CENTROS SOCIALES // OCHO PERSONAS IMPUTADAS POR LOS DESALOJOS
El Gaztetxe de Barakaldo continúa su resistencia

La nave industrial del barrio de Beurko Viejo
es el último gaztexe (casa de jóvenes) okupado
en Barakaldo (Vizcaya). Con muchas experiencias
de okupación precedentes, este centro
social autogestionado lleva cuatro meses
resistiendo a la orden de desalojo que pende
sobre él, y su asamblea lo ha reocupado tres
veces consecutivas.

14/05/06 · 20:23
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AUTOGESTIÓN. Un espacio que da
cabida a numerosas actividades.

El Gaztetxe Dorretxea de Barakaldo
vivió el pasado 21 de septiembre
su tercera okupación consecutiva
bajo la presión de la Ertzaintza.
Según informó la asamblea del gaztetxe,
el 22 de septiembre la Ertzaintza
retiró las puertas del local,
que fueron cerradas de nuevo por el
colectivo del Dorretxea (casa-torre).
Sin embargo, las amenazas continuaron
y el 25 de septiembre parte
del edificio era incendiado y la
asamblea convocaba una rueda de
prensa para denunciar el ataque.
Esta asamblea ha subrayado que el
espacio ha sufrido ya tres intentos
de desalojo, dos de ellos consumados,
además de “amenazas y palizas
a miembros del gaztetxe”. Según
Joana, miembro de la asamblea,
“el Ayuntamiento no se implica
porque es una propiedad privada
y no le interesa; hasta hemos
hecho una petición formal de locales
y tampoco nos ha hecho caso”.

Pero el colectivo va a seguir luchando
por un espacio autogestionado
a pesar de las amenazas. “Los
dos últimos desalojos han sido ilegales
y ahora no sabemos muy bien
en qué situación legal estamos”, explica
Joana, “estamos todo el día
pendientes de otro desalojo y con el
incendio tenemos mucho trabajo
de limpieza, por eso no nos coordinamos
todo lo que querríamos”. El
12 de octubre la asamblea, que
mantiene buenas relaciones con el
vecindario, organizó una comida
popular para autofinanciar una
campaña de resistencia que, con el
paso del tiempo, ha perdido visibilidad
en los medios.

Una historia de desgaste

Esta okupación posee un trasfondo
de continuas órdenes de desalojos,
y citaciones judiciales en las que,
según miembros de la asamblea,
“no se resuelve nada porque las fechas
de desalojo ya están fijadas
previamente”. Al cierre de esta edición,
el gaztetxe permanece en alerta.
Los desalojos del Dorretxea han
contado con ocho personas imputadas,
cinco detenidas y dos heridas.

El colectivo sufre una historia larga
de tensiones y presiones. El pasado
junio se desaloja el Gaztetxe
de Barakaldo, con casi dos años de
andadura en Beurko. A los pocos
días decenas de personas entran en
otra nave de la misma calle, reconstruyen
el Gaztetxe y lo dan a conocer
entre los colectivos de la localidad.
El edificio se había intentado
okupar en 2003 pero, desde entonces,
las paredes y vidrieras se destrozaron
para entorpecer acciones
como ésta.

En agosto las cinco personas
identificadas en los primeros días
de la nueva okupación son llamadas
a declarar al juzgado, donde reciben
la orden de desalojo para el
26 del mismo mes. La asamblea del
nuevo gaztetxe comienza su resistencia
a través de concentraciones;
el desalojo no llega a efectuarse y el
30 de agosto 300 personas se manifiestan
para denunciar la cerrazón
del Ayuntamiento y la especulación
inmobiliaria que sufre la localidad.

El 2 de septiembre se produce el
primer desalojo con cargas policiales;
al día siguiente se vuelve a reocupar
la nave con el apoyo de centenares
de personas que se concentran
en la calle. Se organiza otra manifestación
y una rueda de prensa
para explicar la situación. Sin embargo,
la madrugada del 7 de septiembre
la Ertzaintza vuelve a desalojar
el espacio con violencia. Se organiza
una nueva manifestación el
9 de septiembre y otros gaztetxes
como los de Eibar, Zorroza, Santurce
y Elorrio organizan actividades
culturales de apoyo al Gaztexte
de Barakaldo.

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