Entrevista a Nicoletta Dosio, profesora jubilada y activista del movimiento NO TAV
"No queremos el Tren de Alta Velocidad ni aquí ni en ningún lado"

Una de las veteranas
del movimiento contra
la línea de alta velocidad
en el Val di Susa,
en los Alpes italianos,
explica los comienzos
y la expansión de este
movimiento ecologista.

12/01/12 · 11:29
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Nicoletta Dossio con una pancarta contra el TAV. / FOTO: Cedida por Nicoletta Doosio.

 

DIAGONAL: ¿Desde cuándo formas parte del movimiento NO TAV?
¿Qué recuerdas de los comienzos?

NICOLETTA DOSIO: Desde el principio, hace 22 años. Me acuerdo de la primera manifestación que organizamos. Las instituciones querían destruir la estación
de mi pueblo y al mismo tiempo mostrar el futuro. Introdujeron en las vías del ferrocarril que ya existía el primer tren de alta velocidad. El presidente de la región y los empresarios de alta velocidad viajaban en el tren para hacer una gira de propaganda. Los manifestantes teníamos una pancarta de papel –las de textil vinieron después– , éramos sólo cinco personas. Pero aunque fuéramos tan pocos nuestra manifestación fue un escándalo. Desde las cinco personas de entonces hemos llegado a ser 60.000, esto significa que nuestras razones eran buenas.

D.: ¿Cómo lo habéis conseguido?

N.D.: Hemos sabido sintetizar el saber y el poder hacer. Hemos informado sobre la alta velocidad y sobre la falsedad de la idea de progreso que el Estado quiere vendernos. Fue a partir de esta nueva consciencia que las personas encontraron la fuerza de rebelarse.

D.: Una de las estrategias del movimiento es la presencia en el territorio amenazado por las obras. ¿Qué puedes decirme de esto?

N.D.: Los ‘presidios’ – o campamentos permanentes – han nacido como táctica de defensa de nuestras tierras. Es una acción de control directo del territorio. Estos lugares se han convertido en sitios de socialización y encuentro. Vamos allí a comer juntos, para reunirnos, para ponernos al día, etc.

D.: ¿De qué manera habéis integrado a los activistas internacionales y a los habitantes del valle dentro del proceso de toma de decisiones?

N.D.: Aquí utilizamos el refrán de los vinateros: “Si el último en llegar hace bien su trabajo, se le paga lo mismo que a los que han llegado a primera hora”. El secreto de tanta participación es que todos son indispensables en la lucha. A través de esta actitud queremos destruir las estructuras de sujeción típicas del poder. Las decisiones son tomadas de forma colectiva en las asambleas. Quien lucha es la única persona que puede tomar decisiones, no quien está lejos.

D.: ¿Por qué la lucha contra el TAV se ha convertido en un símbolo para otros movimientos europeos?

N.D.: Nosotros no hemos dicho nunca que no queremos la línea de alta velocidad aquí en el valle, sino que no la queremos en ningún sitio. Esperamos que aunque nuestra lucha sea simbólica no se quede sólo en un símbolo. Queremos demostrar que tenemos la fuerza de ganar, si no dejamos que nos callen. Hemos entendido que ya no se puede decir que sí a todo, estamos decididos a dar también nuestras vidas para la autodefensa y para la defensa de nuestra tierra. El no al TAV es el no a aquello que destruye nuestras vidas y nuestro territorio.

D.: ¿Qué pasará en el futuro respecto a la construcción de esta línea de tren?

N.D.: Yo veo que hay más determinación y muchos están entendiendo que todo lo que será invertido en la construcción de estas obras inútiles se quita de lo que el pueblo necesita de verdad. Nunca me canso de decir que somos el 99% de la población y el 1% que tiene el poder está destinado a perder.

Tags relacionados: Alpes italianos Número 165
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