BARRIOS // EL TEJIDO SOCIAL HACE FRENTE A LOS PLANES DE REDISEÑO DE LA ZONA
Lavapiés se resiste a ser transformado

Un barrio sujeto a grandes intereses inmobiliarios, pero
también foco de iniciativas sociales. Ante esta situación
DIAGONAL ha hablado con algunos activistas que viven
e intervienen en esta zona del centro de Madrid

15/10/06 · 14:14
Edición impresa
JPG - 23.5 KB
EL LAVAPIÉS DE LAS INSTITUCIONES.
El precio del suelo, la llegada de un
‘nuevo’ vecindario con mayor poder
adquisitivo, el eje cultural en torno al
Museo Nacional Reina Sofía, la expulsión
de inmigrantes y autóctonos y la
construcción de hostales para turistas,
plazas sin bancos, parques sin árboles
y desasistencia en equipamientos:
todo ello es visto como una amenaza
por el vecindario. // Bárbara Boyero

El 21 de febrero, el vecindario de
Lavapiés recibía con abucheos la visita
del alcalde Aberto Ruíz-Gallardón
y la ministra de Cultura,
Carmen Calvo. Ese día se inauguraba
el nuevo teatro Valle Inclán: un
centro valorado en 20 millones de
euros. Para numerosos colectivos, el
teatro ejemplifica el intento por parte
de las instituciones de lavar la cara
al barrio. Un último episodio del
debate entre la ciudad que se pretende
construir por parte de las instituciones
y el modelo de barrio
construido desde abajo, con una
gran diversidad étnica y foco de un
importante tejido asociativo.

Así, los planes del Ayuntamiento
han recibido duras críticas. “La rehabilitación
es un modelo de belleza
ficticia, ajustada a intereses de
expulsión de la población actual.
Se trata de un conflicto de largo recorrido,
y saben que no tienen todas
las de ganar”, opina Kois, activista
de uno de los espacios que
desde hace tiempo plantea alternativas
desde abajo: Embajadores 35.
En esa dirección convergen diversas
iniciativas: la librería Traficantes
de Sueños, la cooperativa de
software libre xsto.info o el proyecto
SinAntena.

Según explica Viviana, otra integrante
del colectivo, “E35 es un
proyecto de Centro Social, tiene
unos límites distintos que una actividad
de espacio clásico de okupación,
pero está ligado a los equilibrios
de activismo político y cultural
del territorio”.

La okupación ha sido una de las
señas del barrio. Desde mediados
de los años ‘80, ha marcado códigos
y formas de vida, como por
ejemplo el Centro Feminista La
Eskalera Karakola, okupado en
1996 y que desde 2005 funciona en
un espacio cedido por la administración
y rehabilitado por ellas mismas.
Sandra, una de sus miembros,
nos comenta: “Que la Karakola
venga de la okupación es un factor
importante. Hemos demostrado inteligencia
colectiva y saber estar
político frente a la clásica resistencia-
reconstrucción”. “Hay mucha
energía”, añade, “con proyectos como
la Agencia de Precarias, un grupo
de teatro y otro de vídeo”.

Un nuevo tiempo

Desaparecidos los grandes espacios
comunes sujetos a la ilegalidad,
Sandra opina que “cada proyecto
tiene su identidad y hay lugares
donde encontrarnos, como la
Muestra de Cine”.

Para Nati, del Centro Social El
Solar, falta “plantearse un proyecto
común de transformación, no solo
de mejoras”. Sin embargo, desde La
Biblio, otra de las iniciativas veteranas,
Leo considera que “la dispersión
actual de proyectos ha beneficiado
mucho nuestra relación con el
barrio. Sería un error buscar un lugar
común. Las convergencias se
dan solas, forzar sería frenar los trabajos
cotidianos”.

En opinión de Javi, del Proyecto
Okupado Esperanza, la confluencia
en actividades ha conseguido
logros positivos. “Lo bueno de
Lavapiés es que sigue siendo barrio,
posiblemente nuestro modelo
de comunidad en otro lugar no sería
entendido, pero aquí es visto como
una más de las estrategias de
vida. No sólo por los activistas, sino
también por las diferentes comunidades
que habitan Lavapiés”.

«Un barrio, muchos mundos»

Del 24 de junio al 2
de julio se celebró la
3ª Muestra de Cine,
uno de los acontecimientos
que más
importancia están
adquiriendo en el
barrio. Álex, miembro
de la Asociación Cultural
La Luciérnaga,
nos cuenta la trayectoria
de esta iniciativa
completamente autogestionada:
«La primera
vez se organizó más
como un impulso,
bajo la idea de 'queremos
cine en las calles
de nuestro barrio».
Luego evolucionamos
más al formato Muestra,
con permisos,
puesto que el primer
año tuvimos problemas
con la policía. Se
organizó entonces
más seriamente,
hasta llegar a proyectar
en 14 espacios
este año». Además,
Álex valora bien la
composición del grupo
organizador. «Me parece
que es un lugar
común donde no es
difícil entenderse y se
valora lo que cada
uno aporta, por encima
de etiquetas». La
diversidad predomina.
Desde proyecciones
en la Filmoteca Nacional,
contando con la
ayuda de El Instituto
Francés en Madrid,
pasando por los pases
de películas en bares
y asociaciones hasta
llegar a los Centro
Sociales Okupados La
Escoba o El Solar. «La
Muestra no es 'cine
social', es una variedad
de géneros basados
en la calidad, el
interés, la forma de
producir y el entretenimiento.
Pensado para
públicos distintos, en
espacios poco comunes,
acercando el cine
a los vecinos, sin darles
nada masticado».

Un libro para explorar

Julien Charlon, fotógrafo,
ha participado en
multitud de acontecimientos
del barrio con
su cámara al hombro.
Ahora participa en un
proyecto de «libro dvd
participativo» cuyo lanzamiento
está previsto
para noviembre. Una
propuesta singular,
basada en la cooperación,
en la que hay
cabida para fotos,
comics, textos, etc,
realizados por los propios
vecinos, además
del propio Julien. «Un
intento de reflejar la
imagen actual de este
barrio como de su
evolución pero sobre
todo, para que los
habitantes hablen, y
así hablar del mundo
también. Lavapiés es
un reflejo del mundo...
y está cambiando con
él».

Más información:

[Ir a mundolavapies->http://www.mundolavapies.net.]

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto