BARCELONA // AUTOGESTIÓN ECOLÓGICA EN LA PERIFERIA DE LA CIUDAD CONDAL
Can Masdeu: una isla en el mar urbanístico

La casa okupada del valle de Can Masdeu es más que
un casa y más que una ‘okupa’. Trata de llegar a gente
que no está tan politizada y crear oportunidades reales
de transformación que ya han calado en el barrio.

02/05/06 · 23:49
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HUERTOS COMUNITARIOS. El 11 de diciembre se mantenía en el patio de la casa la asamblea mensual de este proyecto. / Alfonso Gómez

Si bajas en Valladura, la penúltima
parada de la línea verde hacia el norte
del metro de Barcelona, llegas al
distrito Nou Barris, una zona periférica
famosa por su tejido asociativo.
Subiendo 200 metros, por una de sus
calles llegas a una pista de tierra y
un cartel casero indica: “Vall de Can
Masdeu”; se trata de uno de los últimos
valles que han sobrevivido a la
especulación urbanística. “La sierra
a la que pertenece, la de Collserola,
representa el límite al crecimiento y
cada vez queda menos sierra”, expone
uno de sus vecinos. Éstos han perdido
la cuenta del tiempo que han
estado vacías las dos únicas construcciones
del valle: un enorme hospital,
vigilado hoy por un guardia, y
una masía en ruinas, ambas propiedad
de la religiosa Fundación Hospital
de San Pau, que ‘chupa’ del erario
público. Desde diciembre de
2001, en el que la masía fue okupada
por un grupo de gente del ámbito
ecologista, nunca ha estado tan poblada:
huertos comunitarios, taller
de bicis, un centro social con comedor,
tienda gratis y centro de documentación,
visitas guiadas, grupos
de autoaprendizaje colectivo, una
fábrica de cerveza...

Dentro del tejido social

El intento de desalojo cuatro meses
después de su okupación, lejos de
criminalizar a sus okupantes, atrajo
las simpatías de los vecinos y de los
medios de comunicación. Colgados
en 11 posiciones diferentes (sentados
en sillas colgadas o en columpios
a los que se encadenaron) para
dificultar al máximo su expulsión, la
resistencia pasiva duró cuatro días,
tras los cuales la jueza declaraba
que el derecho a la vida está antes
que el de la propiedad, y anulaba el
desalojo. A partir de ahí el hostigamiento
legal ha sido constante, y su
respuesta, una resistencia cotidiana:
“Aprovechamos el tirón mediático
para visualizar el proyecto, transmitiendo
un mensaje en positivo, denunciando
la especulación pero
siempre enseñando lo que estamos
haciendo, mostrando el apoyo vecinal,
el proyecto de educación ambiental...”,
relatan para DIAGONAL
algunos de los habitantes de la casa
de Can Masdeu. No en vano, uno de
sus objetivos es no caer en el aislamiento
al que suelen tender las casas
okupadas, y desde el principio
han querido participar en la vida local,
estando en la cabalgata de reyes,
haciendo una paellada en las
fiestas populares, difundiendo flyers
del proyecto en colegios y centros
culturales u organizando rutas para
que la gente pueda ver la casa.
Una de las experiencias más interesantes
es la de los huertos comunitarios,
una propuesta que llevaron
a la Junta del Distrito para
cultivar las tierras, no sólo la gente
de la casa sino todo aquel del barrio
que quisiese. Unas 40 parcelas
del valle fueron repartidas entre 70-
80 personas hace dos años, la mayoría
sin ningún tipo de experiencia
política, muchos son abuelos
prejubilados que eran de campo pero
que emigraron a Barcelona a trabajar
en la industria. Aunque funcionan
asambleariamente “existen
los mismos conflictos que en cualquier
gestión de un recurso, por
ejemplo con el agua en verano; es
la sociedad real pero organizada
asambleariamente”.

