Entrevista // Roque Peixoto, coordinador del Movimiento Negro en Salvador de Bahía
“Queremos una compensación por los daños causados a los pueblos africanos”

Desde que en 1974 el pueblo negro brasileño comenzara a crear una estructura organizativa en diferentes Estados, la lucha por la igualdad jurídica, económica y social sigue siendo un objetivo aún por alcanzar. El grupo de Bahía lleva más de cuatro años haciendo un trabajo de formación de chavales negros para que puedan acceder a la universidad en coordinación con colectivos graffiteros y de hip hop. También participan en movilizaciones como la marcha del 22 de noviembre con destino a Brasilia, que pretende visibilizar las dificultades a las que se siguen enfrentando.

28/01/06 · 0:09
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Marlene Páramo
DEL PATÍBULO AL RECLAMO TURÍSTICO. El céntrico barrio de Pelourinho tiene una fuerte simbología para el movimiento negro de Bahía, muchas de sus plazas fueron en su día lugares donde se ejecutaba a los esclavos negros que se sublevaban. Sus calles se llenan hoy de amplios graffitis como el de la foto.

DIAGONAL: En los últimos años, ¿cuál ha sido el eje de las reivindicaciones del Movimiento Negro de Salvador de Bahía?

ROQUE PEIXOTO: Desde 2001 estamos centrando nuestros esfuerzos en mejorar la situación educativa del pueblo negro. Luchamos para que los chicos negros puedan entrar en la Universidad. Antes de que se reivindicara una política para la reparación de los daños al pueblo negro, el porcentaje de negros que acudía a la universidad era muy bajo: aproximadamante un 1%. Después de la aprobación de esta política crecimos hasta un 27%. Pero aún somos pocos los que estudiamos carreras vinculadas a ciencias de la salud y al ámbito jurídico.

Nosotros reclamábamos la práctica de una nueva política global en relación al pueblo negro: que no exista racismo. Para esto no sólo reclamamos el acceso a una educación universitaria, también reclamamos un reconocimiento en el mercado laboral. Un espacio para las mujeres negras que necesitan ser reconocidas dentro de la comunidad negra y, en general, dentro de la sociedad brasileña. Y que ese espacio se amplíe para que hombre y mujer puedan trabajar.

D.: Hasta el momento, ¿qué medidas ha adoptado el gobierno para paliar esta situación?

R. P.: En Brasil existe la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de Igualdad Racial. Se creó en el primer año de gobierno de Lula. Elabora políticas nacionales para la promoción de la igualdad racial.

D.: ¿Cuáles son las realidades en que se ha notado el influjo de esta nueva política?

R. P.: En el mercado de trabajo ha habido importantes cambios. Se ha aprobado una serie de medidas de discriminación positiva. Para potenciar el acceso al mercado de trabajo de las mujeres negras, ahora en las empresas se exige que el 40% de los nuevos contratados sean personas negras. No podemos olvidar que en un estado como Bahía, en el que el 87% de la población es negra, el 97% de ese sector son pobres.

D.: Además de reivindicar acciones institucionales, desde el Movimiento Negro de Bahía incidís de forma directa con trabajo en los barrios más desfavorecidos...

R. P.: Efectivamente, organizamos seminarios de política, cursos de formación, encuentros... También llevamos a cabo acciones contra los grupos de exterminio a los chicos de la calle, organizamos acciones contra el racismo en el mercado de trabajo. Recuerdo que en una ocasión ocupamos un Centro Comercial en Salvador, hicimos una manifestación dentro que terminó con una performance en la que exigíamos más derechos para los pueblos negros.

D.: ¿Cuál es la estructura organizativa del Movimiento Negro Unificado?

R. P.: Nuestra organización se configura como asociación formada por 300 socios. Cada dos años nos reunimos en un plenario para elegir a las personas que coordinan el trabajo. En este momento trabajamos a diario en los nuevos proyectos entre 18 y 20 personas. Actualmente tenemos dos nuevas iniciativas pendientes: una escuela de informática y una escuela de composición musical. La Escuela de Informática está a punto de comenzar a funcionar. Y la Escuela de Música tiene como objetivo recuperar los movimientos musicales del pueblo africano mediante el trabajo con niños de la calle, con chavales enganchados a la droga, etc.

D.: De hecho, en Salvador de Bahía la música es la principal herramienta educativa de muchos colectivos locales.

R. P.: Sí, así es. Nosotros estamos coordinados con el movimiento hip-hop de Salvador, con los grupos de graffitis, etc. Trabajamos con ellos para que hagan música, para que puedan incluso grabar maquetas, es un trabajo completo. Trabajamos sobre todo la concepción política del hip-hop. Creemos que a través del arte es posible articular un movimiento político. El hip hop refleja el modo de vivir de la gente. Es una manera de combatir el racismo, de reivindicar la igualdad en todos los ámbitos. De hecho ahora está trabajando un grupo de jóvenes feministas que sobre todo se dedican, hasta el momento, a componer las letras. El hip hop es una herramienta de denuncia política pero también un medio para dotar de sentido la vida de muchos chicos y chicas que están abocados a vivir en la criminalidad, enganchados a la droga, pendientes de no ser acribillados por los grupos de exterminio que matan a jóvenes negros todos los fines de semana en esta ciudad.

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Marlene Páramo
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