Resignificar la idea de crecimiento

Desde que a primeros de
diciembre se supo que el
anteproyecto de Ley de
Economía Sostenible
prevé que una comisión administrativa
pueda decidir el cierre inmediato
de una web, la respuesta
social ha mostrado una riqueza de
matices inaudita: transparencia en
la información como un derecho
que nos damos unas a otros; velocidad
en la reacción, que evidencia
que la inteligencia colectiva vive en
una smart mob permanente, y que
una lista de correo puede organizar

11/02/10 · 0:00
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Desde que a primeros de
diciembre se supo que el
anteproyecto de Ley de
Economía Sostenible
prevé que una comisión administrativa
pueda decidir el cierre inmediato
de una web, la respuesta
social ha mostrado una riqueza de
matices inaudita: transparencia en
la información como un derecho
que nos damos unas a otros; velocidad
en la reacción, que evidencia
que la inteligencia colectiva vive en
una smart mob permanente, y que
una lista de correo puede organizar
la acción mejor que un sindicato;
deslegitimación de unas instancias
de representación que sólo representan
lo viejo; nivel más alto de
pensamiento, más discurso y argumentación
por parte de la gente
que hace internet que el de “las mejores
plumas” de este país; e incluso
capacidad de cuestionar lo
obvio: quién es un autor, qué es la
propiedad, qué es el trabajo, por
qué empleo y salario tienen que ir
unidos, por qué no un salario universal
o una renta básica...

Las tecnologías, que dan acceso
masivo a la cultura porque hacen
que el coste de la copia de una obra
cultural tienda a cero, han hecho
que la creatividad y la cultura sean
recursos abundantes. A diferencia
del petróleo, que es un bien limitado,
la creatividad y la cultura se renuevan
y se multiplican con el uso.
¿Puede haber mejor motor para un
desarrollo sostenible? Los que legislan
y los que viven de lo viejo hacen
equivaler desarrollo a crecimiento
económico, y se empeñan
en que la dimensión económica sea
la única percibida, desvalorizando
la dimensión social, ambiental y
simbólica de toda producción, verdaderos
ejes de la sostenibilidad.

Pero la abundancia de la creatividad
y de la cultura permiten una
ampliación del concepto de “materia
prima” y de “recurso”. Ya empieza
a ser apremiante que la economía
y la política dejen de organizarse
exclusivamente a partir de
los recursos físicos. Y por eso no se
puede tolerar que en aras de una
economía sostenible la red deje de
ser un espacio neutral, libre y común.
Y también es apremiante encontrar
modelos de remuneración
sostenibles para la copia cero. Hay
un amplio consenso para que los
autores sean remunerados por su
trabajo, pero sólo por la copia original,
por la copia cero. Formular
modelos de retribución sostenibles
para esa primera copia no es responsabilidad
exclusiva de los autores,
sino de toda la comunidad humana,
de esa comunidad humana
que celebra, por fin, tener en la cultura
un recurso no agotable que
proyectar a futuro. Mientras tanto,
una cuenta en PayPal con la que
dar algo de dinero que sirva para
sostener proyectos interesantes es
una buena idea.

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