POR SANTI RODRÍGUEZ, EX MIEMBRO DE LA ASAMBLEA DE LA BARRAKA
El fuego acaba con la Barraka

El pasado 10 de diciembre, un fuego fortuito,
provocado al manipular un generador, convirtió en
cenizas La Barraka, en el barrio de Moratalaz
(Madrid), terminando con más de 25 años de luchas.

27/12/07 · 0:00
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INCENDIO. Un accidente provocó el incendio, que devastó el barracón prefabricado. El suelo de madera y el techo de corcho ‘funcionaron’ como una antorcha / S.R.

Se hace difícil hacer una crónica
de La Barraka dejando
a un lado las emociones.
La historia de este centro
social autogestionado es la de las
gentes comprometidas de Moratalaz,
de sus grupos y colectivos.
En 1972 se levantó un barracón
prefabricado diseñado para albergar
la parroquia de Nuestra Señora
de Gracia. Eran los años en
los que el barrio carecía de infraestructuras
y equipamientos, y las
personas, de derechos y libertades.

Desde entonces “la parroquia
provisional” se convirtió en lugar
de reunión y acogida para todas
las gentes dispuestas a implicarse
en el cambio social. En un foro de
reuniones clandestinas, de cristianos
de base, curas rojos, de las comisiones
obreras...

De 1975 a los años ‘80 los problemas
fundamentales del barrio eran
la droga, el desempleo y la marginación.
Desde La Barraka se forman
grupos de alfabetización contra la
marginación, de apoyo a toxicómanos,
así como la Asociación de
Mayores Ramón y Cajal.
En 1984 los jóvenes cogen las
riendas del local a través de la
Asociación Cultural Barbecho.
Comienzan las luchas contra la integración
de España en la OTAN
y se crea la Asociación Cultural
Pacifista de Moratalaz, que se reúne
en La Barraka.

En 1988, gentes de Barbecho y
del movimiento estudiantil crean
el KLAS (Kolectivo Libertario
Autónomo Solidario), con una
actividad anticapitalista, antifascista
y antimilitarista frenética.
Son los años de la objeción de
conciencia, y luego de la insumisión,
también de las primeras
okupaciones de Madrid y de la
huelga general del 14-D.
A finales de 1989, Nuestra Señora
de Gracia deja de celebrar misas.
Con la mediación del cura Pepe
Díaz -actualmente en la parroquia
de San Carlos Borromeo- es recuperada
por los colectivos sociales, y
pasa a llamarse La Barraka, Lokal
del Pueblo Insumiso.

Los ‘90 supusieron los primeros
problemas con el propietario del inmueble,
el Arzobispado de Madrid.
“La Iglesia burguesa con la hipocresía
se expresa”, era el lema de aquella
época. En octubre de 1990 se
crea la Coordinadora de Colectivos
Lucha Autónoma, en la que participa
el KLAS, aunque pronto se desvincula.
Un año después son detenidos
los primeros insumisos del
barrio y se crean varios grupos de
afinidad bajo el nombre de Anarquistas
de Moratalaz. En diciembre
del mismo año se reorganizan en
una asamblea en La Barraka las
Juventudes Libertarias de Madrid,
con la participación de diferentes
colectivos, ateneos libertarios, y la
CNT; en 1994 ve la división de los
anarquistas de Moratalaz en dos
grupos: uno de ellos se llamará La
Rabia y continuará con la lucha autónoma
y libertaria.

Insumisos en rebeldía

El 15 de diciembre de 1995, las gentes
de La Barraka organizan una
manifestación en apoyo a un insumiso
del barrio, desde Chueca al
Ministerio de Justicia. La policía la
aborta en Malasaña, lo que genera
duros enfrentamientos. Tras ésta,
varias manifestaciones se organizan
de forma espontánea en la misma
zona. Del colectivo La Rabia
salen campañas de apoyo a Solidari@
s con Itoiz, contra el nuevo Código
Penal, por un 20-N antifascista,
de apoyo a la okupación...

En marzo de 1997, curiosamente
después de que el Arzobispado y el
Ayuntamiento firmaran un acuerdo
de permuta de terrenos, comienza
una campaña de criminalización.
Uno de los hechos más sangrantes
de este período fue un artículo publicado
en El Mundo el 19 de marzo
de 1997, en el que se especula sobre
un francotirador que dispara desde
La Barraka al autobús 71.

A finales de los ‘90, el sida, la
prostitución y las cárceles serían
el objetivo de su activismo y solidaridad.
Entonces nos sumamos
al conflicto que llevaba la Escuela
Popular de Prosperidad con el Arzobispado,
pelea que ganaría la
primera al conseguir la cesión de
un nuevo local.
El 30 de abril de 1999 un grupo
de neonazis atenta contra La Barraka
quemando la puerta. Ese año
gente joven crea el colectivo libertario
La Barraka y el centro social
empieza a ser un punto de distribución
de productos ecológicos y de
reunión del colectivo Bajo el Asfalto
está la Huerta.

En 2001, el Ayuntamiento da
permiso al Arzobispado para demoler
La Barraka. Las campañas
de apoyo se multiplican, y un grupo
se llega a encaramar a la catedral
de la Almudena, donde coloca
una pancarta gigante. Al día siguiente,
el Arzobispado nos llama
a una reunión. Se aplaza el derribo
y comienza así un litigio judicial
interminable. En verano de
2001 se crea el Ateneo Libertario
de Moratalaz, dando un nuevo impulso
a las actividades.

En los últimos años, La Barraka
y sus gentes han estado en primera
línea en defensa de los derechos
civiles, contra las agresiones
fascistas, en solidaridad con los
represaliados, apoyando a los trabajadores
inmigrantes que dejaban
tirados en las calles de Moratalaz
sin un duro, sin ropa, sin
comida, desde el cercano Centro
de Internamiento para Extranjeros,
y más recientemente contra
el proceso que se monta contra
nuestros compañeros Manu y
Dani, condenados a prisión por
los sucesos de las manifestaciones
anti-LOU de 2001.

El 19 de noviembre de 2005 salimos
a las calles del barrio contra
la demolición. El año 2006 es uno
de los años en los que se consigue
implicar a más gente. Es interminable
especificar las decenas de
talleres, actos y acciones que la
gente de La Barraka ha organizado
en todo este tiempo.
En nuestro espacio había un cartel
en el que se podía leer: “La
Barraca es un local liberado de las
instituciones y del poder, abierto a
tod@s, para realizar actividades y
actos. Por la libertad total, la autogestión
y la justicia social. Cuídala”.

Si algo hay que reconocer en todos
estos años es la fuerza desinteresada
y positiva de las gentes de La
Barraka. A toda esa gente desde
aquí, el reconocimiento. Gracias
también a esos vecinos y vecinas de
Moratalaz por su apoyo.
Entré por la puerta de La Barraka
con 16 años, ahora tengo
38. Tras tantos años con la espada
de Damocles del desalojo sobre
nuestras cabezas, jamás
pensé en un final así. Originales
hasta el final. Hemos de ser capaces
de comenzar de nuevo. La
pelea continúa.

Centro Social
_ La Barraka fue durante los
últimos años lugar de referencia
de los grupos autónomos
y libertarios de la ciudad de
Madrid. Más allá de sus actividades
para el barrio de
Moratalaz, hizo las veces de
centro de reuniones de los
familiares de los detenidos
en el desalojo del centro
social okupado La Guindalera
en marzo de 1997, y de
espacio de coordinación de
las actividades de apoyo al
grupo Solidari@s con Itoiz.
Ejemplos de su implicación
en las luchas sociales.

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comentarios

1

  • |
    vecina moratalaz
    |
    25/12/2012 - 4:51pm
    Ninguna lucha es vano. Una parte de la barraca late hoy en salamanquesa y en otros espacios de moratalaz.
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