ENTREVISTA // SABINO ORMAZABAL, MIEMBRO DE BIDEA HELBURU (EL CAMINO ES EL OBJETIVO, EN VASCO)
“El camino a recorrer no puede imitar la fuerza de los poderosos”

El grupo Bidea Helburu, que acaba de editar el libro ‘500 ejemplos de no violencia, otra forma de contar la historia’, impulsa la reflexión sobre la desobediencia civil, hoy.

02/12/09 · 0:00
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YO TAMBIÉN LO HICE. Ormazabal (a la derecha) apuesta por acciones imaginativas y no violentas.

DIAGONAL: ¿Cómo surge la idea
de este libro?

SABINO ORMAZABAL: En junio
de 2008 se realizaron las I Conversaciones
sobre la Noviolencia Activa
por la transformación social y
la paz en Donostia. En el texto que
elaboramos, Nuestra marcha por
la sal, se decía que teníamos que
transmitir nuestra propia historia
a las nuevas generaciones, ya que
hay un bagaje histórico que no es
recogido en los textos de historia.
Este es nuestro grano de arena a
esa necesaria transmisión. Con
ello mostramos caminos alternativos
no violentos recorridos en la
lucha social y política, para ser
imitados y mejorados. Se trata de
500 ejemplos llevados a la práctica,
400 de los cuales se realizaron
en territorio vasco. Que esos 500
ejemplos supongan 500 ideas para
los movimientos sociales.

D.: ¿Ha habido descubrimientos
sorprendentes en vuestra labor de
documentación?

S.O.: Ya en los siglos XV y XVI encontramos
ensayos de no colaboración
y prácticas de noviolencia.
Pueden leerse asimismo escritos de
Luther King sobre la acción directa
que mantienen plena actualidad. Y
no dejan de sorprendernos personajes
como Louis Lecoin, que es encarcelado
en las dos guerras mundiales
por su compromiso pacifista
y libertario, y que, a sus 74 años, realiza
una huelga de hambre por la
objeción de conciencia.

D.: Las acciones que tuvieron lugar
en el marco de la insumisión están
muy presentes. ¿Una práctica de
desobediencia civil tan potente es
posible en el momento actual?

S.O.: ¿Tú crees que quienes pusieron
en marcha la campaña insumisa
pensaron entonces que iba a tener
el recorrido que tuvo? Pepe
Beunza, parafraseando a las Abuelas
de Mayo, siempre repite que las
luchas que se pierden son las que
no se comienzan. Campañas de desobediencia
civil las ha habido y las
hay, pero tienen mayor o menor recorrido
dependiendo de cómo se
insertan en la sociedad, coyuntura
y espacio que pretenden modificar.
Dependen de la oportunidad política
y de la correlación de fuerzas
que se sea capaz de generar.

D.: ¿Qué actualidad tienen las luchas
no violentas en un momento
político como el que vivimos?

S.O.: No hemos pretendido únicamente
transcribir un listado de acciones,
sino que planteamos que es
preciso repensar la acción política
por la transformación social; que la
noviolencia activa es una filosofía y
una herramienta adecuada a los
cambios que vivimos, y que es preciso
pasar de la realización de acciones
de no violencia a establecer estrategias
de acción ‘noviolentas’,
que juzgamos más eficaces y necesarias
para humanizar y dar coherencia
a las disidencias existentes.

D.: Bidea HelburuTaldea, en sus
jornadas anuales, ha tratado de
abrir puertas ‘novedosas’ en el debate
político vasco, en concreto con
la cuestión de las víctimas. ¿Cuál es
la intención de estos encuentros?

S.O.: Se busca transmitir una variedad
de testimonios de la práctica
y filosofía noviolentas.
Intentamos aportar en positivo,
abrir debates, continuarlos. En un
primer intento quisimos juntar víctimas
vascas de uno y otro lado. No
salió bien, por lo que probamos
trayendo a la inglesa Jo Berry y a
Pat Magee, un irlandés ex preso
del IRA que tomó parte en una acción
en Brighton en la que murieron
cinco personas, una de ellas el
padre de Jo, parlamentario torie.
Jo fue al encuentro de Pat cuando
salió de la cárcel para conocer las
razones por las que mató a su padre.
Desde entonces mantienen un
diálogo, tratando de comprenderse
con respeto mutuo.

D.: En tu caso, el proceso 18/98 establecía
que se podía pertenecer a un
grupo armado “sin saberlo”. ¿Cómo
se puede superar la inmovilidad que
produce la represión?

S.O.: Si alguien lo supiera habría
movilizaciones sin descanso. Puedo
contar el caso de Piztera Goaz, de
Pamplona. A esta gente les han juzgado
y les piden dos años y medio
de cárcel por una sentada pacífica
que obstaculizaba el tráfico. Con la
campaña “Yo también lo hice” y acciones
imaginativas y no violentas,
han implicado junto a ellos a las generaciones
anteriores que participaron
en variadas luchas sociales y
han sabido visualizar que lo que hicieron
Rosa Parks, King o Gandhi
es lo que ellos vienen realizando
cuando demandan locales y espacios
autogestionados.

D.: El asesinato de Ignacio Uria por
parte de ETA generó una oposición
muy fuerte en sectores de la lucha
anti TAV. ¿Cómo repercute la violencia
armada en los movimientos?

S.O.: Dejando la violencia del Estado
a un lado, podemos preguntarnos
qué se ha logrado con la muerte
de Uria si no es más sufrimiento
para sus familiares y allegados,
más grietas en el tejido social, mayor
criminalización de la oposición
y una instrumentalización de la violencia
ejercida en favor del proyecto
del TAV. Los movimientos sociales
que luchan contra las diversas
injusticias no pueden generar en
esa lucha nuevas injusticias. El camino
a recorrer no puede imitar la
fuerza de los poderosos, tiene que
tener otros valores éticos y otros
modelos de ser y estar.

Artículos relacionados en este número:
- [Por una visión feminista de la desobediencia->9509]
- [El antiguo y noble arte de desobedecer->9493]

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    09/06/2012 - 11:22pm
  • YO TAMBIÉN LO HICE. Ormazabal (a la derecha) apuesta por acciones imaginativas y no violentas.
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