LUCHA SINDICAL // LOS TRABAJADORES SE OPONEN CON FIRMEZA AL PLAN DE PRIVATIZACIÓN DE LOS MUELLES DEL GOBIERNO
Los puertos caribeños, símbolo de resistencia

Con su lucha incisiva, el
sindicato portuario de la
provincia de Limón ha
logrado tejer un
movimiento de alcance
nacional contra la venta de
los muelles públicos.

24/03/10 · 0:00
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JAPDEVA. Con una camiseta, en el centro, José Luis Cabello.

Costa Rica es uno de los pocos
países en el mundo que, desde hace
60 años, carece de Ejército, lo
que le ha permitido invertir los
costosos fondos militares en un
sistema con educación, sanidad y
garantías sociales públicas y de calidad.

Pero estas conquistas sociales
están en juego hoy. El primer
Gobierno del actual presidente Óscar
Arias impulsó las primeras reformas
neoliberales en los ‘80 y a
partir de ese momento se empezó
a sentir la falta de inversión en las
instituciones públicas.

Una de las entidades clave es la
Junta de Administración Portuaria
y Desarrollo Económica de la Vertiente
Atlántica (Japdeva), el órgano
que administra los puertos caribeños
de Limón y Moín. “La influencia
de Japdeva en nuestra
provincia es muy fuerte. No sólo
porque es el empleador más importante
de Limón sino porque el
modelo social obliga a la empresa
a invertir gran parte de sus ganancias
en escuelas, puentes, carreteras
y centros de salud. Este modelo
es único”, afirma el trabajador
José Lobo.

Quien visita los puertos de Limón
y Moín se da cuenta que los
mejores tiempos ya pasaron. Falta
inversión en maquinaria y las grúas
están en reparación desde hace
décadas. Para acabar con este
abandono, el Sindicato de Trabajadores
de Japdeva (Sintrajap)
presentó
una propuesta de modernización
al Gobierno de Arias, que la
recibió con cierto interés. Pero tras
su victoria electoral de 2006, Óscar
Arias anunció sus planes de privatizar
los muelles del país. Pronto lo
logró con Puerto Caldera, en el
Pacífico, pero en la otra vertiente
se topó con un hueso duro.

Al principio los gobernantes no
se preocuparon demasiado. Sintrajap,
que aglutina a un 90% de los
1.500 empleados del puerto, vivía
una crisis interna por casos de
corrupción. Además, no tenía una
tradición muy combativa. Creado
hace 38 años y afiliado a la central
sindical católica Rerum Novarum,
siempre había destacado por su carácter
gremialista. Pero en 2007,
una nueva corriente, encabezada
por el grupo de orientación socialista
Luchemos!, ganó las elecciones
sindicales, colocando en la cabeza
a Ronaldo Blear.

Este cambio fue recibido por el
Gobierno y sus aliados con una dura
campaña contra la nueva dirección
sindical, que destaca por su firmeza
y honestidad. Pero todos los intentos
de desacreditar y aplacar a estos sindicalistas,
para lo que el Gobierno
ha usado desde el soborno hasta la
promoción de una junta paralela, no sólo han sido en vano
sino que han alentado la resistencia.
Hasta el momento, Sintrajap no
sólo ha logrado detener la venta de
los muelles caribeños sino que ha
conseguido la unión, en un movimiento
en defensa de los puertos
del país, de todos los sindicatos y
de gran parte de la izquierda social
y política. En 2009 la lucha en
Japdeva fue uno de los temas centrales
del I Foro Social en Puerto
Limón y Gerardo Vargas, ex-sacerdote
rebelde y candidato del Frente
Amplio en la provincia es uno de
sus firmes aliados. También tiene
el apoyo de los grupos ecologistas.

“Japdeva administra áreas importantes
de bosque tropical y humedales.
También quieren privatizar
esta tierra protegida porque es una
zona rica en madera”, indica Javier
Baltodano, de Amigos de la Tierra.
Los ecologistas defienden la propiedad
pública de los puertos pero
rechazan su crecimiento excesivo.
“Tenemos que focalizarnos más en
el mercado interno y en la soberanía
alimentaria”, resume Javier
Baltonado.

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GOLPE DE ESTADO
EN EL SINDICATO

Tras varios intentos fallidos de
sobornar a los trabajadores, el
Gobierno y Japdeva basan hoy
su estrategia en apoyar a un
grupo que, usando artimañas
que atentan contra la libertad
sindical, se ha autoproclamado
«nueva junta directiva» del sindicato.
Para exigir una reunión con
el ministro de Trabajo, la dirección
legítima de Sintrajap, acompañada
por dirigentes de otros
sindicatos, ocupó durante seis
días de enero el despacho ministerial.
El Gobierno rechazó todo
tipo de diálogo. En los últimos
días, la junta directiva golpista
ha intentado tomar las oficinas
de Sintrajap, pero ni la fuerza
policial ha logrado desalojar a
los dirigentes legítimos, que tienen
el apoyo de la inmensa
mayoría de los trabajadores.

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JAPDEVA. Con una camiseta, en el centro, José Luis Cabello.
JAPDEVA. Con una camiseta, en el centro, José Luis Cabello.
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