GLOBAL MEETING: TRES DÍAS DE ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ACTIVISTAS EN VENECIA, ITALIA
Construir autonomía, crear mundos

A finales de marzo, Marghera acogió el Global
Meeting, una cita para el análisis de cara a perfilar las
dinámicas que atravesarán las movilizaciones contra el
G-8 en Alemania el próximo mes de junio.

, Marghera (Italia)
26/04/07 · 0:05
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CENTRO SOCIAL RIVOLTA . Imagen del encuentro que tuvo por título “Hacer multitud, construir autonomía, crear mundos”. / A.L.L.

Organizado por el espacio comunicativo
GlobalProject, la asociación
de cooperación internacional
Ya Basta y el área de los centros
sociales okupados del noreste de
Italia, las discusiones se multiplicaron
durante 72 horas, con la
participación de centenares de
personas. En forma de seminarios
o a través de asambleas muy concurridas,
las personas y movimientos
presentes pudieron compartir
espacios de información y
análisis sobre las realidades sociales
y políticas en diferentes territorios.

De la convulsa América
Latina a la desconocida China, de
las interrogantes sobre las resistencias
en EE UU a la compleja situación
de Palestina, del presente
del Kurdistán al panorama de las
luchas en la India. Una cartografía
de las diferentes latitudes y sus
bolsas de resistencia en el viaje colectivo
hacia la constitución de herramientas
analíticas y operativas
adecuadas al tiempo actual y sus
transformaciones.

Académicos de diferentes universidades
y activistas de los cinco
continentes convergieron en una
cita con alto sentido estratégico:
relanzar la potencia de los movimientos
valorando la importancia
de su autonomía, produciendo hipótesis
operativas adecuadas a la
actualidad. El filósofo Antonio
Negri, encargado de inaugurar los
encuentros, fue claro: “Nos encontramos
en una situación muy extraña
en la que no resulta fácil colocarse.

Razonar juntos para entender
cómo construir algo nuevo
teniendo en cuenta que, en realidad,
eso nuevo ya está ahí. Estamos
en una realidad global de la
que no hay retorno. El movimiento
no global ha liquidado todo lo
viejo. A partir de esta constatación
y del final evidente de ese mismo
movimiento, ahora se trata de retomar
el camino”. Luca Casarini,
activista de los centros sociales del
noreste de Italia, se mostró igual
de tajante: “Partimos de un cambio
de fase, puesto que ahora nos
encontramos en una absolutamente
nueva. Debemos entender cuáles
son las formas adecuadas de
organización en el nuevo terreno.
No podemos producir más formas
de representación estables o generales,
ésa ha sido precisamente la
razón del fracaso del Foro Social
de Nairobi”.

La ‘governance’

El pistoletazo de salida que orientó
los nutridos seminarios tuvo una
doble dimensión. Por un lado, la
hipótesis de la entrada en una nueva
fase mundial caracterizada por
una forma de crisis determinada
por el fracaso del unilateralismo
norteamericano y la consolidación
de una dinámica global de relaciones
de poder de naturaleza multipolar
y multilateral. Por otro lado,
la necesidad acuciante de recolocar
la autonomía en el centro de las
estrategias de acción política de los
movimientos.

En el primer plano reseñado de
hipótesis, el del fracaso del unilateralismo
estadounidense, teorizado
por los neocon, encarnado por la
Administración Bush y que encontraba
en la doctrina de la ‘guerra
preventiva’ su principal instrumento,
una nueva categoría fue propuesta
como vector con el que
orientar los análisis: la governance,
como concepto con el que pensar
y nombrar una nueva forma de
dominio, que se encarna en la definitiva
crisis de legitimidad de la soberanía
y la representación política,
activando dispositivos renovados de
control de los antagonismos sociales
y sus expresiones políticas. Las
profundas contradicciones que caracterizan
al capitalismo global
han dado lugar a un estado de crisis
permanente.

El Estado-nación y la soberanía
misma se encuentran en un proceso
evidente de redefinición. Hubo
un tiempo en el que el poder establecía
y mantenía el orden. Hoy
administra y trata de contener el
desorden. Las teorías de la governance
surgen como respuesta a la
crisis y se contraponen a las concepciones
unitarias y homogéneas
del gobierno. En el movimiento de
redefinición del ejercicio de la soberanía,
la governance emerge como
gestión flexible del poder a través
de una dinámica permanente
de cierre y apertura que intenta
tornarse dispositivo de enfrentamiento
con los mil y un conflictos
sociales que le van naciendo por
abajo como desafío continuo. En
ese modelo de dominio encontramos
formas diferentes con elementos
ya observables en ciclos
anteriores y vemos una reorientación
multilateral de la guerra como
forma de la política.

El segundo plano propositivo, el
desarrollo y la defensa de la autonomía
de los movimientos, se conecta
con la realidad política de
países como Italia y España, con
gobiernos de centro-izquierda conformados
por partidos que en algunos
casos compartieron con los
movimientos el ciclo de luchas globales,
así como con la realidad latinoamericana,
en la que encontramos
la existencia de movimientos
sociales de enorme potencia junto a
experiencias de gobierno y desarrollo
institucional que mantienen
relaciones no unívocas y conflictivas
con dichos movimientos. Si
en el plano europeo las socialdemocracias
han reconstruido su apuesta
sobre la perversión de los imaginarios
y los campos simbólicos de los
movimientos, en América Latina están
siendo precisamente las dinámicas
de autoorganización social, así
como la distancia constructiva de los
movimientos en relación a algunos
gobiernos, las que están produciendo
las experiencias democráticas
más interesantes del continente.

En el terreno de los momentos
emotivos, cabe reseñar la intervención
de Mustafá Barghouti, ministro
palestino de comunicación, ante
más de mil personas. La radiografía
del nuevo Gobierno palestino,
no sólo como mecanismo de
bloqueo de la posibilidad de guerra
civil, sino como piedra angular
de una determinación de resistir
que se apoya en un plan concreto
de actuación. Un nuevo intento de
construcción democrática en territorio
palestino vertebró el testimonio
llegado desde uno de los escenarios
más dolorosos de la guerra
de nuestros días.


Estrategias para los movimientos europeos

La decisión de celebrar el
Global Meeting en un centro
social okupado no fue
casual. En los seminarios
la figura de los centros
sociales destacó como elemento
a revalorizar en las
prácticas de los movimientos
europeos, para recomponer
dinámicas de sociabilidad
y agregación en
nuestras ciudades.
Momento reseñable fue la
conexión en directo vía
streaming con la manifestación
que en ese momento
se celebraba en Copenhague
en solidaridad con
Ungdomshuset, mítico centro
social de la capital
danesa desalojado semanas
atrás. El eco de más
de 15.000 personas que
tomaban las calles no fue
solamente un ejercicio de
hermanamiento, sino la
manera de subrayar la
determinación de relanzar
los centros sociales como
vectores de organización
autónoma.

La asamblea de movimientos
europeos celebrada en
el seno de los encuentros
señaló el mes de junio
como fecha clave. Cerca
de la ciudad alemana de
Rostock la celebración de
diferentes movilizaciones
contra la reunión del G-8
será la cita de diferentes
colectivos para visualizar
una respuesta a los poderosos
del planeta.

Tags relacionados: centros sociales Okupación
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