CAMPAÑA ESTATAL: EN LA INICIATIVA, IMPULSADA POR PLATAFORMA RURAL, CONVERGEN COLECTIVOS ECOLOGISTAS Y DE AGRIC
Supermercados no, gracias: hay alternativas

La ‘revolución del supermercado’
afecta a todos
los eslabones de un modelo
alimentario injusto e
insolidario. En abril se presenta
una campaña estatal
que denuncia la dictadura
de las grandes superficies.

15/03/07 · 0:00
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DÍA MUNDIAL SIN COMPRAS. Imagen de la acción del 24 de noviembre de 2006 por
Ecologistas en Acción en la calle Preciados, una de las más comerciales de Madrid./ EeA

Asistimos actualmente a un
empobrecimiento rural sin
precedentes, agresiones
ambientales en aumento,
sistemas de producción y comercio
de alimentos altamente insostenibles,
y a una preocupante concentración
de poder corporativo sobre el
derecho básico de la alimentación.
De todos los eslabones en que se
basa la cadena agroalimentaria, resulta
especialmente preocupante el
creciente poder y condicionamiento
que ejercen las grandes empresas de
distribución alimentaria (GDA) sobre
toda ella, especialmente sobre
los productores y los consumidores.

El poder de la gran distribución

Los datos nos indican que cada vez
más, las compras de alimentos por
parte del consumidor final se concentran
y organizan alrededor de la
GDA. La GDA se está convirtiendo
en la única puerta de acceso del consumidor
a los alimentos y en la única
puerta de los productores al consumidor.
En el Estado español el 81%
de la población compra sus alimentos
en la GDA y cinco empresas y dos
centrales de compras controlan el
75% de toda la distribución alimentaria.

En Europa, la cuota de mercado
de las diez mayores empresas multinacionales
de distribución, se sitúa
ahora en más del 45%, más del doble
que en 1987. Y se pronostica dentro
de 10 o 15 años una concentración
del 70-75% de la cuota de mercado.
Los grupos empresariales de distribución
representan el punto final
de la cadena alimentaria, la ventana
final y visible para los consumidores.
Pero se trata solamente del escaparate
final de la cadena alimentaria y,
sin duda, la actual “revolución del supermercado”
tiene efectos contundentes
sobre todos los eslabones de
la cadena, desde los productores de
estos alimentos, que ven limitada su
capacidad de venta (a quién venden
y por cuánto), hasta los consumidores
que, inmersos en un consumismo
basado en unos falsos mitos, actuamos
como sujetos de unos modelos
alimentarios injustos e insostenibles,
para nosotros mismos y para
otras regiones, unos modelos que sólo
aportan beneficios a estos agentes
económicos.

Actualmente la GDA concentra el
60% del valor de beneficio monetario
que genera toda la cadena agroalimentaria.
Las grandes cadenas de
distribución crean una mitología propia
para incrementar sus ventas.

Mitos como que estos establecimientos
ofrecen alimentos más baratos
cuando en realidad, según datos oficiales,
en muchos productos de media
son mucho más caros que las
tiendas tradicionales. Y la GDA es
también la responsable de la desaparición
de las producciones agrarias
familiares. A su vez, cada día, desaparecen
11 tiendas tradicionales.
Finalmente, la GDA promueve insistentemente
la insostenibilidad
ambiental. Tanto en lo referente a
los modelos de producción intensivos
e industrializados que demanda,
como por el tipo y cantidad de alimento
ofrecido no respetando los ciclos
naturales de los mismos (alimentos
de temporada) ni los diferentes
costes ecológicos de cada uno de
ellos. Su desembarco en los países
empobrecidos no hace otra cosa que
profundizar en la tremenda crisis rural
que azota a estas regiones causando
más hambre, pobreza y migración
rural-urbana.

De esta preocupación y del trabajo
que están llevando a cabo distintas
organizaciones que defendemos los
modelos basados en la soberanía alimentaria
nace la necesidad de denunciar
y cambiar esta situación. La
campaña ‘Supermercados, no gracias’,
ha sido impulsada por Plataforma
Rural, pero pretende ser un
espacio muy amplio. Tiene una clara
vocación local-general, una especie
de paraguas general donde se agrupan
organizaciones que comparten
la preocupación, las estrategias y alternativas.

Se están elaborando materiales
de investigación y formación
en distintos formatos, se están estableciendo
alianzas y redes de trabajo,
denuncia, lucha y sensibilización
por el Estado español, la creación de
una web con material educativo, noticias
de actualidad, etc. que sea una
buena herramienta de trabajo y difusión,
trabajar activamente en las alternativas
existentes a los supermercados
y dedicar esfuerzo en las que
todavía están por concretar.


Ecologistas en Acción

ISIDRO JIMÉNEZ (EEA)

Como parte de la campaña
contra las grandes superficies,
Ecologistas en Acción está trabajando
diferentes líneas a
través de sus grupos en todo
el Estado. Por un lado, la labor
de difusión, a través de un
informe sobre los ocho mitos
básicos a la hora de elegir las
grandes superficies. También
un conjunto de exposiciones
de carteles que abordan de
forma gráfica e imaginativa las
repercusiones sociales y
ambientales de este tipo de
establecimientos. Además, se
organizan proyecciones del
documental de 60 minutos
Gran Superficie, elaborado por
ConsumeHastaMorir, que
hace un recorrido por aspectos
clave del consumo, como
la publicidad, la educación en
valores consumistas o la presión
del canon de belleza. La
campaña llegará a un momento
clave a finales de noviembre
con el evento internacional
del Día Sin Compras.


Campaña ‘No te comas el mundo’

FERRAN GARCÍA

Voy al supermercado y
compro salmón congelado.
En el restaurante
pido pechugas de pollo.
Es San Valentín y regalo
rosas rojas. En la pescadería
compro medio kilo
de gambas. Sin darnos
cuenta, comprando esos
alimentos hemos dado
la vuelta al mundo. Salmones
chilenos, pollos
brasileños, rosas colombianas,
gambas tailandesas...
cada vez con
mayor frecuencia nuestra
cesta alimentaria se
basa en productos de
importación. Pero para
que existan importaciones
necesitamos producciones
para exportación.
Y este hecho, los monocultivos
para exportación
de países empobrecidos
hasta nuestros estómagos,
no es gratuito. Tiene
consecuencias dramáticas
para las sociedades
rurales y el medio
ambiente de todo el planeta.

Literalmente, y
cada vez con mas voracidad,
nos estamos
comiendo el mundo. Ese
es el leit motiv de la
campaña con el mismo
nombre: establecer el
enlace entre una soja
brasileña y la muerte de
decenas de campesinos
expropiados de sus tierras,
entre un filete de
perca y la pobreza más
absoluta a las aguas del
lago Victoria, en África.
Los monocultivos exportadores
son una fuente
de pobreza, hambre y
erosión ambiental. Se
nos venden como motor
de desarrollo para las
regiones pobres cuando
en realidad son uno de
sus principales problemas.
Quien condiciona
más intensamente esta
orientación son los llamados
‘supermercados’.
A la hora de luchar contra
este modelo, lo que
sobra, lamentablemente,
son motivos. Más que
Monsantos, Nestlés o
Cargills, quien realmente
marca el qué se produce,
cómo, cuándo, quién, a
qué precio y para quién,
son los ‘Carrefoures’. El
poder corporativo de
estas empresas es tan
enorme que se han convertido
en el principal
objetivo de denuncia,
crítica y sensibilización
de la campaña, así
como de buscar y mostrar
las alternativas a
los mismos.

Tags relacionados: Ecología Soberanía alimentaria
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