"""GALIZA NON SE VENDE"" // LA MANIFESTACIÓN DEL 15 DE FEBRERO CULMINÓ UN AÑO DE MOVILIZACIONES DE LA PLATAFOR
Unidos por la preservación del territorio

La proliferación de
proyectos desarrollistas
está suscitando una
amplia oposición social,
que desde hace un año
tiene un espacio en
Galiza Non Se Vende.

05/03/09 · 0:00
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El Gobierno PSdeG-BNG, que iba a
ser el del cambio en Galicia, ha levantado
más dudas que pasiones entre
la base social que clamó contra la
chapapotada del PP cuando se produjo
la marea negra del Prestige.
Medio centenar de colectivos sociales,
vecinales y ecologistas, agrupados
en torno a la plataforma Galiza
Non Se Vende
, culminó estos días
más de un año de movilizaciones en
demanda de una nueva política ambiental.
‘Goberne quen goberne,
Galiza Non Se Vende’, lema de la
red, introduce de facto a PSdeG y
BNG en la misma lista negra medioambiental
en la que figura el PP.

La plataforma acusa a la Xunta de
“continuismo” y de “entregar el país”
a las grandes multinacionales. Su
análisis critica en especial el Plan
Acuícola, que prevé la instalación de
más de una veintena de piscifactorías
en la costa; el Plan Eólico, que aumenta
en 2.400 megavatios la potencia
a instalar en los montes; y el Plan
de Minería, que afecta a áreas de alto
interés natural, como la Serra do
Courel, y a comarcas ganaderas, como
la Terra Cha, ambas de Lugo.
Otro foco de atención radica en la
“marbellización de la costa”, marcada
por la especulación urbanística,
rellenos, paseos marítimos o por un
plan de puertos deportivos. Contaminación
fluvial y gestión de residuos
centran más puntos de un sinfín
de reivindicaciones.
Unos fragmentos de una letra de
la banda folk Quempallou condensan
en unas líneas el malestar social
existente: “Por cada montaña un parque
eólico. / En cada arenal un puerto
deportivo. / Cien minicentrales para
cada río (…) ¿Quién decía que la
anarquía era una utopía?”.
A los partidos del Ejecutivo, las
protestas les suenan fuera de lugar.

En 2008, el presidente de la Xunta,
Emilio Pérez Touriño (PSdeG), declaró
que ningún gobierno había protegido
tanto el medio ambiente. En
la lista de logros, la Xunta recuerda
la paralización de una piscifactoría
en Cabo Touriñán, de minicentrales
en el Alto Ulla o la ampliación de espacios
naturales protegidos.
La última manifestación de Galiza
Non Se Vende, celebrada el pasado
15 de febrero, le ha servido
al vicepresidente, Anxo Quintana
(BNG), para asumir en sus declaraciones
el eslogan que da nombre a
la plataforma. Nada dijo, sin embargo,
de modificar los planes eólicos
o de minería diseñados por una
consellería nacionalista, igual que
tampoco Touriño habló de corregir
el Plan Acuícola o la macrodepuradora
prevista para Vigo.


‘GOBERNE QUEN
GOBERNE’

Bajo la consigna ‘Goberne
quen goberne, Galiza non se
vende’, 57 organizaciones de
los cuatro rincones de este
territorio llevan más de un año
trabajando juntas por la preservación
de un país amenazado
por una miríada de proyectos
desarrollistas. Esta fructífera
unión, que encuentra su precedente
en la movilización contra
la marea negra del Prestige,
está integrada por colectivos
muy arraigados en conflictos
locales como la Plataforma
Medioambiental de Corrubedo,
Bouzas Móvete, Salvemos
Monteferro, la Plataforma Contra
a Variante Interior de Noia,
SOS Courel o los centros sociales
Revolta de Vigo y Atreu de A
Coruña. La Federación Ecoloxista
Galega, el grupo de comercio
justo A Cova da Terra y el
colectivo LGTB Maribolheras
Precarias, forman también
parte de esta heterogénea red.

ENTREVISTA: ALEXANDRE CARRODEGUAS, COMITÉ CIUDADANO DE EMERGENCIA PARA LA RÍA DE FERROL
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