¿Aspirar al poder o destruir el existente?

La nueva estrategia zapatista es una oportunidad, según el autor, para recomponer la fragmentada izquierda mexicana al margen del juego electoral.

19/02/06 · 19:47
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Texto de Alfredo Velarde

El trascendental esfuerzocontrasistémico que el
EZLN ha dado en llamar
“la otra campaña” comenzó.
Se trata de una innovadora
y peculiar definición política
alternativa, derivada de los
términos bajo los cuales el persistente
movimiento indígena del
sureste mexicano ensayó su balance
histórico, tras 12 años de
intervención política nacional, y
que le permitieron troquelar su
Sexta Declaración de la Selva
Lacandona. De este documento,
llamado a ser histórico para la reconstitución
de la fragmentada
izquierda del país, podemos señalar
lo siguiente.

En principio, la Sexta marcó un
punto de ruptura y continuidad
con respecto a lo que ha sido su
novedosa propuesta de revolución
política, opositora al caos resultante
de la hegemonía del capitalismo.
Ruptura, en la medida en
que ha logrado desbordar una
praxis que algunos le cuestionaron
por encontrarse dominada
por una suerte de ‘esencialismo
indígena’, para hacer suyas, también,
banderas de una propuesta
de transformación integral, anticapitalista
por definición, para la
sociedad mexicana, incorporando
para su encuadre militante la lucha
general y donde, además de
las reivindicaciones indias, recupera
banderas que son propias del
mundo del trabajo y del conjunto
de los explotados y oprimidos de
la ciudad y el campo. Continuidad,
por cuanto su propuesta a favor
de una democracia política y económico-
social radical para la nación
profundiza su posicionamiento
al cobijo de su ética de la
resistencia, contra la putrefacción
de la partidocracia, la clase política
profesional y los poderes del
agotado ‘contrato social’, abiertamente
prostituidos y hundidos en
una crisis de representación.

Para ‘la otra campaña’, entonces,
se trata de iniciar la profundización
del movimiento general
del conjunto de la izquierda social
del país, por carriles extrapartidarios
y antiparlamentarios, a favor
de la ingobernabilidad, sustentada
en la construcción de una mayoría
social, organizada y movilizada
para ejercer el poder de veto
contrasistémico. Así se orienta, en
el sentido de la erección de la causa
de los de abajo, contra el régimen
de alternancia conservador
foxista, los agresivos ajustes estructurales
de corte neoliberal sujetos
a un desgaste que amenaza
con desfondarlos, y negándose a
ser peón de brega de los partidos
y su lenguaje vacío, incluyendo al
PRD con razón. Otra manera de
ser, de actuar, de concebir e intervenir
en política, dado que, lejos
de aspirar al poder, lo que persigue,
con muchas otras expresiones
de una izquierda genuina, es
destruir los poderes existentes en
todos los planos de lo social.

De ahí y sólo de ahí es de donde
provendrá, libertariamente, la única
posibilidad de construir lo nuevo
y un genuino poder popular de
los de abajo en la ruta hacia la
Segunda Revolución Mexicana.
Habrá que seguirles y apoyarles,
hipotecando el pellejo. Su apuesta
es a favor de un poder popular de
todos, con autonomía, autogobierno
y autogestión. Es por eso también
nuestra apuesta, en virtud a
que la Sexta constituye una nueva
oportunidad para construir una
auténtica alternativa de izquierda
con realidad histórica. Esto es,
marcada por su capacidad de sumar
y multiplicar la fuerza opositora,
llamada a destruir el capitalismo
y construir la vigente perspectiva
emancipadora socialista.

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