BANCA ÉTICA // NORA CASTAÑEDA, PRESIDENTA DEL BANCO DE DESARROLLO DE LA MUJER DE VENEZUELA
“No estamos construyendo un banco, sino una sociedad diferente”

Nora Castañeda es un
referente en la lucha de
la mujer. Militó en
colectivos feministas
desde la adolescencia. Y
hoy, con más de 60 años,
preside una banca
pionera en financiar
proyectos de mujeres.

25/06/06 · 6:32
Edición impresa
JPG - 4.1 KB
NORA CASTAÑEDA. A su paso por las
jornadas sobre finanzas sociales celebradas
en Donostia a principios de junio. / Nuria del Río

A los 15 años era presidenta del
centro femenino Marisela. “Le pusimos
el nombre de Marisela por un
personaje de Rómulo Gallegos, el
gran escritor venezolano. En Doña
Bárbara, el personaje de Marisela
representa una mujer rebelde, diferente,
que lucha por una Venezuela
diferente”, recuerda Nora Castañeda.
Desde entonces no ha abandonado
esa lucha. Hija de madre
soltera, Nora ha dedicado la mayor
parte de su vida a la defensa de los
derechos de la mujer.

Doctora en Economía, en la actualidad
enseña “desarrollo económico”
en la Universidad Central
de Caracas, labor que compagina
con la presidencia del Banco de
Desarrollo de la Mujer de la República
de Venezuela. Sobre el trabajo
de esta institución habló a
principios de junio en Donostia,
en el marco de las jornadas sobre
finanzas sociales organizadas por
la Asociación Internacional de
Inversores en Economía Social y
el proyecto del banco ético Fiare.
Castañeda, encargada de moderar
una mesa redonda sobre “herramientas
financieras para las mujeres
del sur”, analizó también para

DIAGONAL la situación de la mujer
en América Latina.

DIAGONAL: ¿Qué objetivos persigue
el Banco de Desarrollo de la
Mujer?

NORA CASTAÑEDA: El Banco es
una institución que concede microcréditos
a las mujeres, que son una
herramienta para que muchas mujeres
puedan salir de la pobreza. El
banco fue creado por el gobierno de
Venezuela el 8 de marzo de 2001.
Queremos ser una respuesta a los
Objetivos del Milenio. En aquel
acuerdo todos los gobiernos se
comprometieron a disminuir la pobreza
en un 50%, así como a disminuir
la mortalidad materna e infantil.
En Venezuela, para convertir estos
propósitos en un objetivo financiero
se quiere fomentar la incorporación
de la mujer en la economía.

En el mundo, el 70% de los pobres
son mujeres, hay una feminización
de la pobreza. Por eso, para cambiar
la economía hay que empezar
por las mujeres. Lo que intentamos
es que los derechos sean integrales,
que haya una igualdad en los derechos.
Las mujeres están en una situación
de discriminación en el
mundo entero. También en el acceso
a la propiedad de la tierra. Sólo el
uno por ciento de la tierra está en
manos de mujeres. Todo eso supone
una discriminación de derechos
económicos que hay que resolver.

D.: ¿Qué actividades realiza el
Banco contra esta discriminación?

N.C.: El Banco otorga servicios financieros,
microcréditos, ofrece
servicios productivos a mujeres.
Todos estos servicios son totalmente
gratuitos. El Estado los asume como
su responsabilidad. Para el año
2021 en Venezuela debe haber hambre
cero. Y para que esto sea posible
se incentivan los proyectos económicos
de mujeres. Además, también
se plantean iniciativas desde el
Gobierno. Hace poco se lanzó la misión
Madres del Barrio. Con ella se
pretende apoyar económicamente
a las amas de casa cuyas familias
no perciban salarios o perciban un
salario muy bajo. Se pretende su
crecimiento, personal y socioeconómico,
a través de subvenciones para
que puedan salir de la pobreza. Esa
asignación es gratuita, no tienen
que dar nada a cambio.

D.: El Banco además apoya el trabajo
doméstico.

N.C.: Así es. Uno de los mayores
logros de este banco ha sido, por
ejemplo, que en el artículo 88 de la
Constitución de Venezuela se reconozca
el trabajo en el hogar como
un valor agregado. Ese esfuerzo es
el cuidado de la especie humana.
Y ese cuidado, que suelen realizar
las mujeres, debe ser reconocido
como trabajo. Deben tener una
contrapartida de reconocimiento
social. Por eso estas mujeres son
consideradas trabajadoras, cuidadoras
de la especie humana y tienen
acceso a la seguridad social en
su más amplia seguridad.

D.: ¿Cuáles son los principales retos
que se le plantean al Banco?

N.C.: La mayor dificultad de momento
son los prejuicios. En muchos
lugares aún se tienen recelos
a que las mujeres se hagan cargo
de las finanzas. Y esos prejuicios
aumentan en los casos de pobreza.
Se piensa que las mujeres en
condiciones de pobreza no pagan
sus créditos, que no son responsables.
En ese sentido queda mucho
por hacer. Tenemos que cambiar
una cultura de siglos. Y nosotros
no estamos construyendo un banco,
sino una sociedad diferente.
Tratamos de cambiar esa visión,
que es un problema ideológico. Y
va a llevar tiempo. Ojalá fuera el
menor posible. Tenemos voluntad
política para ello, pero vamos a ser
realistas: va a llevar tiempo.

D.: Esa mentalidad también persiste
en Europa...

N.C.: Sí, en muchos lugares. En
Europa, al igual que sucede por
ejemplo en países como Venezuela,
las mujeres tienden a tener educación
superior. Sin embargo, a pesar
de tener mejor preparación, cuando
llegan al campo laboral no acceden
a la toma de decisiones, sino
que son relegadas. Y en los países
desarrollados también hay bolsas
importantes de pobreza. En España
el mayor problema lo sufren las migrantes.
Llegan en condiciones de
pobreza y aquí reproducen esa pobreza.
No se hace nada por ellas.

Tags relacionados: economía social
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto