GAZTETXE MARTXA // EL AYUNTAMIENTO DE IRUÑEA PROHÍBE LOS ACTOS DEL FINAL DE LA MARCHA
Los centros sociales vascos salen a la calle

La iniciativa de las asambleas de jóvenes tiene
como objetivo reforzar la labor de los gaztetxes en
cada pueblo, ciudad y barrio. Para ello, han
recorrido a pie y durante 15 días, los centros
sociales okupados de toda Euskal Herria.

09/05/06 · 23:45
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“CON LOS BRAZOS ABIERTOS”. Manifestación el pasado 30 de abril en el pueblo de Algorta, donde la marcha fue recibida por
miembros de la gazte asanblada del pueblo que gestionaba un gaztetxe actualmente desocupado tras su desalojo. / www.ukberri.net

Tras el Congreso de Okupación que
se celebró en abril del año pasado
en el gaztetxe (casa de jóvenes) de
Kukutza en Bilbao, la Gaztetxe
Martxa es un nuevo punto de encuentro
para que las personas que
trabajan, viven y militan en los centros
sociales de toda Euskal Herria
(País Vasco, Navarra, País Vasco-
Francés). Txabo, de la gazte asanblada
(asamblea de jóvenes) del
Casco Viejo de Pamplona lo define
también como “la primera apuesta
a nivel nacional de demostrar que,
además de trabajar en la realidad
de cada barrio, los gaztetxes podemos
organizarnos a niveles más
grandes”. En una realidad, la de
Pamplona y alrededores, en que,
sólo en los dos últimos años, ha
habido 13 ocupaciones y otros tantos
desalojos y en los que más de
300 jóvenes han sido represaliados
de una u otra forma por este
motivo, los gaztetxes son lugares
que posibilitan que “surja ese tejido
social que no surge cuando cada
uno está a lo suyo”. Por este
motivo, el casco viejo está huérfano
de esos espacios de encuentro
y es que, como se escuchó en el
comunicado que cerró la manifestación
que recorrió sus calles hace
unos días, “no son buenos tiempos
para la autogestión”.

La Gaztetxe Martxa salió de Maule
el pasado 23 de abril y tenía
previsto ser recibida por cientos
de personas en el Casco Viejo de
Pamplona el 7 de mayo, coincidiendo
con el aniversario de la ocupación
del desaparecido Euskal Jai,
desalojado hace dos años. Sin embargo,
el ayuntamiento -gobernado
por Unión del Pueblo Navarro
(UPN)- no ha concedido los permisos
necesarios aludiendo razones
administrativas y falta de tiempo y
se lo ha comunicado a unos días escasos
del final de la marcha. Las
gazte asanbladas han sentido “que
han jugado con nosotros porque
hasta nos pidieron medidas para
instalar las barras”, como cuenta un
miembro de la asamblea de Barañain.
A pesar de ello, la marcha terminó
en Navarra, en Burlata, con
en ánimo de “enseñar los dientes a
UPN para demostrar lo que somos”
en una jornada de “reivindicación y
fiesta... porque la mejor manera de
responder a la situación represiva
es consiguiendo una participación
masiva en los actos populares”
como afirmaron en su comunicado
de respuesta a la decisión
del consistorio de Pamplona.

Alrededor de 30 personas, paso a
paso, han ido conociendo las realidades
locales de los diferentes
gaztetxes y han sido recibidas con
multitud de actividades, charlas, almuerzos,
conciertos, pasacalles...
De esta forma, se quería principalmente
“sacar el gaztetxe a la calle,
mostrar que somos una realidad en
toda Euskal Herria y enseñarle a
nuestro pueblo por qué somos necesarios”
como hicieron los jóvenes
de AGAKO, la asamblea de Arrasate
(Mondragón), en palabras de
Jon, uno de sus integrantes. Necesarios
para “crear espacios liberados
donde gestionar, de forma crítica,
alternativas a lo que nos da el
sistema, alternativas sobre lo que
queremos, alternativas para encontrarnos”.
Y ya, de una forma
más personal y vital, necesarios
para construir lugares donde “sentirnos
libres” no en vano, añade,
“cuando llegas a cualquier gaztetxe
es como si llegases a casa”.

Igual que han hecho los de AGAKO
en Arrasate, así han recibido a
los marchistas en toda Euskal Herria,
“con los brazos abiertos”. O de
esta forma lo ha percibido uno de
ellos, miembro de la gazte asanblada
de Barañain que alaba “todo el
trabajo que han hecho por la Gaztetxe
Martxa todas la gazte asanbladas”
para que los jóvenes puedan
demostrar que “hay muchas ganas
de currar, mucho que pelear pero
también mucho que ganar”. En los
días que llevan andando por carreteras
y caminos, la policía les ha parado
tres veces pero no han tenido
mayores problemas, incluso cuando,
sin permisos de por medio, comieron
entre música y con alrededor
de 100 personas en el Arenal, en
medio de Bilbao. De allí salieron,
igual que del resto de lugares por los
que ya han pasado con una gran
sensación de “apoyo moral, de que
no sólo se lucha en mi barrio por
cambiar las nefastas políticas de juventud,
por ejemplo”. De apoyo y
red hablaba también Txabo cuando
decía que la Gaztetxe Martxa es una
“herramienta muy válida para hacer
propios los proyectos de cada gaztetxe
y para recibir una inyección de
fuerza”. Algo que han experimentado
los marchistas por sí mismos en
una iniciativa que recomiendan “a
todos los que podrían vivirla”.
En Burlata fueron recibidos por
cientos de personas llegadas de toda
Euskal Herria en un día emblemático.

El desalojo del Euskal Jai,
ocupado tras una manifestación el
siete de mayo de 1994 y reducido a
escombros en el verano de 2004, fue
“un punto de inflexión” según los
miembros de la gazte asanblada del
Casco Viejo de Iruñea. Un desalojo
que provocó la ocupación policial y
represión de la zona, pero también
como respuesta “el fortalecimiento
de muchas gazte asanbladas”. Por
eso quieren que la Gazte Martxa sea
una “demostración de fuerza y una
apuesta seria para que todos los gaztetxes
nos reafirmemos como colectivo”
para hacer frente a las visicitudes
en una auténtica “resistencia al
naufragio” en palabras escuchadas
por los rincones de Kukutza en el
Congreso de Okupación del año pasado.

O el lema que quiere regir los
pasos de cada una de aquellas que
ha andado tras la furgoneta de apoyo
de la marcha o el del que ha organizado
la comida con la que se les
ha recibido o de aquellos y aquellas
que día tras día, en centros sociales
de todo el mundo trabajan, viven y
andan, “actuando se va haciendo”.

De punta a punta
_ Guía de okupación en Euskal
Herria es el libro editado conjuntamente
por Gaztesarea
(gaztesarea.net) y la Coordinadora
de Gaztetxes y Gazte
Asanbladas y que ha hecho
el recorrido más reciente por
las distintas realidades locales
de cada centro social.
Pueblos perdidos en el
monte, antiguas casas de
minas, fábricas en los barrios
de las grandes ciudades,
mataderos abandonados...
repartidos de punta a punta
por todo el territorio hasta llegar
a 140 gaztetxes y gazte
asanbladas recogidos en una
guía con amplia información
de sus actividades, fotos,
contactos... y en permanente
construcción (gaztesarea.
net/gaztetxegida). Este
libro es también una puesta
al día del editado por Likiniano
Elkartea Vivienda, especulación
y okupazioak en el
2001 y de autoría colectiva.

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