautizaron como ‘Villamundo de
la Vera’, un programa de actividades
que permitiera aglutinar
muestras de las diferentes culturas
presentes en el territorio. Contaban
para ello tanto con autóctonos
e inmigrantes con ganas de
participar como con el apoyo de
otras organizaciones de la zona
especializadas en trabajar cuestiones
sobre inmigración, que
aportaron su gente y dieron a la
iniciativa una dimensión regional.
La activación de una asamblea
para organizar las jornadas, además
de servir para crear un modelo
horizontal de participación,
ha sentado las bases para crear
una asociación que dinamice la
interculturalidad del pueblo en los
próximos años.

En ‘Villamundo de la Vera’ hubo
tiempo para todo. El jueves 8 de noviembre
se organizó una mesa de
debate, espacio idóneo para el diálogo,
y el viernes el deporte tuvo su
expresión en un ‘mundialito antirracista’,
mientras diversos actos
culturales se realizaron el sábado
por la tarde, siempre con la colaboración
desinteresada de inmigrantes
y autóctonos que se volcaron
con la pequeña causa. Uno de los
objetivos conseguidos fue mostrar
que casi sin dinero (los gastos ascendieron
a 648 euros) se puede
crear un espacio de convivencia en
el cual surja una chispa de magia
que permita generar un espíritu
abierto, algo necesario para que
puedan convivir agradablemente
personas con diferentes culturas.
Un pueblo, muchos mundos
El domingo, día grande de las jornadas,
la organización aprovechó
la belleza del casco histórico del
pueblo para emplazar en un ambiente
genuino diferentes actividades.
La idea surgió de la contemplación
de la antigua judería,
que podía alojar perfectamente
una ambientación magrebí, con
sus túneles y rincones. A partir
de aquí se crearon diferentes barrios
en los que se ubicaron diversos
actos: degustación de platos
típicos, talleres, bailes exóticos,
música en vivo...

Para ambientar el barrio latino
se buscó una casa decimonónica
con aspecto colonial, un espacio
más abierto para el africano, una
calle más moderna para el europeo
(donde mezclar lo autóctono con lo
de Europa Oriental), mientras que
en la plaza pusieron sus puestos algunas
de las asociaciones que trabajan
con inmigrantes en la zona.
Por la tarde, los presentes se
mezclaron en una fiesta intercultural
en la plaza, que finalizó con
una batukada (tamborrada) africana
al calor de la lumbre. De este
modo, la organización cumplió el
objetivo de crear un espacio mágico
para que el próximo año colabore
todavía más gente y crezca
mezclándose en ‘Villamundo’.


Un 20% de inmigrantes

Las comarcas de
Campo Arañuelo y La
Vera, donde el cultivo
de tabaco necesita
de mano de obra
barata, representan
la zona con mayor
índice de población
inmigrante de Extremadura.
Allí abundan
los pueblos pequeños
con tasas de población
extranjera superiores
al 20%, el más
notorio Talayuela, con
un 40%. Aunque los
nuevos vecinos proceden
de muchos
sitios, la gran mayoría
es de origen
magrebí y viene de
Oujda, en el este de
Marruecos, una zona
rural muy tradicional,
al igual que los pueblos
donde se han instalado.
Las estrictas
pautas de control
social de las comunidades
rurales pequeñas,
en las que la solidaridad
social se
establece marginando
comportamientos
diferentes, junto a
la ubicación de
estas familias en
barrios baratos, ha
propiciado la aparición
de guetos y
algún conflicto alimentado
por grupos
de extrema
derecha.

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