ARGELIA: BELAID ABRIKA, PORTAVOZ DEL MOVIMIENTO CIUDADANO DE CABILIA
“Si el poder no combate la pobreza podemos regresar a los años negros”

En mayo de 2001 estalló una rebelión popular en una
pequeña región de Argelia, Cabilia, que dejó 129 manifestantes
muertos y varios cuarteles de la gendarmería
quemados. El asesinato del joven Massinisa
Guermah en los calabozos de este cuerpo fue la chispa
que prendió una llama que llega hasta nuestros
días...

24/05/07 · 0:00
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PROVINCIA DE TIZI UZU. Restos de uno de los cuarteles de la gendarmería quemados tras la represión de las manifestaciones de 2001. / I. Cabarga

Después de boicotear todas las elecciones anteriores
en un duro pulso contra el Estado, el movimiento
ciudadano bereber llamó a la libertad de voto
de los cabiles en los comicios legislativos del pasado
17 de mayo. Por vez primera, muchos delegados del
movimiento se presentaron en listas independientes.

Belaid Abrika es uno de los personajes
más populares y controvertidos
de la política argelina. Portavoz
del poderoso movimiento de asambleas
tradicionales (aaruch, en bereber),
este experto conocedor de
su tierra nos desvela las claves del
diálogo mantenido con el Gobierno
en los últimos tres años, diseccionando
la actualidad de una región
inconformista que, paradójicamente,
se ha convertido en el principal
teatro de operaciones de los grupos
armados islamistas.

DIAGONAL: ¿Cómo valoráis los
coches bomba de los últimos meses
en Cabilia?

BELAID ABRIKA: La región nunca
ha sufrido este tipo de atentados. La
población está sorprendida y tiene
miedo de esta organización que se
ha unido a al-Qaeda. Siempre hemos
denunciado el islamismo político y el
integrismo, y defendido una sociedad
laica. Estamos muy preocupados
porque aunque la población no
los apoya, existe el riesgo de que los
grupos armados recluten a jóvenes
sin recursos para utilizarles. Si el poder
no pone en marcha medidas sociales
y económicas de urgencia para
combatir el empobrecimiento de
la sociedad corremos el riesgo de volver
a los años negros [los ‘90].

D.: Con el aumento de la inseguridad,
¿la población no pide el regreso
de la gendarmería, cuerpo al que expulsasteis
en 2001?

B. A.: La gente no quiere a los gendarmes,
que pertenecen a un cuerpo
corrupto, podrido. Nunca han
combatido el terrorismo; esto lo
han hecho la policía, los municipales
y el Ejército. Es más, todos saben
que esos idiotas colaboran con
los terroristas: los secuestros, falsos
controles, etc. muchas veces
se realizan con la colaboración de
gendarmes “en cuarentena”, guardias
que aún no han abandonado
Cabilia y que no trabajan. Desde
la guerra de la independencia, la
gendarmería existe en Cabilia no
para proteger sino para controlar
a la población.

D.: El Gobierno afirma que van a volver
a la región...

B. A.: Eso es lo que declaran, pero
tendrán que ver, si lo hacen, qué precio
van a pagar.

D.: ¿Qué haría entonces el movimiento
asambleario?

B. A.: La rebelión volverá a comenzar,
antes o después. Hasta que los
responsables de la matanza de
2001 no sean juzgados no podrán
regresar.

D.: ¿Cuántos han sido condenados?

B. A.: Uno sólo, el asesino de
Massinisa, que fue condenado por
un tribunal militar a dos años de
cárcel, algo inadmisible. Él es responsable
de los 126 muertos, porque
por su culpa se produjeron
después las otras muertes. Hay
también varios juicios civiles en
curso y hemos pedido y se ha aceptado
que todos los responsables,
incluidos los gendarmes, sean juzgados
en tribunales civiles. Pero
aún no se ha aplicado, los procesos
están bloqueados. Y es que la justicia
en Argelia depende del poder.

D.: ¿En qué punto se hallan las negociaciones
con el Estado y cómo
las valoráis?

