ENERGÍAS // LA RECONSTITUCIÓN DE LA COORDINADORA ESTATAL ANTINUCLEAR DA UN NUEVO IMPULSO AL MOVIMIENTO
La oposición a la energía nuclear se rearma

La campaña que desde hace unos años impulsa la
industria de la energía atómica con objeto de vender
el supuesto carácter “limpio” de su actividad ha
reactivado al otrora poderoso movimiento antinuclear.

27/05/09 · 0:00
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En pocos días el Gobierno debe decidir si amplia los permisos de la central burgalesa de Garoña / Greenpeace

Sobre la mesa de Zapatero, un controvertido
expediente atiende a ser
resuelto. En estas semanas, el presidente
del Gobierno deberá decidir si,
tal y como prometió en su programa
electoral y el 20 de mayo le recordó
el vicepresidente de la Fundación
Ideas, Jesús Caldera, cerrará Garoña
o cederá a las presiones del poderoso
lobby nuclear, renovando su autorización
de actividad. El ex ministro
de Trabajo abogó por cerrar progresivamente
todas las centrales nucleares,
empezando por la burgalesa,
la más antigua del Estado, cuyo
permiso de explotación expira en julio,
ya que el reactor “ha consumido
su vida útil” y es sustituible por fuentes
de energía renovable. Pero el
PSOE se halla dividido y pesos pesados
como Rubalcaba o históricos dirigentes
como Luis Atienza y, especialmente,
Felipe González, apuestan
sin ambages por la opción nuclear.
“Si prorrogan la vida de Garoña
sería un auténtico ejercicio de incoherencia
y una gran decepción”, indica
Carlos Bravo, de Greenpeace.
“La central, que ha sido de sobra
amortizada, puede cerrar perfectamente;
ha sido sustituida de facto, ya
que el año pasado el incremento de
producción por energías renovables
fue más del doble que la producción
de Garoña, por no hablar
de sus problemas de seguridad. Si
no se cierra será sólo por voluntad
política”, asegura.

La intensa actividad propagandística
desarrollada en los últimos años
por las empresas atómicas
, agrupadas
en el llamado Foro Nuclear, ha
dado nuevos bríos a un movimiento
de oposición que, aunque latente,
había perdido la iniciativa de los ‘70
y ‘80. Según Miguel Muñiz, coordinador
de la plataforma Tanquem les
Nuclears-100% Renovables
, que aúna
24 organizaciones ecologistas y
vecinales catalanas, “la campaña del
lobby nuclear, que está llegando a
unos niveles de demagogia increíbles,
y ahora vende su energía como
ecológica porque no produce CO2,
ha hecho que renazca el planteamiento
crítico”. Prueba de este “renacimiento”
es la reciente creación
de la red valenciana Tanquem Confrents
y la reconstitución, el pasado
mes de marzo, de la Coordinadora
Estatal Antinuclear (CEAN).

La acción de la primera CEAN,
que se creó en 1977, resultó esencial
para frenar la mayor parte de los 35
complejos nucleares proyectados en
el Plan Energético Nacional de 1975
y llegar a la aprobación, en 1984, de
la moratoria nuclear del Gobierno de
González. La moratoria supuso la
suspensión definitiva de cinco centrales
ya autorizadas
, pero también
la construcción de Trillo, Almaraz,
Ascó y Cofrentes. Esta victoria relativa,
unida a la desmovilización tras el
referéndum de la OTAN, supuso, en
palabras del histórico activista Fernando
Llorente, “el fin de la etapa álgida
del movimiento antinuclear en
el Estado español”. Un período en el
que la miríada de grupos que conformaban
el movimiento, que tenía una
clara base antimilitarista y anticapitalista,
podía movilizar a decenas de
miles de personas y de organizar, en
un continuum insistente y creativo,
las acciones más variadas e incisivas.