De momento, la imagen de proyecto
ecologista con participación
del barrio que construye Can Masdeu
ya ha conseguido obstaculizar
la pretensión de construir una residencia
privada de lujo para médicos
jubilados del colegio de médicos
de Barcelona, que es uno de los
lobbies de poder (Joan Clos es médico
y Pujol también). De esta forma
han calzado con la lucha histórica
del barrio y su preocupación
por que se pierda el valle.

Ensayando cada día

La colectivización de los recursos
es llevada a un nivel más íntimo y
cotidiano entre las 24 personas
que viven en la casa, donde se
apuesta por la autogestión y la
sostenibilidad ambiental a todos
los niveles: se abastecen de los
productos de sus huertos y el resto
lo compran a cooperativas agroecológicas
(todo a granel y en envases
retornables); han inventado
un sistema de agua que toma ésta
de la montaña y la depura mediante
un circuito de ‘aguas grises’ a
base de grava, arena y plantas
acuáticas; han construido una ducha
de leña interna y otra solar en
el jardín, etc. Esto tiene sus ventajas
y desventajas: calentar la habitación
requiere su tiempo, o sólo
se duchan si hace sol... y esto exige
tener unos niveles de exigencia
relajados que a veces es difícil
compatibilizar con los ritmos frenéticos
que impone la ciudad.
“Cada uno tiene el reto de encontrar
su equilibrio”, concluyen.


LOS INVENTOS DEL CAN MASDEU

BICI LAVADORA

Está compuesta de un tambor
de lavadora reciclado y
una bicicleta de entrenamiento
unidas por una cadena
de bici, la cual permite
girar el motor. La cantidad
de agua se puede regular y
si se necesita usar agua
caliente se puede calentar
en la cocina solar o en los
calefactores solares
térmicos.

Hacer la colada lleva su
tiempo, pero tratan de no
vivirlo como una carencia
sino como una oportunidad,
como por ejemplo hacer
deporte mientras contemplan
la panorámica del valle.

DUCHA SOLAR

Gracias a los colectores solares
térmicos pueden calentar
el agua para ducharse en las
horas de sol. El agua, que
viene de la montaña, entra
por debajo, se calienta, sube
por las tuberías y sale por
arriba hacia el almacenador
(un termo reciclado). Para
hacerla, primero tuvieron que
aprender, como todo, invitaron
a alguien con experiencia
e hicieron un taller abierto
donde fabricaron los colectores.
Luego fueron mirando
libros, y así, sin saber de primeras,
hicieron una ducha
solar y encima con material
reciclable.

CALOR DE LEÑA

¿Por qué optar por la leña
cuando hay electricidad? No es
una cuestión de carencia sino
de opción de vida, de hecho
Can Masdeu está ‘pegada’ al
tendido eléctrico del hospital
vacío que está a escasos
metros. Según nos cuentan:
“Podríamos tener estufas eléctricas
y nos quitaríamos de
inventar todo este sistema, los
humos, hacer un agujero en la
pared... le daríamos al on y ya
está, pero preferimos esto porque
la leña la tenemos ahí, nos
sirve para limpiar el bosque y
luego no hay peligro de incendios...
queremos experimentar
con todo esto”.

Más información

- www.canmasdeu.net

Biciactivismo
_ El sábado 10 de diciembre,
algunos integrantes del taller de
bicis en Can Masdeu decidieron
'plantar' la idea en pleno corazón
del distrito de Nou Barris
okupando un solar que una
inmobiliaria mantenía vacío.
Mientras unos limpiaban y preparaban
el espacio, otros difundían
la acción hablando con los
vecinos curiosos. Los Mossos
d'Esquadra llegaron pero se
marcharon. Y a medio día, el
sitio estaba repleto de bicis recicladas
y herramientas.
El objetivo es que el taller funcione
de forma autogestionada,
que la gente del barrio lleve su
bici vieja a arreglar o que se
construya la suya propia, sin
dinero de por medio.

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