ENTREVISTA A PAUL RÍOS, COORDINADOR GENERAL DE LOKARRI, RED CIUDADANA POR EL ACUERDO Y LA CONSULTA
“Hay que explicar a la opinión pública lo que representa un proceso de paz”

Lokarri acaba de presentar ‘Aprendiendo del pasado, mirando al futuro’, un documento en el que analiza el proceso anterior y propone ideas para encarar el futuro.

29/11/10 · 8:10
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Paul Ríos. En 2006 Paul Ríos y las personas que formaban Elkarri cerraron este proyecto para conformar Lokarri (“lo que sirve para unir”, en euskera). Foto: Lokarri.

DIAGONAL: ¿Cuáles fueron los
principales errores en 2006?

PAUL RÍOS: En primer lugar, la
amenaza de la posible vuelta a la violencia
por parte de ETA. En segundo,
la ilegalización de la izquierda
abertzale, que obligó a que el diálogo
se desarrollase de forma secreta e
impidió que la sociedad tuviera la capacidad
de evaluar lo que estaba pasando

o aportar propuestas.

D.: ¿En qué se diferencia el escenario
actual del de entonces?

P.R.: Una de las grandes diferencias
está en la convicción de que
para entrar en un proceso resolutivo
hay que asentar sus bases.
También es muy importante la estrategia
que está desarrollando
Ezker Abertzalea [la izquierda
abertzale ilegalizada]
, porque
creo que han llegado a la conclusión
de que un proceso sólo tendrá
éxito si son legales y hay un
final de la violencia.

D.: ¿Qué opina de la respuesta del
Gobierno español?

P.R.: La posición del Gobierno ahora
es mucho menos partidaria que
en 2006 a dar cualquier oportunidad
a que las bases de un proceso
de paz de asienten. Cree erróneamente
que se ha llegado a esta situación
gracias a la ilegalización
de Batasuna
, y piensa que para tener
éxito debe mantener esta estrategia.
Pero es evidente que la situación
ha cambiado radicalmente.
Tiene que pensar en otras posibilidades
para que las oportunidades
se asienten de manera definitiva.

D.: Por ejemplo...

P.R.: En primer lugar, no poner más
obstáculos a una situación que ya de
por sí es difícil
. Prohibir manifestaciones,
promover juicios contra líderes
políticos o no hacer movimientos
para respetar los derechos humanos
en temas como el de los presos,
crean más obstáculos. Además, debería
ceñirse a la propia Ley de
Partidos y facilitar la legalización
de Ezker Abertzalea.

D.: ¿Cómo se encaja la diferencia
en la forma de entender el problema
que hay entre Euskadi y el resto
del Estado?

P.R.: Uno de los problemas que hemos
identificado con respecto al proceso
anterior es que entonces no se
explicó a la opinión pública española
lo que representa un proceso de paz.
Durante estos años los discursos del
Partido Popular y del PSOE han alimentado
cierta manera de ver las soluciones
basadas en unas claves muy
reduccionistas
. Se debería hacer un
esfuerzo de pedagogía en todo el
Estado para explicar que dialogar
sobre los problemas que tiene la sociedad
vasca no supone ningún tipo
de concesión o rendición a los terroristas,
sino que es algo que la propia
ciudadanía vasca reclama.

D.: ¿No cree que la proximidad de
las elecciones entorpece el proceso?

P.R.: Por un lado actúa como un
obstáculo, porque a veces las prisas
no son buenas consejeras, pero al
mismo tiempo es un acicate. La propia
Ezker Abertzalea considera que
es mejor ser legal de cara a las elecciones

y eso supone un incentivo
para que tomen sus decisiones sin
posponerlas demasiado. Por otro
lado, el Gobierno afirma que no dará
ningún paso hasta que esté totalmente
cerrado el tema de la violencia,
algo que es difícil que vaya a
producirse antes de las elecciones.

Aun así, en estas situaciones no hay
que pensar tanto en lo que puede
hacer el otro sino en qué puede hacer
cada uno, y yo creo que Ezker
Abertzalea podría posicionarse sobre
el tema de la violencia en los
próximos meses de tal manera que
hiciera muy difícil justificar su situación
de ilegalización
.

D.: ¿Qué fórmula sería la adecuada
para comenzar un proceso de paz?

P.R.: Tras el fin de la violencia y la
legalización lo más adecuado sería
crear un espacio de diálogo entre
los partidos políticos para ir resolviendo
los problemas que la propia
violencia y las vulneraciones de derechos
humanos han ido generando
en relación con las víctimas, la
memoria, los presos, etcétera…
Creo que no hay fórmulas mágicas
y que, de haber una, es la del entendimiento
y el diálogo
.

De Elkarri a Lokarri: 16 años por la senda del acuerdo y la reconciliación"

«Queremos construir un proceso de paz y normalización entre todos, sin vencedores ni vencidos, en el que se busque lo que nos une y no lo que nos separa, un proceso integrador, con un objetivo claro: la reconciliación social y política, recuperar una convivencia basada en el respeto y la aceptación mutua, que ponga fin a tantos años de sufrimiento, crispación y tensión». Con estas palabras, en el marco de una manifestación que con el lema «Entre todos. Paz-Acuerdo-Consulta» se celebró en Bilbao el 13 de mayo de 2006, Paul Ríos anunciaba el nacimiento de Lokarri y el fin de su antecesora, Elkarri.

Después de 13 años de promoción de «la no violencia junto a los derechos
humanos, el diálogo sin exclusiones y la mesa de partidos», la organización, que contaba con grupos en Euskadi, Catalunya, Madrid y Bruselas, optó por disolverse, al entender que parte de estos objetivos se habían cumplido, para generar un movimiento con formas y fines acordes con el nuevo ciclo político.

Desde entonces, la red Lokarri («lo que sirve para unir»), a través de acciones públicas y de intervenciones privadas, por encima de las críticas procedentes
tanto del PP y el PSOE como de la izquierda abertzale, trabaja intensamente por desarrollar un proceso de paz dialogado.

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Paul Ríos. En 2006 Paul Ríos y las personas que formaban Elkarri cerraron este proyecto para conformar Lokarri (‚Äúlo que sirve para unir‚Äù, en euskera). Foto: Lokarri.
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