SOLIDARIDAD // INUNDACIONES EN LOS CAMPAMENTOS DE REFUGIADOS
Inundaciones en el Sáhara: ¿catástrofe de segunda?

Las fuertes lluvias que asolaron la región argelina
de Tinduf del 9 al 11 de febrero, dejando
sin hogar a unos 60.000 refugiados saharauis,
no lograron borrar las celebraciones del XXX
Aniversario de la República Saharaui en los
campamentos. Un vez más, este pueblo en el
exilio se ha crecido ante la adversidad con una
determinación que parece no tener límites.

03/04/06 · 0:48
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A tenor de la escasa repercusión
que han tenido en los medios de comunicación
de ámbito estatal y de
la limitada reacción internacional,
se diría que las inundaciones que
han asolado los campamentos de
refugiados saharauis pertenecen a
la categoría de ‘catástrofes de segunda’.
La propia Cruz Roja Española,
a través de su responsable
de Cooperación para África, Jaime
Bará, se mostró el 20 de febrero
“sorprendida” ante “la falta de respuesta
por parte de la comunidad
internacional”. Y es que sólo esta
organización, además de los Gobiernos
de Argelia y España, y de
su amplio movimiento de solidaridad
con la causa saharaui, actuaron
con premura tras conocer el alcance
de las riadas, que según ACNUR
han afectado al 50% de las
frágiles construcciones de los campamentos,
dejando sin vivienda a
unas 12.000 familias. Precisamente
la agencia para los refugiados de la
ONU, presente en el terreno desde
hace años, fue duramente criticada
por el presidente de la Media Luna
Roja Saharaui, Yahia Buhbeini, ya
que, en las horas que sucedieron a
la catástrofe, se limitó a “repartir
galletitas” entre los damnificados.
Para evitar ser arrollados por las
aguas, millares de personas se vieron
obligadas a pasar las dos primeras
noches a la intemperie, en
pequeñas colinas cercanas a los
cuatro campamentos inundados: El
Aaiún, Smara, Ausserd y 27 de Febrero.

Desgraciadamente, indicó
Buhbeini, la Media Luna Saharaui
carecía de reservas de tiendas de
campaña porque no recibió “ayuda
de este tipo en todo 2005”. Aunque
no hubo que lamentar muertes, varios
refugiados resultaron heridos y
la mayor parte de las escuelas, dispensarios,
hospitales y edificios gubernamentales
sufrieron daños
irreparables. Las escasas pertenencias
de muchas familias, así como
sus despensas de alimentos, quedaron
enterradas en el lodo. Sólo la
wilaya de Dajla, 200 km al sur de
los otros campamentos, se libró de
unas lluvias “nunca vistas en la región
desde 1994”. Ese año, varias
personas perdieron la vida y centenares
de viviendas quedaron completamente
derruidas en la wilaya
de El Aaiún. Antes, en 1986, Ausserd,
que se levantaba sobre un ued
(cuenca fluvial seca), fue borrada literalmente
del mapa por la fuerza
de las aguas, lo que provocó decenas
de muertos y el posterior traslado
del campamento hasta su ubicación
actual, a una zona más segura.
Como ocurriera en esas ocasiones,
la población afectada no tardó
esta vez en unirse para hacer frente
a la catástrofe y cada persona compartió
con los otros lo poco que se
había salvado, en una muestra de
solidaridad que, después de 30 años
de supervivencia en una de las zonas
más difíciles del planeta, los saharauis
han convertido en algo tan
cotidiano como imprescindible.

Argelia y España

Apenas 24 horas después de que remitiese
el fuerte aguacero, el Gobierno
argelino desplegó en la zona
varios hospitales de campaña y envió
ocho aviones con 4.000 tiendas
de campaña, 10.000 mantas, así como
grandes cantidades de medicamentos
y alimentos, un ejemplo
que sería seguido por la gubernamental
Agencia Española de Cooperación
Interacional (AECI) y la
Cruz Roja Española en los días posteriores.

Con 2.000 bidones de
agua, 700 kits de cocina y medicamentos,
el 15 de febrero salió desde
Torrejón el primer vuelo organizado
por la solidaridad española. Al
cierre de esta edición, la AECI había
fletado cuatro aviones y la Cruz
Roja otros cuatro. La Coordinadora
de Asociaciones de Amistad con el
Pueblo Saharaui, que agrupa a la
miríada de entidades de solidaridad
con el Sáhara del Estado, se movilizó
desde el primer momento para
recaudar fondos y enviar el material
más urgente, en colaboración
con representantes del Frente
Polisario en el Estado español. De
igual forma, todas las ONG que trabajan
en los campamentos lanzaron
campañas de recogida de donativos
y cientos de ayuntamientos a
lo largo y ancho de nuestra geografía
han aprobado el desbloqueo de
miles de euros para hacer frente a
los daños causados por la catástrofe
natural. El 18 de febrero, una semana
después de las inundaciones,
llegaba a Tinduf el primero de los
aviones de ACNUR.

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Sahara Press Service
La Coordinadora de Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui, en coordinación
con la delegación española del Frente Polisario, ha abierto la siguiente
cuenta corriente para donativos: 2038-1016-36-6000815798 (en el
ingreso debe indicarse: “inundaciones campamentos saharauis”).

PMA y ECHO en el punto de mira

Las inundaciones llegaron a
los campamentos en plena
crisis humanitaria. Sólo
cinco días antes del inicio
de las riadas, la Media
Luna Roja Saharaui había
realizado un llamamiento
internacional de emergencia
ante el agotamiento de
las reservas de alimentos y
medicinas. Según datos de
la ONG, el stock de medicamentos,
responsabilidad
de la Oficina Europea de
Ayuda Humanitaria (ECHO)
estaba «completamente
terminado» y los almacenes
de comida sólo disponían
de provisiones hasta
el mes de marzo. Los saharauis
acusan al Programa
Mundial de Alimentos de
la ONU y a la propia ECHO
de estar detrás de esta
situación, ya que, sin dar
explicación alguna, han
reducido en un 43% sus
ayudas a los refugiados de
Tinduf en los dos últimos
años, pasando a cubrir las
necesidades de tan sólo
90.000 personas, cuando
la población total es de
158.000 personas. Una
disminución que ha contribuido
a que «más del 66%
de las mujeres en edad de
fecundidad y el 68% de los
menores de 15 años sufran
anemia», y a que la malnutrición
afecte ya al «7,7%
de la población infantil».

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