"AMÉRICA LATINA: LAS ""GUERRERAS SIN ARMAS"" FOMENTAN UN DESARROLLO BASADO EN LA PARTICIPACIÓN"
Una ‘escuela de guerra’ muy especial

Después de su nacimiento en 1999 en Brasil, el programa de la Escuela Guerreros y Guerreras Sin Armas salió por vez primera del país para celebrarse en Oaxaca, México.

30/10/08 · 0:00
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TRABAJO COMUNITARIO. Después de tres semanas de planificación, los trabajos se ejecutaron en los últimos siete días. / EGSA Oaxaca

La Escuela de Guerreros y Guerreras
Sin Armas es un proyecto
que surge en 1999 del Instituto Elos
de Brasil, gracias a la iniciativa de
un grupo de estudiantes de arquitectura
que quería poner ésta al servicio
de la transformación social.
Tal y como reza la presentación del
programa de la escuela, las participantes
deben trabajar “en una comunidad
para la cual pensarán y
ejecutarán un proyecto a partir de
una técnica constructiva local y que
atienda a una necesidad local de
los moradores”.

Como otras veces, la invitación
a participar en la escuela este verano
se hizo a través de un juego
colgado en internet (El Camino del
Guerrer@: http://egsaoxaca.blogspot.com). Y así llegaron a Oaxaca
25 personas de diferentes países,
pero principalmente del propio
México. Con la motivación de
cambiar el mundo, estas personas
llegaron a cuestionarse sus
propias formas de hacer en sus
colectivos de origen o su participación
en proyectos.

La metodología de trabajo en la
colonia El Diamante del municipio
de Santiaguito Etla, sede del encuentro,
partió de un acercamiento
a la comunidad por parte de la Universidad
de la Tierra AC, ONG que
junto con el Instituto Elos organizó
la Escuela. La Unitierra tiene un taller
de tecnologías apropiadas para
la localidad, desde el que se potenciaron
instrumentos como las bicimákinas
(bici-licuadoras, bici-molinos,
etc.).

El proyecto de la Escuela tiene
dos líneas de trabajo esenciales: el
aprendizaje –construido colectivamente–
de ser ‘guerreros y guerreras
sin armas’ y, por otra parte, el
empoderamiento de la comunidad.

Para ello, se utilizan como herramientas
los juegos cooperativos, la
comunicación noviolenta, el diálogo
y el tequio o trabajo comunitario,
entre otros elementos.
Una de las claves del proceso
de las guerreras es reconocer la
belleza de la colonia y trabajar expandiéndola,
desarrollando una
mirada apreciativa que deja de lado
nuestra forma habitual de detectar
problemas o dificultades.
Este enfoque clásico en otros proyectos
que intentan resolver cuestiones
acuciantes desde la carencia
es parte del ciclo de desempoderamiento
que se vive en
muchas comunidades.

Como otras veces, las guerreras
se acercaron a la colonia poco
a poco y recolectaron los sueños
de las personas que la habitan,
con la tarea de concretarlos en
una maqueta que fue discutida,
modificada y aprobada por la comunidad,
con la participación de
las y los guerreros y el tejido social
de Oaxaca. Las aspiraciones
de las gentes de El Diamante finalmente
se reflejaron en lo que
llamaron ‘Jardín de los Sueños’,
un parque con todos los elementos
que la comunidad consensuó
y posteriormente construyó: una
palapa [cobertizo] para las reuniones
y fiestas, una cancha de
fútbol/voleibol, jardines con plantas
medicinales, caminos con árboles
frutales, una capilla y juegos
para niños y niñas, entre
otros elementos. También se realizó
una mejora del camino de acceso
a la colonia y de la canalización
de las aguas en las calles.
Antes de comenzar la Escuela,
sus participantes no sabían cómo
iba a acabar el proyecto, ya que éste
va emergiendo (diseñándose y
planificándose) a lo largo de un
mes de duración. Y la construcción
física se realiza sólo en la última
semana y sin dinero.

La Escuela sólo cuenta con los saberes
y recursos locales, por lo que
sólo queda afilar la creatividad, inspirar
e incluir a toda la gente posible
en el proyecto. Todo un reto. Lo
más poderoso de la semana de trabajos
fue ver cómo la gente de la colonia,
de otras colonias y otros
lugares, junto con infinidad de materiales,
iban llegando y se ponían a
trabajar sin parar. Todo el mundo
quería aportar algo: plantas, tierra
fértil, adobes, una técnica de construcción,
música, unos hierros viejos,…
Y se construyó con criterios
ecológicos, sociales y bajo una condición,
que fuera espectacular.

El principal objetivo es que las
participantes vuelvan a sus comunidades
inspiradas y con técnicas
eficaces para trabajar en colectivo.
La Escuela tiene una nueva
edición en Brasil en enero de 2009,
y está en proceso de estudio y
adaptación cultural para llevar la
metodología a otros posibles lugares
como Pakistán, Canadá, El
Salvador e incluso España.

Tags relacionados: Latinoamérica antimilitarismo
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