Más allá de los escraches

Una de las pocas ventajas de esta crisis de regulación sistémica es que está dejando ver la estructura con una claridad meridiana. Esta última crisis ha visibilizado corruptelas, clientelismos, inoperancias, etc. Cuando la estructura es tan clara y está tan carcomida no es nada difícil transformar la culpa en rabia y sensación de injusticia y pasar a compartir esa rabia colectivamente.

09/04/13 · 15:57

Texto de la Asamblea de Escraches de Madrid

Alrededor de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, existe un movimiento que la excede en objetivos y organización. En términos generales, la fuerza que mueve las campañas de la PAH y asambleas de vivienda es la misma fuerza que ha movido todas las Mareas, el 15M y en breve, muchas otras: es la fuerza de cada una de nosotras que ha tomado conciencia de la potencia y el sentido de la organización, de la red. La lucha ha dejado de ser apolítica: ya no se trata únicamente de salir de vez en cuando a la calle para dar toques puntuales a las administraciones del Estado, como si se tratara de una forma subsidiaria de los votos. Ahora, por ejemplo, acudir a una convocatoria masiva como fue la del 16F es un acontecimiento más, que toma sentido dentro del quehacer cotidiano del colectivo: acompañar a otro afectado al banco, asistir a una asamblea, organizar un escrache. Tomar y hacer en vez de pedir y esperar.

Lo fundamental de todo el proceso es pasar de un modelo asistencialista, en que delegábamos en expertos y administradores la solución de nuestras vidas, a otro en que a través de herramientas colectivas se pasa a formar parte del proceso y empezamos a tomar decisiones dentro del común. Entendiendo lo que nos ocurre individualmente, descomplejizando los mecanismos burocráticos, conseguimos empoderarnos y apoyar al resto dentro de procesos de asesoramiento colectivo, que traen sus frutos en formato de pequeñas victorias y dan energía y legitimidad al colectivo.

Se trata de una lucha que perdura en el tiempo, que no es una combustión espontánea: crea lazos emocionales, genera vínculos políticos y crece. Criminalizar a la PAH y las asambleas de vivienda por hacer uso de la herramienta de los escraches es como querer volar una montaña apuntando a su cima. Si quisiéramos utilizar la metáfora de las mareas, podríamos decir que los escraches son los momentos en que las olas rompen, pero una marea, cuando la mar está agitada, genera infinidad de olas por más espigones que despliegue la administración.

Las asambleas son espacios de confluencia de personas con diferente punto de partida. Bagaje organizativo, cultura, ideología, generación y procedencia. Un caldo de cultivo que rompe con la tipología estereotipada y que empodera mediante las diferentes experiencias. Un choque de aire fresco de las nuevas incorporaciones que semanalmente reciben las diferentes asambleas con la experiencia y confluencia de las ya empoderadas. Un cambio de visión desde los espacios históricos en los que parecía que la participación tendía a la baja con la vitalidad de ver que cada día aumenta la población asamblearia y se emociona al descubrir nuevas formas de funcionar y compartir.

La PAH y las Asambleas de Vivienda están pasando de ser plataformas que tratan de paliar un problema concreto, y que desaparecen en cuanto ven cumplido su fin inicial [sea por éxito o por desgaste], a reapropiarse de su propia existencia creando red y escuela. Reciclar y acercar herramientas de acción colectiva utilizadas históricamente, como los escraches o la okupación, que son transportables a otros campos y ámbitos de acción.

Lejos de querer justificar esta nueva herramienta, los escraches, y más lejos todavía de desvincularnos de ella, pretendemos dar énfasis a todo el trabajo que se está llevando a cabo desde estos espacios. Entendiendo que esta nueva etapa no es más que un hito en el camino de empoderamiento y creación colectiva. Que el miedo no se ve representado en nosotras, porque nosotras lo estamos perdiendo, juntas.

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