BARRIOS EN LUCHA: COLECTIVOS SOCIALES Y VECINALES HACEN FRENTE A LOS PROCESOS ESPECULATIVOS DE LA CAPITAL ANDA
La Alameda de Hércules: ‘pijización’ y resistencias de un barrio de Sevilla

Con tradición de luchas
obreras, abandonado
históricamente por las
distintas administraciones y
convertido en laboratorio
de resistencias urbanas, La
Alameda es hoy centro de
batalla contra los intentos
de uniformar las ciudades.

12/04/07 · 0:00
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Foto: ‘El Gran Pollo de la Alameda’

En la mitad norte del casco
histórico de Sevilla, encontramos
la Alameda de Hércules.
Hacinamiento, condiciones
laborales extremas y un
arraigado sentimiento de clase confirieron
una identidad propia a este
barrio. Una personalidad que, en
parte, se sigue manifestando hoy en
los conflictos creados por las transformaciones
urbanísticas que sacrifican
a un tejido social histórico en favor
de la rentabilidad económica.

En Sevilla, ese empuje de capital
especulativo comienza con la Expo
‘92, que pone a la ciudad en la puja
por los flujos monetarios. Y a mediados
de los ‘90 se intensifica con el
Plan Urban, fondos europeos para la
rehabilitación de zonas degradadas.
La inversión pública sirvió para activar
a la privada, convertida en
única y libre gestora de la promoción
de viviendas. La fisonomía y
fisiología del barrio mudan frenéticamente.

La población tradicional
es desalojada de la zona. Patios de
vecinos con viviendas sin baño son
reconvertidos en bloques de apartamentos
de lujo, mientras que edificios
y bares de diseño sustituyen
a los antiguos locales.

Las obras, iniciadas por el anterior
equipo de Gobierno (PSOE-Partido
Andalucista) y prolongadas a lo largo
del período que PSOE e IU llevan
gobernando, han servido para finalizar
la operación de maquillaje que la
zona requería para acabar su ‘pijización’.
De forma agresiva, y como
símbolo definitivo de esta nueva imagen,
se construye en la misma
Alameda una comisaría de diseño de
la Policía Nacional.

Pero todos estos procesos no se
han dado sin que se articulara una
respuesta por parte del tejido social
que habita la zona. Es más, en gran
medida, las dinámicas ‘pijizadoras’
llevan a unirse a gentes que sienten
la amenaza sobre el territorio que habitan.
Los varios intentos de construir
un aparcamiento bajo la Alameda
han sido rechazados a lo largo
de varias legislaturas. La crítica a los
planes elaborada desde colectivos y
agentes sociales, vinculados en distintos
momentos en torno a plataformas
antipárking fue radicalizando
su discurso, que pasó de dirigirse
contra la ubicación del aparcamiento
por la supresión de la arboleda o las
nefastas consecuencias de tráfico, a
construir una crítica al modelo de
movilidad, de ordenación urbana, y
al modelo económico en sí.
Con orígenes diversos, las gentes
vinculadas a la defensa de su territorio
contra la especulación inmobiliaria
tejen una red social solidaria y reactiva
frente a las agresiones.

El movimiento de okupación reaparece
con fuerza en el CSOA Casas
Viejas de la mano de gente joven, algunas
con escasa experiencia política
previa junto a otras con larga trayectoria.
Tras más de cinco años de
actividad en las naves de la calle
Antonia Díaz, sobre el espacio se
cierne un potencial desalojo y los colectivos
y personas que lo okupan se
plantean refundar el proyecto.

El Pumarejo resiste

Por otro lado, se genera en la defensa
de la Casa del Pumarejo un referente
de lucha. Después de años de
protesta para evitar el desalojo del
edificio y su conversión del mismo
en hotel de lujo, clínica dermoestética
o asilo de ancianos, se consigue
una protección institucional de la
edificación y de sus inquilinos. La batalla
continúa con la okupación parcial
de la edificación como centro
vecinal, donde se alojan diversos colectivos
que desarrollan su labor más
allá de la defensa del edificio en sí.

La Oficina de Derechos Sociales, que
ofrece información y asesoramiento
jurídico a colectivos y personas con
escasos recursos económicos, con
especial atención a inmigrantes, o la
Liga de Inquilinos “la Corriente”, creada
para dar respuesta a la violencia
que propietarios y administración venían
ejerciendo sobre los inquilinos,
son ejemplos de una diversidad que
convive no siempre sin roces.

Otro ejemplo de lucha lo encontramos
en la PACA, Plataforma de
Artesan@s del Casco Antiguo, creada
a partir de que el reciente Plan
Urbano amenace con la desaparición
de los últimos corralones de artesanos
que tradicionalmente se han alojado
y dado carácter a esta zona de la
ciudad. O en la Huerta del Rey Moro,
una zona verde que no era más que
una mancha en un plano hasta que
gentes, vecinas y enredantes abrieran
sus puertas al barrio y articulasen
su defensa frente a la planificación
de viviendas...

Es cierto que toda esta resistencia
no ha conseguido detener la maquinaria
especulativa, y ni siquiera está
claro que haya conseguido frenarla
parcialmente. Sin embargo, ha sido
con la acción política como han crecido
nuestras raíces en el territorio, enredándose
entre sí, emergiendo aquí
y allá y, ocasionalmente, floreciendo.

Más info: [elgranpollodelaalameda.net->http://www.elgranpollodelaalameda.net]

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