MILITANTES DEL AA.MOC REPASAN SU HISTORIA
Una ballena en un mar de militarismo
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¿EJÉRCITO, PARA QUÉ? La incorporación de la mujer en el Ejército fue en 1988.

Con los zaragozanos se juntaron
personas del colectivo Tortuga de

02/04/06 · 22:44
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¿EJÉRCITO, PARA QUÉ? La incorporación de la mujer en el Ejército fue en 1988.

Con los zaragozanos se juntaron
personas del colectivo Tortuga de
Valencia y los MOC de los barrios
madrileños de Carabanchel y Lavapiés
en un debate que repasó la
historia de este movimiento con
más de tres décadas.

El fin del Servicio Militar Obligatorio
no habría existido tal y como
lo conocimos sin la existencia
de todos los jóvenes insumisos
que, a través de la desobediencia,
se negaron a realizar tanto la mili
como la Prestación Social Sustitutoria
(PSS), que para ellos no
era sino otra pieza más del engranaje
militarista. La estructura en
red y estatal del MOC logró un
movimiento fuerte pero descentralizado.
Para una militante madrileña,
desde que la coordinadora
se fundara en 1977 se ha construido
“uno de los procesos más
bonitos, pero también muy costoso.
Con la insumisión, sobre todo,
por la multitud de cuestiones que
había que orquestar, ya que las
condiciones de entrada en la cárcel
de muchos de los insumisos
eran diferentes entre sí”.

Un movimiento que, para ellos,
tiene la peculiaridad de partir de
tradiciones distintas, desde lo libertario
hasta un cristianismo de
base, que ha conformado “un espacio
plural y vacunado contra el
dogmatismo”. Y no faltaron comentarios
críticos sobre la incomprensión
que recibieron de
ciertos sectores de la izquierda
que mantenían viva “la vieja idea
del Ejército popular”.

De hecho, estos activistas representan
una de las máximas expresiones
de los llamados nuevos movimientos
sociales. Su trayectoria
ha estado siempre entrelazada al
movimiento feminista y al ecologista.
Desde el MOC de Lavapiés
se destaca que la influencia en
otros movimientos sociales ha sido
notable en cuanto al uso de determinadas
estrategias como “la
del colchón social -el apoyo a los
insumisos por parte de familias y
amigos- y, por otro lado, la de las
autoinculpaciones, que si no es
una creación del MOC en sí, en todo
caso es éste quién las establece”.
A estas estrategias habría que
sumar los principios de desobediencia
civil y no cooperación.

En esta lucha pacífica del MOC
el saldo de presos insumisos durante
los años de resistencia a la
mili y al a PSS ha sido enorme.
Un militante del COA.MOC hacía
hincapié en cómo la labor antirrepresiva
perjudicó al resto de
las tareas: “Provocó que la guerra
de los Balcanes, cuando yo
empecé a militar, estuviese a mi
parecer desatendida”.

Los presos y las detenciones
provocadas por las acciones de
desobediencia fueron, precisamente,
las que hicieron trasladar
el antimilitarismo a los grandes
medios de comunicación de
masas. Para otro miembro del
AA.MOC esto se debe a que “todo
lo que fue la primera campaña
de insumisión era un mensaje
‘antimili’ más digerible”.

La ‘nueva’ situación que supuso
el fin de la mili facilitó que se
diversificasen los campos de trabajo,
como el de desenmascarar
un falso discurso humanitarista
o ecologista: “En Zaragoza nos
hemos enterado que el campo de
maniobras de San Gregorio tiene
una partida, que es una veinteava
parte de lo que en los dos
últimos años se han destinado a
uso militar del campo, que se ha
publicitado como dinero para
mejora medioambiental”.

Para estos activistas que charlaron
junto a DIAGONAL hay
mucho por hacer, no en vano su
trabajo cotidiano fundamental no
es otro que luchar contra valores
militaristas y patriarcales anclados
en la sociedad. Recordando
las movilizaciones contra la guerra
de Iraq alguien cita de memoria:
“El pacifismo es como una ballena
que viaja sumergida y que
sólo aflora a la superficie cuando
necesita tomar oxígeno”.

Tags relacionados: Zaragoza antimilitarismo Feminismos
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