De Florencia a Atenas

De las más de 60.000 personas
que acudieron al primer
FSE en noviembre de
2002 a las 10.000 que han
participado en esta edición. De la esperanza
de recrear nuevas formas
de encuentro, en un espacio político
concreto como el europeo, a los sinsabores
de volver a contemplar en
Atenas la presencia de viejos desencuentros
entre ‘verticalistas’ y ‘horizontalistas’,
entre los asistentes de
países del Centro europeo y los ausentes
del Este, entre una ‘feminizacion’

09/05/06 · 23:25
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De las más de 60.000 personas
que acudieron al primer
FSE en noviembre de
2002 a las 10.000 que han
participado en esta edición. De la esperanza
de recrear nuevas formas
de encuentro, en un espacio político
concreto como el europeo, a los sinsabores
de volver a contemplar en
Atenas la presencia de viejos desencuentros
entre ‘verticalistas’ y ‘horizontalistas’,
entre los asistentes de
países del Centro europeo y los ausentes
del Este, entre una ‘feminizacion’
aclamada y un patriarcado manifiesto,
entre una retórica de democracia
radical (participación igualitaria,
deliberación práctica, pluralidad
como riqueza, cotidianeidad como
punto de partida de una emancipación
común) y un volver a las gastadas
fórmulas de las grandes admoniciones
por parte de los grandes
popes a la búsqueda del gran poder.
Y, sin embargo, estos foros siguen
‘movimentando’ Europa. No
está mal recordar que la fecha del
15 de febrero de 2003 frente a la invasión
de Iraq surgió de los pasillos
florentinos de La Fortezza da Basso.
Y que estos días habrán permitido
que las redes estudiantiles lleven a
sus universidades el 17 de noviembre
como jornada de huelga general
frente al proceso de Bolonia.

Si Florencia emergió como apuesta
para reinventar espacios de encuentro,
los dos siguientes foros supusieron
una merma continua de su
legitimidad. En París fue notorio el
perfil de los sectores próximos a
ATTAC-Francia y en Londres se puso
de manifiesto el control por parte
de un grupo político, el SWP. Aparecieron
líderes de la tercera o de las
viejas vías a hacerse fotos. Y las
multinacionales entraron a ser parte
de la decoración. El Comité internacional
mantuvo sus sesgos
‘verticalistas’, con escaso interés
por promover desde su seno la presencia
de otras realidades vía invitaciones
expresas, metodologías más
locales o facilitando recursos para la
asistencia. Pese a todo, en Atenas
se han respirado aires mas abiertos,
tanto en la organización como
en las (auto)críticas escuchadas.
Es necesario decir también que los
sectores ‘horizontalistas’, aun habiendo
hecho uso de estos foros, no
se han apuntado a la ‘construcción
de procesos’ de manera estable, proponiendo
alternativas o recreando
otras referencias abiertas al intercambio.
¿Continuará? Quedan fuerzas,
intereses y legitimidades para
los próximos años, en Hungría o en
Barcelona. Y siempre nos quedará
la posibilidad de volver a Italia. La
cuestión es si al aparente declive
del ciclo global de protestas seguirá
la caída de un ciclo de intercambios
indispensables para internacionalizar
y reinventar dinámicas
de desafío y de protesta.

Tags relacionados: Florencia Huelga general
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