LA PARROQUIA MANTIENE SUS ACTIVIDADES, PERO PASA A LLAMARSE CENTRO PASTORAL
San Carlos Borromeo se queda al fin en Entrevías

La parroquia de San Carlos Borromeo de Vallecas
logró parar su cierre. Rouco Varela, durante un encuentro
con los tres curas responsables de la
iglesia de Entrevías, anunció que ésta no se cierra
y que “puede seguir como siempre”, trabajando
junto a sectores marginados de la sociedad sin
abandonar su estilo propio de dar la liturgia. El único
cambio es que pasa a llamarse centro pastoral.

30/11/07 · 17:51
Edición impresa

Adiós a la incertidumbre. Después
de meses de conflicto, el arzobispo
de Madrid, Antonio María Rouco
Varela, anunció a los tres curas de
San Carlos Borromeo, Enrique Castro,
José Díaz y Javier Baeza, que
la iglesia de Entrevías no se iba a
cerrar. La cena durante la cual tuvo
lugar el encuentro se celebró el 4
de noviembre. Los párrocos llevaban
varios meses solicitando un encuentro
con el Arzobispado y sin
lograr avance alguno. Finalmente,
señala Díaz, “Varela decidió venir.
Fue iniciativa suya y mostró una
actitud distinta a la percepción que
teníamos de él”.

El único cambio se ha quedado en
el nombre. La parroquia se constituye
como Centro Pastoral San Carlos
Borromeo, aunque José Díaz informa
de que, “en la práctica, no implica
ningún cambio”. El problema, explica,
venía arrastrándose desde hace
años. Las parroquias son divisiones
administrativas que reparten el
territorio para atender de manera
más directa a un número de vecinos
que están dentro de la marcación
asignada. “El cura Enrique de Castro
hace alrededor de 30 años ya estaba
aquí y empezó a acercarse al mundo
marginal. Entonces de manera verbal
se llegó a un acuerdo con el
Arzobispado, el cual propuso que en
lugar de dedicarnos al aspecto territorial
continuáramos con los sectores
excluidos. Para que no hubiera
problema, los bautizos, bodas y otros
sacramentos los realizarían las otras
parroquias, pero en la práctica se
han estado realizando todas estas ceremonias
sin problema alguno”.

Continuidad

A partir de ahora tienen vía libre para
continuar con la labor que siempre
han desempeñado con éxito:
apoyo a sectores marginados como
ex presos, drogodependientes o menores
en situación de exclusión.
Tampoco se verá afectado el estilo
propio y cercano que los párrocos
tienen de ofrecer la liturgia.
Cuando en abril el Arzobispado
anunció que San Carlos Borromeo
se cerraba como parroquia, que el
edificio pasaría a depender de Cáritas
y que la iglesia se transformaría
en un centro social dedicado a
atender a las personas en situación
de exclusión, la reacción fue inmediata.
Miles de personas, tanto vecinos
del barrio como personas de diversos
países del mundo, mostraron
su solidaridad y se manifestaron
contra el cierre, llegándose a recoger
más de 30.000 firmas. Gracias a
la amplia difusión mediática del
conflicto entre la pequeña parroquia
de San Carlos Borromeo y el Arzobispado
de Madrid, la repercusión
ha sido mundial.

“Estamos muy agradecidos por
todo el apoyo que nos habéis prestado”,
continúa Díaz. “Esto ha servido
para conocer a muchísima
gente que pensaba como nosotros y
que está de acuerdo con la línea crítica
que seguimos y nuestra forma
de dar la liturgia. Algunos han venido
a visitarnos y esto nos ha servido
para fortalecernos mutuamente y
compartir experiencias. Por ejemplo,
señala, “nos han llamado misioneros
africanos para contarnos
que ellos en lugar de utilizar vino
ofrecen una bebida de mezcla de
frutas”. O desde Japón: “nos escribió
una religiosa que luego pasó
por Madrid, nos visitó y estuvo con
nosotros en dos ceremonias al menos.
Fue una sorpresa cuando nos
dijo que también hacían la eucaristía
así en su país”.

En la parroquia el debate y la participación
activa es algo fundamental.
“Creemos que la liturgia es una
especie de lenguaje con el que tienes
que saber transmitir los valores del
Evangelio, y para eso es necesario
adaptarte al público al que te diriges,
para que puedan entender. Nuestro
día a día es con personas marginadas
y tratamos de hacerlo todo de
forma más sencilla y cercana”.

Asamblea de Redes Cristianas
_ Bajo el lema de «Globalizar
la dignidad humana»
y con la idea de
fondo de que otra Iglesia
también es posible,
más de 150 comunidades
y grupos cristianos
se dieron cita en Madrid
durante la I Asamblea
de Redes Cristianas.
Entre los días 10 y 11
de noviembre, los colectivos
de cristianos de
base que integran estas
redes cristianas debatieron
de forma conjunta
sobre las estrategias
a seguir entre quienes
sostienen una visión
religiosa apegada a la
justicia social, el diálogo
entre diferentes credos
y una idea de la
Iglesia alejada del
boato y el conservadurismo
de la jerarquía
vaticana. Para ello se
trabajó en 15 talleres,
entre los que se abordaron
temáticas como la
globalización, los acuerdos
Iglesia-Estado, el
laicismo, el papel de la
mujer o la homosexualidad
en la Iglesia. Transcurrido
un año desde la
creación de Redes Cristianas,
esta cita de
carácter bianual ha
supuesto la primera reunión
de grupos de todo
el Estado. La alta participación
fue uno de los
puntos más destacados
entre los asistentes.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto