ITALIA: ANÁLISIS DEL MOVIMIENTO POR LA OKUPACIÓN EN LA CIUDAD DE ROMA TRAS 20 AÑOS DESDE LOS PRIMEROS CENTROS
Dos décadas de centros sociales en Roma

Los centros sociales (CS) nacieron como espacios de
contracultura, como posibilidad de reapropiarse de un
pedazo de ciudad. Analizamos el caso de Roma, una de
las ciudades donde más se ha consolidado la okupación.

15/02/07 · 0:05
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OKUPACIÓN EN ROMA. En mayo de 2006 el Forte Prenestino, uno
de los primeros centros sociales, cumplía 20 años. Hoy la okupación
se encuentra plenamente consolidada en Roma. Incluso se
dan fenómenos insólitos como centros sociales de ultraderecha. /Nacho Goytre

Los CS son ya una experiencia consolidada
en la ciudad de Roma: prácticamente
en todos los barrios hay
uno, ubicado en un espacio abandonado
que, gracias a la okupación y a
la autogestión, ha sido restituido a
los habitantes de la zona.

Nacidos para la cohesión y la
producción de comunicación y
conflicto, los CS proporcionan una
alternativa real a la fábrica de ocio
prepago en que se ha convertido
nuestra ciudad, bajo la tutela de un
gobierno de centro-izquierda que
aspira a hacer de Roma la capital
europea del cine, la moda, el arte y
la cultura para unos pocos.
La historia de los CS empieza hace
ya más de 20 años. Nos lo recordaba
el último aniversario del Forte
Prenestino, que fue okupado el 1 de
mayo de 1986, durante un concierto
al que asistieron miles de personas.
La ‘Fiesta del No Trabajo’ es, todavía
hoy, una de las citas más frecuentadas
del amplio calendario de iniciativas
que proponen los CS romanos.

Entre los eventos más populares está
también el Carnaval de la ex Snia
(una vieja fábrica abandonada en el
centro de Roma). Miles de personas
se juntan en una manifestación, llena
de color y de sátira, que cada año
escoge un tema de entre las luchas
más significativas. La última vez desfilamos
todos enmascarados tras el
retrato del monstruo más feo: el ultraliberal
Bolkenstein-Frankestein.
Cuando llega el verano, se nos
puede encontrar en la Convención
de Malabaristas que organiza el
CSOA La Torre en el parque de un
antiguo casal okupado y rehabilitado
de la periferia; o en el Vittorio Occupato,
una ex colonia militar que está
frente al mar de Ostia. Cientos de inmigrantes
de diversas nacionalidades
que trabajan como vendedores
ambulantes en las playas ostienses
encuentran en el Vittorio una casa
en la que vivir y organizar fiestas y
otras iniciativas.

En septiembre volvemos a la ciudad
y al Forte Prenestino para la tradicional
Fiesta de la Cosecha: la marihuana
autoproducida se distribuye
entre los miles de personas que acuden
para denunciar el control y la represión
del prohibicionismo.
Para fin de año está la Nochevieja
que organiza la red Odio il Carcere
(Odio la cárcel) desde hace cuatro
años, una ruidosa guardia a los pies
de la mayor cárcel de Roma donde
se grita, en tono festivo, que “de cárcel
no se debe morir y menos vivir”.

La emisora independiente Onda
Rossa ha celebrado sus 30 años y se
ha desplazado a otro gran espacio.
Por su lado, el ex canódromo ocupado
por el Laboratorio del Precariado
Metropolitano Acrobax. Esta última
podría considerarse una okupación
de segunda generación. De hecho,
en los últimos años se están experimentando
nuevas formas de agregación
territorial: el CSOA se convierte
en Laboratorio Metropolitano (LOA)
en el caso de Acrobax, en Espacio
Público Autogestionado (SPA), como
es el caso del Strike s.p.a (okupado
hace cuatro años durante una
marcha nocturna que cerraba una
jornada de huelga general), o incluso
en Taller del Precariado, como el
Esc, situado hasta hace poco cerca
de la la Universidad de La Sapienza
y desalojado el pasado 7 de febrero.

En estas nuevas okupaciones, que
estéticamente difieren muy poco de
los tradicionales CSOA, se intenta, a
partir de la transformación de las dinámicas
del barrio, redefinir los modos
de agregación y de conflicto que
nos impone nuestra ciudad-metrópolis.
Por eso, en estos espacios se han
activado las llamadas “ventanillas”
desde las que se ofrecen servicios
gratuitos de consulta e información.

Las “ventanillas” de Acrobax se concentran
en dos ámbitos relacionados,
por una parte, con las reformas laborales
y la precariedad de los nuevos
contratos y, por otra, con el problema
de la vivienda. Los LOA Esc y
Strike, en cambio, tienen “ventanilla”
donde el Movimento de Massa
Antiproibizionista explica las consecuencias
de la ley de drogas promulgada
por el ex presidente Berlusconi.
La actividad de estas “ventanillas”
se traduce en procesos de lucha:
aquellas que tratan el tema de la vivienda,
por ejemplo, contribuyen a
que se reproduzca el fortísimo movimiento
de lucha por la casa que aglutina
a cientos de familias en casas
okupadas de Roma, como el Porto
Fluviale o el casal de Merode (comemerode@
tiscali.it).

Últimamente se está viviendo una
fase de cuestionamiento y redefinición
de las okupaciones: la autogestión
no es algo que deba darse por
supuesto, sino que, por el contrario,
es un proceso mudable y delicado.
Por ahora, vamos evitando el drama
de los desalojos pero tenemos
otros retos fundamentales. En
Roma no se puede obviar el avance
de la nueva derecha neofascista
que, legitimada por la clase dirigente,
ha empezado a apropiarse de la
práctica de la okupación. Hoy se
cuentan tres o cuatro casas con el
nombre de Casa Italia que reivindican
el derecho a la vivienda sólo para
los ciudadanos italianos, y también
un par de centros sociales autollamados
“no conformes” que representan
un punto de referencia
cultural para las formaciones de extrema
derecha romanas e italianas.

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