MADRID: LOS 4.500 M2 SE HAN QUEDADO PEQUEÑOS PARA LOS PROYECTOS ALOJADOS EN EL CENTRO SOCIAL
Maratón de actividades en el centro social Malaya ante la orden de desalojo

El 27 de noviembre, el
Malaya cumplía ocho
meses de vida y sumaba
21 días de resistencia al
desalojo. El balance de
lo ocurrido desde su
okupación es valorado
positivamente por
okupantes y vecinos.

27/11/08 · 0:00
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Ni las dudas que existen sobre la
propiedad real del inmueble, ni que
éste estuviera ya intervenido por
otro juzgado (el nº 5 de Marbella),
han sido suficientes para que el juez
admitiera el recurso interpuesto por
el abogado de los actuales inquilinos
y cursara, así, la orden de desalojo
que espera a ser ejecutada en
una comisaría madrileña.

Pero el vecindario donde se ubica
el centro social sí ha visto con buenos
ojos su existencia durante estos
meses. Son conscientes de la situación
del barrio, víctima de una especulación
salvaje orientada a la construcción
de hoteles y apartamentos
de lujo para un turismo de élite y un
habitante de diseño, beneficiarios
del proceso de gentrificación que
afecta a toda la zona centro de
Madrid. El PSOA Malaya ha conseguido,
en muy poco tiempo, conectar
con otros vecinos amenazados y
con el poco comercio tradicional
que aún sobrevive.

Más de 20 colectivos

En cuestión de organización interna,
los okupantes originarios del inmueble
tenían claro que no se iba a
ofrecer un espacio sin más con fines
utilitaristas. A todos los proyectos
que han anidado en Malaya se
les ha exigido ser asamblearios y
autogestionados y que se impliquen
en el proyecto colectivo del Centro
Social, asumiendo responsabilidades
en la gestión, rehabilitación y
defensa del espacio. A día de hoy la
asamblea valora positivamente el
trabajo realizado: las redes se han
desarrollado y fortalecido y el crecimiento
de éstas se ha visto frustrado
por la inminencia del desalojo.

Son más de 20 los colectivos que
dan vida a Malaya, además de los
grupos que usan el espacio para
reunirse u organizar actos puntuales.
Además de proyectos fáciles de
encontrar en otros espacios liberados
como cineclubes, talleres de yoga,
literarios, tres grupos de teatro
o un grupo de género, encontramos
un seminario sobre la historia de la
okupación, un grupo de crianza natural
y un centro de medios de contrainformación.

Los padres y madres que forman
el Grupo de Crianza Natural
buscan crear un espacio donde debatir
y realizar actividades con las
que formar una crianza alternativa
de los pequeños que no les aleje
de sus hijos y donde la solidaridad
y la confianza primen ante el
egoísmo y el miedo.

El Centro de Medios de la red
Rompamos el Silencio, constituido
en el marco de la Semana de Lucha
Social, en Malaya se ha convertido
en un proyecto estable. Nodo50,
Quieres Callarte, DIAGONAL, Radio
Vallekas, Radio Almenara, Radio
ELA y Radio Utopía comparten
experiencias, trabajo y ofrecen talleres
de radio y fotografía.

Ahora, su objetivo prioritario es
resistir y que las relaciones constituidas
entre colectivos y personas
no se rompan, que sobreviva más
allá de un determinado espacio.
Mientras se espera al desalojo, el
trabajo se centra en llenar el tiempo
de actividades y de gente hasta el
último día y que la vida, en todas sus
expresiones, sea, como hasta hoy,
la gran protagonista en el Malaya.


De la Escoba
a Malaya

Antes de Malaya, una parte
significativa del grupo que inició
la ocupación participó en
dos experiencias previas: la
Escoba y la Alarma. En todo
este proceso señalan una evolución
que es visible en el uso
de la estética, ya que los dos
primeros fueron espacios más
identitarios y cerrados a otras
formas de entender la okupación.
Las experiencias recogidas
en ellos, derivadas de las
propias relaciones con el entorno,
motivan que en Malaya se
buscara romper con estos prejuicios
y dinámicas para construir
un centro social donde
todo el mundo pueda sentirse
a gusto. Objetivo conseguido.

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