IGLESIA DE ENTREVÍAS: LA PARROQUIA HA RECOGIDO 30.000 FIRMAS DE APOYO
Cinco meses después... “San Carlos Borromeo resiste”

El arzobispado de Madrid
aún no ha se ha impuesto
en su pulso con la parroquia
de San Carlos Borromeo.
Hablamos con uno de sus
curas sobre el día a día en la
iglesia rebelde de Entrevías.

20/09/07 · 0:00
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MULTITUDINARIA ASISTENCIA. Misa celebrada en San Carlos Borromeo al conocerse la orden de cierre./ José Pujol

Cinco meses después de la orden
de cierre decretada por el arzobispado
de Madrid, el lema acuñado
entonces, “San Carlos Borromeo
resiste”, continúa siendo una realidad.
Los planes iniciales de Rouco
Varela de convertir el templo en un
centro de Cáritas por ahora no han
pasado del papel. Y en Entrevías, a
pesar de las amenazas, sus tres sacerdotes
siguen ejerciendo.

Su forma de entender el rito
tampoco ha cambiado. Continúan
oficiando con ropa de calle, aprovechando
la liturgia para que los vecinos
charlen sobre los problemas del
barrio y sustituyendo la oblea tradicional
por pastas y galletas preparadas
por los propios feligreses. Ya
no siguen, tal vez, las misas multitudinarias
de hace algunos meses.
Los domingos con más de un millar
de asistentes y decenas de medios
de comunicación alrededor del
templo han quedado atrás. Pero
aún así, la asistencia al templo continúa
siendo bastante elevada.

Ahora, después del ajetreo vivido,
la acción social de la parroquia
también ha recobrado su ritmo
habitual. Como se lleva haciendo
desde hace tres décadas, en las
dependencias del templo se
atiende a las necesidades del barrio,
ofreciendo ayuda o buscando
alojamiento a vecinos sin recursos,
drogodependientes, ex
presidiarios, prostitutas, menores
con problemas o inmigrantes
sin papeles.

“Lo que siento es que en este
tiempo podamos haber desatendido
otros muchos problemas que
hay”, comenta Pepe Díaz, uno de
los curas históricos de Entrevías.
En cuanto al conflicto con el arzobispado,
afirma que a lo largo del
verano “no ha habido nada nuevo”.

Tras el aluvión de críticas, recogida
de firmas, y debate en los medios,
el arzobispado varió sus exigencias.
En una nueva propuesta, incidía en
que la parroquia dejase de prestar
servicio pastoral y pasara a ser un
centro diferente. Desde San Carlos
Borromeo se ofreció una contrapropuesta:
mantener el servicio religioso
y social. La carta se entregó el 9
de julio al obispo auxiliar de Madrid.
No han tenido respuesta.

‘Ola de solidaridad’

Mientras, en este tiempo las muestras
de apoyo no han dejado de llegar
a este pequeño templo. El 27
de julio se efectuaba la decimoquinta
entrega de firmas en el arzobispado.
En total, 30.000 personas
han pedido por escrito que no
se cierre la parroquia. A ello se suman
otras manifestaciones que
dan a entender la conexión de esta
iglesia con su barrio. En sus gradas,
los aficionados del Rayo Vallecano
han colocado pancartas a
favor de la parroquia. El 15 de julio,
la tradicional fiesta de la Batalla
Naval de Vallekas se dedicó este
año a la defensa de San Carlos
Borromeo. Y no han faltado apoyos
llegados desde los puntos más
remotos del cristianismo.

Posiblemente, esta “ola de solidaridad”,
como la ha definido el también
párroco Javier Baeza, sea la
causa que ha frenado los planes de
Rouco Varela. Pepe Díaz recuerda
que otras veces no ha sido así. Él
mismo vivió en primera persona el
caso de la iglesia Nuestra Señora
de Gracia, en Moratalaz. Hace 16
años, el obispo decidió cerrarla por
las divergencias entre la iglesia y la
jerarquía eclesiástica. Pero lo visto
en estos meses demuestra que cerrar
San Carlos Borromeo no es
igual de fácil. Pepe Díaz ignora cómo
acabará este conflicto, pero pide
más respeto por su forma de entender
la liturgia. Para él no se trata
de algo anecdótico. “La liturgia es
un vehículo de transmisión de unos
valores. Y es como el lenguaje: a alguien
sólo le entiendes cuando habla
en tu mismo idioma”, asevera.
“Eso se siente cuando se está aquí,
pero no se entiende igual desde un
palacio episcopal”.

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