FONDO CENTROAMERICANO PARA MUJERES
Para que las mujeres jóvenes construyan movimiento

El Fondo Centroamericano para Mujeres (FCM) es una iniciativa destinada a mujeres jóvenes de la región para promover sus derechos en un contexto de pobreza y discriminación económica.

04/07/07 · 23:13
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Foto: Sven Garn Hansen / CDSC

Ana Criquillón dirige el Fondo
Centroamericano para Mujeres
(FCM), la primera fundación dedicada
a incentivar a grupos de mujeres
jóvenes que promueven sus
derechos económicos, sociales, culturales
y políticos en una región
donde el 70% de la población tiene
de 16 a 30 años. Criquillón asistió
en Madrid a una tertulia organizada
por la Asamblea Feminista y
ACSUR-Las Segovias en la que habló
de la situación del feminismo
en Nicaragua.

Francesa emigrada a Nicaragua
hace más de 30 años, Criquillón ha
vivido la evolución del movimiento
desde la creación en 1970 de la
Asociación de Mujeres Nicaragüenses
Luisa Amanda Espinoza
(AMNLAE), vinculada al Frente
Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN) y que formuló las primeras
reivindicaciones de los derechos de
la mujer. Tras la Revolución Sandinista
de 1979, hallaron serias dificultades
para integrar el feminismo
en el FSLN, que se limitó a
crear la Oficina de la Mujer, controlada
por AMNLAE, fiel seguidora
de sus directrices. En 1987, a
propuesta de mujeres vinculadas a
la Asociación de Trabajadoras del
Campo, que agrupaba las obreras
agrícolas del país, surgieron Secretarías
de la Mujer en varias organizaciones
de masas, espacios “más
radicales en sus demandas feministas,
que reivindicaban que se reconociera
el liderazgo y la agenda
de las obreras” y, en los ‘90, grupos
descentralizados al margen del liderazgo
de AMNLAE. Pese a heredar
“una cultura política militar y
conspirativa y cierta nostalgia del
centralismo democrático, el movimiento
es popular y diverso, desde
las mujeres de los sindicatos a las
obreras e indígenas, pero dejamos
al margen temas como las diferencias
de clase, el indigenismo o la
realidad de las afrocaribeñas. Hablábamos
por todas sin saber qué
vivían las de la Costa Oeste y se
sentían discriminadas con razón”.

También emerge “un movimiento
lésbico, gay, trans y bisexual
(LGTB) que va creciendo y fortaleciéndose:
hay ocho o nueve grupos
de lesbianas en toda la región, aunque
dependen de organizaciones
mixtas donde viven discriminación
y los grupos feministas aún no las
reconocen, y ha surgido una organización
intermunicipal de transexuales
con 400 integrantes, algo
muy positivo, porque viven una discriminación
económica total”.

Influencia de partidos

Además, se da una “división cíclica
del movimiento por los procesos
electorales”. En noviembre de
2006, el FSLN volvió al Gobierno
con el apoyo de la derecha liberal a
cambio de contrapartidas como derogar
el aborto terapéutico (AT),
previsto en los casos en que peligre
la vida de la madre, tras una campaña
de desinformación: “Ibas al
supermercado y encontrabas mantitas
con la leyenda “Mamá, no me
matés”; hablabas con mujeres que
llamaban asesinas a las partidarias
del AT, les preguntabas si reconocían
el derecho a abortar en caso
de que la mujer pueda morir y te
decían que sí. ¡Y el AT es precisamente
eso!”. El alineamiento con
los partidos condicionó la respuesta:
algunas mujeres de AMNLAE
eran contrarias al AT; el Movimiento
Autónomo de Mujeres, una
de las voces homogéneas del feminismo
nicaragüense, se identificó
con el Movimiento de Renovación
Sandinista (MSN), escindido del
FSLN, porque también estaba contra
el pacto entre FSLN y liberales
y acabó aliándose con él, lo que
provocó una fuerte oposición interna
y una escisión en el movimiento.

Ante tal división, la campaña
contra la derogación del AT se perdió”.
Entretanto, 45 mujeres han
muerto desde noviembre al no poder
recurrir al AT.

Que las jóvenes participen

Una prioridad del FCM son los derechos
sexuales y reproductivos,
ya que “la Iglesia católica considera
Centroamérica el último bastión
en temas como el aborto” y el
VIH-Sida está repuntando en
Nicaragua y Honduras, “sobre todo
en mujeres jóvenes casadas
que no pueden negociar relaciones
sexuales seguras”. Además,
luchan contra la discriminación laboral
“formal y la de la economía
sumergida, en el trabajo doméstico,
y apoyamos la promoción de
derechos de trabajadoras sexuales”.

Con Semillas (Fondo de
Mujeres de México) quieren apoyar
la red de solidaridad con las
maquiladoras y grupos como el
Movimiento de Mujeres Trabajadoras
y Desempleadas María
Elena Cuadra de Nicaragua o el
Comité de América Latina y el
Caribe para los Derechos de la
Mujer (CLADEM), alentando una
mayor participación de las jóvenes.
Y, más allá de que los grupos
“se vayan construyendo”, buscan
“la interrelación entre las organizaciones
de jóvenes y adultas para
romper la brecha generacional”.


DEFINIENDO LA AGENDA DESDE ABAJO

La filosofía del FCM es recaudar
y redistribuir fondos privados
para el interés público, a
partir de las necesidades que
identifican las mujeres de las
propias comunidades.
Según Criquillón, “el aporte de
la cooperación internacional
es determinante para el feminismo
nicaragüense, porque
no había recursos propios. Eso
nos permitió crear instituciones
y ONG feministas, pero a la
vez la cooperación internacional
presionaba cada vez más
nuestra agenda y se criticaba
la ‘oenegeización’ del movimiento.
El problema no es
tanto la institucionalización
sino la autonomía financiera.

En 2000 retiraron los fondos a
las ONG y al Gobierno y entramos
en una profunda crisis. “El
Fondo, creado en 2003 con
un capital inicial de 20.000
dólares, apoya a unos 56 grupos
y quiere llegar a los 120
en 2010. Prioriza a las “mujeres
jóvenes rurales, indígenas,
trabajadoras sexuales, que
aborden el sida... Puede haber
hombres o adultas, pero las
jóvenes deben ser mayoría”
La selección de los proyectos
es colectiva: cogen las propuestas
aceptadas con el resumen
básico del proyecto sin el
nombre de la organización
demandante y mandan los textos
a todas las organizaciones
que optan a la subvención
para que escojan la que les
parezcan mejor. Ningún grupo
puede votarse a sí mismo.
Luego se organiza un taller
para planificar el proyecto. Criquillón
explica que, además
de coherente, la selección de
abajo a arriba es efectiva y
acorde con las demandas más
urgentes.

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