“Nucleares, no gracias”

Lejos quedan aquellos años en los
que el “Nucleares, no gracias” estaba
en boca de todos. En los ‘90, el movimiento
fue perdiendo peso en la calle,
a la par que se especializaba y la
denuncia era mantenida por organizaciones
ecologistas. Paralelamente,
con objeto de hacer frente a iniciativas
como los almacenes de residuos,
la investigación nuclear del CIEMAT
en Madrid
, el transporte de desechos
nucleares
o, muy recientemente, los
estudios para extraer uranio en la zona
de Molina de Aragón (Guadalajara)
y Salamanca,
se han ido formando redes
locales, que muy pocas veces tienen
relación entre sí. “Hace dos años surgió
una plataforma contra el cementerio
nuclear
de Los Ibores (Cáceres),
que tenía un carácter típico de colectivo
NIMBY (No en mi patio trasero,
en sus siglas en inglés). Cuando la
Junta rechazó el proyecto todos se
fueron a casa”, ejemplifica Paca
Blanco, portavoz de la Plataforma
Cerrar Almaraz
. “Antes teníamos
dos grandes monstruos, Almaraz I y
II, y después de 30 años es agotador
ver que no se cierran; ahora tenemos
muchos monstruos pequeños como
las refinerías, las térmicas... hay muchos
frentes abiertos”, resalta esta
incombustible ecologista de 60 años.
La situación es similar en Euskal Herria,
el territorio donde la protesta
fue más masiva. Allí, a tenor de Alfonso
Ribote, de Ekologistak Martxan,
“el movimiento está muy debilitado.
Tras Lemoniz se vive una sensación
de victoria social y la lucha
contra Garoña lleva tantos años que
la gente se ha ido descolgando por
puro cansancio”.

Carlos Bravo es, sin embargo, optimista
respecto a una protesta que
también se está reactivando en lugares
como Francia o Italia. “El movimiento
antinuclear ha madurado
mucho. Mantiene su componente
pacifista y democrático y, aunque
ahora tenga un planteamiento menos
ideologizado, ha avanzado mucho
en sus argumentos técnicos y
económicos”, sostiene, antes de
añadir: “Esto va a ir cobrando más
fuerza porque existe la voluntad de
trabajar juntos y estamos más coordinados”.

Para Muñiz, la unidad sigue siendo
un elemento central en esta lucha.
“Las nucleares no se van a cerrar
sólo con las acciones locales,
se necesita una actividad de solidaridad
que afecte a todo el Estado”,
indica, insistiendo en la importancia
de la batalla informativa. “Hay
que mantener un nivel alto, ya que
respecto al lobby nuclear tenemos
una desventaja en los medios de 20
a 1
. Por eso, además de las denuncias
por las irregularidades y accidentes
en las centrales, nosotros realizamos
mucho trabajo de base,
de difusión, a través de charlas y
otras acciones, en las que también
presentamos la alternativa de las
energías renovables. Mucha gente
se ha olvidado incluso del accidente
de Chernobil”, concluye.

Retrospectiva histórica:
_ [«Hemos pasado de una movilización
anticapitalista a una lucha interclasista»->8104]
_ Entrevista a Ladislao Martínez López
_ (Histórico militante ecologista y del movimiento antinuclear)

COORDINADORA ESTATAL ANTINUCLEAR
_ El pasado mes de marzo, Adenex, Amigos de la Tierra,
Ecologistas en Acción, Coordinadora contra Garoña,
Greenpeace, Jóvenes Verdes, Plataforma Cerrar
Almaraz y Tanquem les Nuclears-100% Renovables
refundaron la histórica Coordinadora Estatal
Antinuclear, desaparecida a finales de los '90.

«YO SOY ANTINUCLEAR»
_ 35 organizaciones ecologistas, vecinales y políticas se han sumado a la
campaña telemática de Greenpeace «Yo soy antinuclear», que persigue
crear un registro de personas que se oponen a la energía atómica y reclaman
el cierre de las centrales existentes en el Estado español (colabora2.
greenpeace.es/yosoyantinuclear). En una réplica burda, la industria
nuclear acaba de lanzar su contracampaña «Yo soy nuclear».

1977: 200.000 PERSONAS CONTRA LEMOIZ
Más allá de la incursión de ETA en el conflicto, que acabó con
la vida de dos directivos y tres trabajadores, la lucha contra la central nuclear de
Lemoiz aparece como la más extensa e incisiva de las que han
desarrollado en el Estado español en el marco antinuclear. El
14 de julio de 1977, unas 200.000 personas tomaron parte en
Bilbao en la mayor manifestación antinuclear de la historia.

GLADYS DEL ESTAL FERRERO (1956-1979)
_ El 3 de junio de 1979, durante la Jornada Internacional contra la
Energía Nuclear, la joven ecologista de origen venezolano Gladys del
Estal Ferrero falleció por un disparo de un guardia civil en la localidad
navarra de Tudela. Perteneciente a los Comités Antinucleares de
Euskadi, participaba en una sentada de protesta. En un proceso lleno
de irregularidades, el agente fue condenado a un año y medio de cárcel.

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