"ANÁLISIS: TRAS LA SENTENCIA QUE LAS DECLARA ""ORGANIZACIONES TERRORISTAS"""
Jarrai, Haika y Segi, más allá de la criminalización

Con sus altibajos, esas organizaciones han sido, y todavía son sin duda alguna, los grupos juveniles organizados más numerosos del país.

, Es escritor y periodista, miembro del Consejo de Redacción de www.eutsi.org
01/02/07 · 0:00

Los medios de comunicación
españoles, con honrosas
excepciones, nos
tienen acostumbrados a
realizar análisis superficiales y a
lanzar opiniones, que más bien
parecen anatemas, sobre la izquierda
abertzale en general y las
organizaciones juveniles independentistas
vascas en particular.
Decía Mike Davis, refiriéndose a
las bandas de negros y latinos en 
Los Ángeles, que una de las características
de la estrategia antiterrorista
es negar la palabra a los
supuestos terroristas y construir
un discurso criminalizador sobre
“locos sanguinarios” o “degenerados
criminales irrecuperables”.

Sin embargo, cuando se les da la
palabra --dice el escritor norteamericano--
son capaces de construir
un discurso coherente con
reivindicaciones como acceso a
la vivienda, trabajo digno para los
jóvenes o control comunitario de
los barrios. Las organizaciones
juveniles vascas como Jarrai,
Haika o Segi no tienen nada que
ver con esas bandas, pero no perdamos
de vista que la criminalización
de las expresiones políticas
de la juventud afroamericana
dio lugar a su desesperación y, a
resultas de ésta, al surgimiento
de expresiones de descontento y
de violencia gratuitas, parecidas
a las que en España se están empezando
a conocer, algunas muy
recientemente.

A lo largo de los años, a causa
de mi actividad en distintos movimientos
sociales, he tenido relación
con jóvenes de estas organizaciones,
relaciones a veces de
discusión ideológica y a veces de
confluencia en objetivos comunes.
No soy en eso ninguna excepción,
porque, la primera reflexión que
podemos hacer sobre Jarrai y sus
sucesores es su innegable importancia
dentro del tejido social en
Euskal Herria. Con sus altibajos,
esas organizaciones han sido, y
todavía son sin duda alguna, los
grupos juveniles organizados más
numerosos del país. Muy por encima
de las sucursales juveniles
de partidos mayoritarios como el
PNV o PSOE. Una de las claves
para entender esa hegemonía política
dentro de la juventud vasca
organizada es precisamente la autonomía
(relativa pero real) frente
a sus mayores, ya que han tenido
históricamente voz propia dentro
de la izquierda abertzale. Otro de
los elementos para entender ese
éxito es la capacidad para transformar
su discurso según cambia
la propia realidad social vasca;
por ejemplo cuando pasaron a
apoyar la insumisión tras mantener
posturas contrarias a esa estrategia,
o con la entrada masiva
de mujeres que incorporan el debate
feminista, criticando así el
machismo militante propio de
ciertas izquierdas, o en el tema de
las drogas, aun con todas las contradicciones
y problemas que ese
tema ha causado en sus filas.

Jarrai, más tarde Haika y después
Segi, a pesar de las sucesivas
ilegalizaciones, han sabido mantenerse
en contacto con las nuevas
corrientes culturales y políticas
que llegaban a Euskadi (especialmente
la música) y han realizado
un gran esfuerzo de autoformación.
Han organizado cientos de
cursos sobre temas como la vivienda,
la precariedad, las drogas, el
sexo, el patriarcado, la cultura, la
historia... que les han fortalecido.
También muchas fiestas y conciertos.
Han estado presentes en casi
todas las fiestas de pueblos y ciudades
mediante la instalación de
txoznas que han contribuido a su
financiación. Han tenido un papel
importante en el movimiento de
centros sociales juveniles ocupados
(gaztetxeak) junto con otros
sectores políticos (a veces con relaciones
complicadas). En momentos
puntuales han sido capaces de
realizar movilizaciones masivas, y
en sus topaguneak (encuentros)
han participado miles de jóvenes a
lo largo de estos años; acampadas
masivas y marchas montañeras les
son también características.

Me viene a la memoria la paciencia
de un militante de Jarrai
explicando a un hooligan de cierto
equipo vasco que las expresiones
racistas no eran de recibo en
los campos de fútbol de Euskal
Herria. Sí, los jóvenes a los que
ahora se acusa de terroristas (cosa
a todas luces falsa) han tenido
un papel positivo como parte crítica
de nuestra sociedad.

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