LA RED DE COOPERATIVAS DE INTERVENCIÓN SOCIAL HA CELEBRADO SU TERCER ENCUENTRO
La Madeja: tejer, cooperar, transformar

Los pasados días 2 y 3 de febrero se celebró
el tercer encuentro del espacio de conexión
La Madeja, una red de distintos
equipos profesionales autónomos cuya
actividad gira en torno a la intervención
social. Mientras la regularización de los
llamados ‘trabajadores de lo social’ en
Madrid está por consolidarse, La Madeja
ofrece una respuesta que les hace crecer
como tejido social, consolidar sus proyectos
y aumentar, cotidianamente y desde lo
pequeño, su capacidad transformadora.

15/02/07 · 0:00
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POR EL CONVENIO. El 31 de octubre de
2006 se denunciaba el desmarque de
CC OO en algunas reivindicaciones./ José Miguel Alfonso

El mundo de la intervención social,
un sector laboral multidisciplinar y
con altas tasas de precariedad, se
marcaba un tanto en la Comunidad
de Madrid con la firma de un nuevo
convenio por parte de los sindicatos
CC OO, UGT, AESAP y AEISM el
21 de noviembre de 2006. El camino
para llegar a este acuerdo no fue
fácil. Las centrales mayoritarias intentaron
recortar algunas de sus
principales reivindicaciones y el resultado
final se debe en gran parte
a la presión de la plataforma de trabajadores
ECO (ver DIAGONAL
nº 41). No obstante, el texto está
aún pendiente de su publicación en
el Boletín Oficial de la Comunidad
de Madrid. La lucha para que las
empresas empiecen a aplicarlo no
ha hecho más que comenzar.

Lorenzo, de Catep, una de la cooperativas
más veteranas que participan
en La Madeja, insiste en el esfuerzo
que ha hecho el convenio por
definir el ámbito funcional del sector
como “las actividades que se realizan
de manera organizada y que
responden a necesidades sociales,
que su propósito puede ser tanto
prevenir, paliar o corregir procesos
de exclusión”. Un punto de partida
para entender La Madeja y toda su
labor. Sin embargo, Lorenzo añade
una visión política común en la red:
“La búsqueda del cambio social, la
redistribución del poder, de la riqueza
y del conocimiento”. Dicho de
otro modo, no se trata sólo de unos
servicios sociales que se demandan
y que se ofrecen de una manera asistencial,
se quiere dar dos pasos más:
“Implementar las herramientas que
la gente necesita para su propio desarrollo
y plantear transformaciones
de tipo más estructural”, según explica
Lars, de la cooperativa Sembla.
Esta visión del trabajo se refuerza
con la propia manera de trabajar
de cada equipo, pequeños grupos
de personas que en su mayoría
se acogen a la fórmula de la cooperativa
de iniciativa social, es decir,
sin ánimo de lucro y que, por lo
tanto, no reparten los beneficios de
su actividad entre sus miembros.
La Madeja no es otra cosa que las
más de 60 personas de estas empresas
no capitalistas que diariamente
se interrelacionan para compartir
sus proyectos productivos, sus recursos,
y asesorarse mutuamente.

“Se está en La Madeja si se está tirando
del hilo. No hay puertas ni para
entrar ni para salir”, afirma Marian,
de la cooperativa Catep. Desde
su primer encuentro en 2003, La
Madeja se define como un entorno
informal en el que lo importante son
las relaciones cotidianas. En su web
(lamadeja.net) figuran 18 equipos,
pero éste no es un listado de componentes
fijos. Frente a estructuras sólidas,
la red pretende generar una
multitud de conexiones, basadas en
la confianza y la solidaridad, que
superen la lógica de la competencia.
Algunas cooperativas participan
en iniciativas como el Coop57 y,
muchas de ellas, en la Unión de
Cooperativas Madrileñas de Trabajo
Asociado. Pero La Madeja, al
margen de la toma de decisiones
consensuadas, no participa como
bloque en ellas. Lars explica las
ventajas de este funcionamiento:
“Una red gana en eficacia en la
medida que se le suman partes.
Pero a la vez el coste es muy bajo,
éste no aumenta porque no hay estructura
que sostener”.
Sin embargo, aún queda mucho
por tejer en esta red, como reconoce
Beatriz, de la cooperativa Andaira:
“Sería positivo que se crearan
más momentos de comunicación
y de consenso de criterios,
además de los que ya existen”.

Uno de los tipos de colaboración
más interesante es la que se
da entre los equipos con más experiencia
y los recién constituidos.
Beatriz lo explica así: “Hace
casi dos años, cuando empezamos
a funcionar, tuvimos asesorías
formales con gente de La
Madeja sobre temas que no veíamos
muy claros, como la gestión
interna, la organización o cómo
empezar a buscar trabajo. Por
otro lado, nos han incorporado a
proyectos en los que estaban trabajando,
bien porque necesitaban
colaboración o no los podían asumir.
De manera que, en cuanto a
nuestra viabilidad económica y a
nuestra formación, ha sido un impulso
muy importante”.

Activismo y autoempleo

Ante la pregunta de cómo se relaciona
la militancia política con su
actividad profesional, surgen diversas
respuestas, muchas veces
dependiendo de la trayectoria de
cada persona que participa en La
Madeja. Marian parte del entorno
académico: “No tenía experiencia
en ningún colectivo. Reconocí una
forma de funcionar que estaba en
consonancia con mi modo de pensar
y entré en el movimiento cooperativo
y desde esta lógica de funcionamiento
de equipo vas conociendo
otras redes”, comenta. De
otra manera lo explica Lorenzo.
Para él se trata de evitar hacer un
paréntesis de ocho horas al día en
su vida para ganarse el pan y dar a
ese tiempo salida a una vocación
con una intencionalidad política.
Es también una oportunidad para
gente joven de conseguir entrar en
la lógica del trabajo asalariado y
ser coherente con su trayectoria de
trabajo militante.

Lo público no estatal

Uno de los aspectos conflictivos
con esta visión es la dependencia
que estos equipos mantienen con
las instituciones. Casi el 100% de
sus ingresos proviene de las administraciones.
El propio Lars
asegura: “Cuando trabajamos para
un Ayuntamiento nos sentimos
administración y sentimos que
también somos una empresa, pero
nos sentimos también parte del
tejido social”. Es por esto que en
el contexto de privatización de los
servicios sociales, muchas personas
de La Madeja coinciden en
reivindicar otra manera de entender
lo público, definido y gestionado
por los miembros de la sociedad
civil organizada.

«MÁS MADEJA»
_ Bajo este título se desarrolló este
tercer encuentro de La Madeja,
que comenzó con una serie de
tertulias, según los ámbitos de
intervención de la red: diversidad,
sexualidades y género, ecología
social, participación, investigación,
menores y calle, fomento
del cooperativismo... El segundo
día se dedicó a mesas de trabajo
como la de «Conciliación: afectividad
y efectividad» (en la foto) o a
la de «Conociendo a otras redes
de economía social», donde se
contó con la participación de iniciativas
como el proyecto agroecológico
BAH.

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