B. A.: Las conversaciones ya se han
terminado, queda la aplicación de
los acuerdos, que sólo se ha producido
en un 20%. En general estamos
satisfechos. Hemos llegado a
un acuerdo en el que el Estado argelino
se compromete a aplicar la
Plataforma de El Kseur, nuestra tabla
reivindicativa. Antes éramos
considerados como radicales, extremistas,
mientras que ahora
somos vistos como patriotas y representantes
legítimos.

D.: ¿Cuáles han sido los logros principales?

B. A.: En 2003 conseguimos lo más
urgente, la liberación de todos los
detenidos en las manifestaciones y
la anulación de los procesos judiciales
contra éstos, así como la
asunción del pago de las facturas
de la electricidad, que desde 2001
habíamos boicoteado.

D.: ¿Por qué?

B. A.: En 2001, la tele argelina, ‘la
única’, deformó los hechos. El 14 de
junio organizamos una manifestación
de más de un millón de personas
en Argel que acabó en disturbios.
El Gobierno disolvió la marcha, provocando
seis muertos y decenas de
heridos, desaparecidos y detenidos.
La TV ofreció una imagen de un movimiento
de bárbaros y ladrones,
cuando la mayor parte de los disturbios
fueron organizados por el propio
poder. Como en la factura de la
electricidad está incluido el canon de
la tele decidimos no volver a pagar
hasta que la TV se disculpara. En
2005, su director pidió disculpas públicamente
y el Estado abonó los cuatro
años de impagos. Desde 2001 a
2003 nos negamos también a pagar
impuestos y el Estado acabó aceptando
su abono. Por otra parte, exigimos
la disolución de los Ayuntamientos
elegidos en 2002, ya que
ese año, el movimiento rechazó las
elecciones y sólo votó entre el 1% y el
2% de la población cabil. El Estado
acabó aceptándolo y en 2005 hubo
elecciones parciales en la región.

D.: ¿Qué estatus demandáis para la
lengua bereber?

B. A.: El tamazight debe de ser reconocido
como lengua oficial junto al
árabe. Pero el amazigh es también
una cultura y una identidad, que deben
ser reconocidas como esencia
del pueblo argelino. Luchamos no
sólo por Argelia, sino por toda la
amazigdad, los países del Norte de
África donde se habla bereber:
Marruecos, Túnez, Libia, Níger, Mali
y parte de Mauritania.

D.: El movimiento siempre ha relegado
a la mujer a un rol secundario.
¿Hay perspectivas de cambio?

B. A.: Tenemos muy pocas mujeres
en el movimiento, pero esto es algo
que se extiende a los partidos políticos,
asociaciones y sindicatos argelinos.
El movimiento nace de la violencia
y al principio, con los disturbios,
no había muchas mujeres. En mayo
de 2001, por primera vez más de
5.000 mujeres se manifestaron en
Tizi Uzu y crearon un colectivo,
Mujeres de la Primavera Negra. Al
principio, las mujeres no asistían a
las asambleas del movimiento. En
2004 aprobamos que todas, aunque
no fuesen elegidas por las asambleas
locales, pueden asistir a los órganos
regionales, pero muy pocas lo hacen.


Una región rebelde sometida al ostracismo

Cabilia, especialmente sus
dos provincias más ‘bereberes’,
Tizi Uzu y Bejaia, se
dibujan netamente diferentes
al resto de Argelia. La
mera disposición defensiva
de sus pueblos, en las
cimas de sus innumerables
montes, remite a una larga
tradición de resistencia
frente al poder de Argel.
Sus gentes, abiertas y hospitalarias,
hablan bereber
(tamazight), practican un
islam tolerante y muchas
de sus mujeres se visten
con el traje tradicional.
Casi ninguna se cubre el
cabello con el hiyab (velo).

Según Abrika, “la región ha
estado sometida al ostracismo
durante años por su
carácter contestatario.
Cabilia es la región que
tuvo más implicación en la
lucha por la independencia
[de Argelia] y ya entonces
poseía unas formas de
organización y unas características
que molestaban.
Tras la independencia,
conoció levantamientos
para profundizar en la revolución,
que fueron masacrados.
Las rebeliones se
repitieron en los ‘70 y ‘80.
Ahora, ante el empobrecimiento,
la alternativa es la
emigración. En cada familia
cabil hay una media de
dos o tres emigrantes, el
30% de la población total
en su conjunto. Es esta
población emigrante la que
reporta una buena parte
del capital".

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