ANTIDESARROLLISMO : TRAS LA DURA REPRESIÓN POLICIAL CONTRA LA ÚLTIMA MANIFESTACIÓN, CELEBRADA EN EL MUNICIPIO
La localidad de Urbina se convierte en un símbolo de la lucha contra el TAV vasco

El Gobierno vasco trata de
derivar los actos de
desobediencia frente al TAV
a la Audiencia Nacional,
mientras se inicia un nuevo
ciclo de protestas.

05/02/09 · 0:00
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Imagen de la reresión de la policía autonómica contra los marchistas de Urbina / AHT Gelditu

El municipio alavés de Urbina se ha
constituido ya en el referente del pulso
contra las obras del Tren de Alta
Velocidad. Allí comenzaron las obras
a finales de 2006 pero también el espacio
de resistencia que les hace
frente. Urbina ejemplifica el cercenamiento
que la multiplicación de infraestructuras
acarrea: reducida su
extensión por los diferentes accesos
viarios a la capital, a las obras de la
autopista Eibar-Gasteiz se suman
ahora las del trazado del TAV.

El inicio de estas últimas se encomendó
a Altuna y Uria, empresa alineada
públicamente con el Ejecutivo
autonómico, ducha en aceptar en el
pasado otros proyectos polémicos
como la autovía de Leizaran. Tras la
muerte a manos de ETA del industrial
de esta constructora Inaxio Uria
el pasado 17 de diciembre, era previsible
que cualquier protesta contra la
infraestructura, máxime si se realizaba
en Urbina, tomara nuevos tintes.
El llamamiento de la plataforma
AHT Gelditu Elkarlana a la marcha
del 17 de enero proponía denunciar
que “las obras del TAV han llegado
ya a varios puntos de Euskal Herria,
para dar un impulso al sector de la
construcción, ahora en crisis”, y dejar
patente que “junto a este impulso
a las obras, han querido hacernos llegar
otro mensaje: “No tenéis nada
que hacer, esto es imparable”.

Desobediencia civil

Fiel al estilo que caracteriza a las movilizaciones
anti TAV, y tras sortear
no pocos controles policiales, 4.000
personas secundaron la manifestación.
Una vez finalizada, unos 500
marchistas invadieron las obras tratando
de sentarse sobre los terraplenes,
para ser rechazados de forma
especialmente virulenta por la
Ertzaintza, un hecho que se prolongó
durante una hora. Al finalizar el
acto de desobediencia, en el camino
de vuelta por la vía verde por la que
había transcurrido la marcha, se produjeron
repetidas cargas policiales
que provocaron el pánico entre los
manifestantes. “Por el camino se veían
grupos de personas corriendo
desorientadas y policía por todas
partes. Cuando llegamos a Urbina se
veía gente en la plaza curándose los
pelotazos, la gente buscaba caras conocidas…”,
indica una marchista.

Comienza así una elaborada actuación
policial que terminaría con decenas
de heridos y ocho detenidos
procesados por “desórdenes públicos
y desobediencia grave”. Una acusación
ya conocida por los activistas
y con la que el gabinete de interior
vasco intenta, por ahora sin éxito,
que la Audiencia Nacional asuma los
actos de desobediencia con los que
este movimiento desborda los cánones
de la protesta “sostenible”. Una
estrategia policial que se combina
con las pretensiones del Ministerio
del Interior, cuyas fuentes, al abordar
este tipo de desobediencia, apuntaban
en octubre en el diario Público:
“Es de baja intensidad y no está tipificada
como delito de terrorismo, pero
tiene la misma finalidad que la
violencia callejera”.

En rueda de prensa tras la puesta
en libertad de algunos de los detenidos,
escogidos entre los desobedientes
por ser caras conocidas de
esta viva oposición, AHT Gelditu
hizo las siguientes valoraciones:
“Daba la impresión de que ante el
intento multitudinario de desobediencia
civil, la policía autonómica
hubiese optado por la vía del castigo
ejemplar, tanto a los manifestantes
que hicieron patente su compromiso
en la lucha contra el TAV,
como a los habitantes de Urbina,
que mediante consulta popular habían
dicho ‘no’ al proyecto”.
Urbina se consolida como el símbolo
de un movimiento que inquieta
pues, gracias a sus modos, ha conseguido
que las incipientes obras se
ejecuten en un clima patente de excepcionalidad,
pero también por haber
sido la antesala de una nueva estrategia
policial y política.

Sin embargo, nos recuerda uno de
los protagonistas de la marcha del
17: “Las intimidaciones y golpes que
sufrí yo o los que estuvieron cerca de
mí no fueron excepcionales. Me gustaría
que la denuncia antirrepresiva
no nos impida centrar nuestra crítica
en lo fundamental: el TAV.”

Enlaces de interés:

[Imágenes de la marcha y testimonios de la represión policial->http://www.ahtgelditu.org/blog/mobilizazioak/2009/01/20/u-17-argazkitan]

[Video-crónica de la marcha contra el TAV de Urbina de Eguzki bideoak->
http://sindominio.net/ahtez/?q=es/node/2649]

Tags relacionados: ETA Conflicto vasco Manifestaciones TAV
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