1ª feria de economía solidaria
Sin Auditorías Sociales no hay consumo crítico

El autor reflexiona sobre la función transformadora de las Auditorías Sociales a partir de la experiencia de Cataluña.

, Es parte de la Xarxa d'Economia Solidària (XES)
28/05/13 · 17:30
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La dimensión transformadora e innovadora de la economía social y solidaria contrasta frontalmente con la ineficacia y la opacidad de las soluciones propuestas desde el sistema dominante, que una y otra vez aplica medidas correctoras bajo la misma lógica con la que crearon los problemas que pretenden solucionar, tomando siempre como premisas la competitividad y el lucro, privatizando los beneficios y socializando las pérdidas y los costes sociales y ecológicos.

En los tiempos que corren ya es un hecho irrefutable que la economía social y solidaria emerge con fuerza a lo largo y ancho de la península en forma de miles de experiencias y prácticas económicas que hacen de la cooperación y el bien común los principales valores sobre los que asentar un nuevo paradigma económico.

Ahora más que nunca necesitamos visibilizar, articular y reforzar las prácticas y discursos de la economía social y solidaria, consolidar nuestros rasgos de identidad como movimiento social globalizado pero arraigado en lo local, seguir sembrando semillas y cultivando con cariño y con empeño los brotes de un nuevo paradigma socioempresarial radicalmente opuesto al dominante.

Una de las principales contribuciones del sector para hacer frente a estos nuevos retos son las metodologías y herramientas de Auditoría Social y Balance Social. Éstas consisten en una serie de procesos de evaluación y autodiagnóstico sobre criterios como la democracia, la igualdad, el compromiso social, el compromiso con el medioambiente, la calidad laboral o la calidad profesional.

¿Qué buscamos? Visibilizar y comunicar prácticas socialmente responsables de las organizaciones, contribuyendo así a construir y consolidar la identidad del sector, sus prácticas y sus discursos. También facilitar procesos de mejora continua en las organizaciones y garantizar la sostenibilidad, en sentido amplio, de la actividad económica a lo largo de todo el ciclo económico. Y ofrecer criterios objetivos a la ciudadanía para que pueda practicar el consumo crítico y responsable también.

No se trata tanto de poner al servicio de las empresas convencionales instrumentos de marketing social, si no de poner al servicio de las empresas y organizaciones de la economía social y solidaria instrumentos de transparencia que les permitan visibilizar prácticas socialmente responsables que forman parte de su ADN. Prácticas que, lamentablemente, a menudo quedan silenciadas u ocultas por la falta de recursos económicos o humanos necesarios para poder trabajar la comunicación de estas prácticas socialmente responsables.

La Auditoría Social y el Balance Social también han sido diseñados para facilitar procesos de mejora continua en las organizaciones. Ofrecen una fotografía de las aportaciones sociales y ecológicas de la empresa en el ultimo ejercicio y permiten comparar los resultados ejercicio tras ejercicio. Los elementos evaluados informan, no solamente sobre los aspectos internos de la organización, si no también sobre la cadena de proveedores y todo el ciclo económico: producción, distribución o comercia­liza­ción, consumo e instrumentos financieros.

Mediante la aplicación de un sello de confianza se están ofreciendo también criterios objetivos y fiables a la ciudadanía sobre los orígenes y condiciones de producción de los bienes y servicios que consumimos, facilitando los procesos de toma de decisiones en tanto consumidores críticos y responsables. Comprando un bien o servicio a una empresa con el sello de confianza de auditoría social o balance social sabemos que estamos contribuyendo activamente a la construcción del Mercado Social, y por tanto al cambio de paradigma socioeconómico.

Datos que nos cuentan

Finalmente la auditoría social y el balance social se proponen también profundizar en la identidad de la economía social y solidaria como sector emergente. Son instrumentos diseñados bajo una perspectiva de transformación socioeconómica no funcionalista, y que en cada ejercicio, mediante la elaboración de un balance social agregado, aportan datos globales sobre el sector hasta ahora inexistentes, y que contrastan con los datos aportados por el sistema económico dominante.

Un dato para concluir: el Balance Social agregado en 2011 de la XES, en términos de generación de empleo, muestra cómo éste ha aumentado en 7,5% los contratos respecto al año anterior. La economía social y solidaria resiste la crisis con más efectividad que las empresas convencionales. Otro modelo económico es posible, necesario, urgente y real. Podemos decirlo alto y claro sin temor a equivocarnos.

Indicadores visuales para cada entidad madrileña

Por Redacción

El Mercado Social de Madrid es un nodo más en una red estatal de mercados que tienen su propia moneda social y con los que se coordina.

En Cataluña, Euskadi y Navarra se realiza un balance anual con datos globales para certificar los principios de la economía solidaria de las entidades  proveedoras. El Mercado de Madrid, partiendo de esta experiencia en balances sociales, pretende hacer un balance pero con indicadores visuales con los compromisos de cada una de las entidades. “Estos indicadores se elaboran a partir del cuestionario que rellenan las entidades al entrar y funcionarán como una especie de etiquetaje de la economía solidaria, con todas las precauciones que implica cuantificar cosas difícil de cuantificar. Pero puede servirle a la propia entidad para ver si va mejorando, también para contrastar entre entidades cuales tienen más desarrollado unos aspectos”, nos cuenta Antonio Hernández, de la Comisión de Moneda social.

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