Aunque sólo visible
mediáticamente cuando
se produce un desalojo,
la presencia y consolidación
de la okupación
en Catalunya es una
amplia realidad.

- ALEGRÍA TRAS LA REOKUPACIÓN. Tras
desencadenarse, reokuparon el espacio./ Arnau Bach
Más allá del contexto
político actual, en que
un partido como Iniciativa-
EUiA toma el
poder como si se tratara de un violín
(con la mano izquierda, pero haciéndolo
sonar con la derecha), la
realidad social de la lucha por la
okupación y la vitalidad de los centros
okupados sigue vigente.
La antigua sede de los sindicatos
ferroviarios, situada sobre el túnel
de la línea 1 del metro a la altura de
Mercat Nou, cumplió el pasado 10
de mayo su décimo aniversario en
su nueva etapa como Centro Social
Okupado Can Vies. 17 entidades
han instalado su sede en el local y
cientos de vecinos del barrio de
Sants se han autoinculpado en el
proceso judicial. Las jornadas, talleres,
conciertos y asambleas llenan
de actividad su día a día. En la
ciudad de Barcelona, otros edificios
okupados hace más de una década
siguen reafirmando su existir. En
Can Pasqual, uno de los puntos
más elevados de la sierra de
Collserola, desde el año 1997 se
practica la autogestión y la vida en
colectividad. La Kasa de la Muntanya
fue el fruto de arrebatar en
1989 al Ministerio del Interior un
antiguo cuartel de la Guardia Civil
para convertirlo en espacio disidente,
además de vivienda. Una nueva
generación de habitantes ya ha llegado
a la casa desde entonces. Muy
cerca de ahí los míticos edificios de
los Blokes Fantasma siguen proporcionando
la imagen de la frase
“Okupa y resiste” desde sus tejados
apostados sobre el perfil de la ciudad,
bien visible desde el vecino
Parque Güell.
A partir del año 2000, llegaron
nuevos proyectos, ideas y apuestas
en forma de okupaciones como
Can Masdeu, convertida actualmente
en una comunidad compleja
y vital de relaciones y autogestiones,
un valle de bosque mediterráneo
con una antigua masía y decenas
de bancales de cultivo salvado
de la especulación salvaje que
pretendía urbanizarlo. El proyecto
Miles de Viviendas puso sobre la
mesa la denuncia de las situaciones
de mobbing inmobiliario potenciado
por administraciones y
empresas que se lucran con un derecho
a techo básico. Otras okupaciones
surgidas del mismo proyecto
ya se reproducen en el barrio
Gótico. Más recientemente se han
consolidado espacios como el Ateneu
Popular de l’Eixample, o los
Casals de Joves Tres Voltes Rebel
de Nou Barris y el de la Assemblea
de Joves del Clot. También la Sala
Bahia, en el barrio de Sants, un espacio
para conciertos, pases de vídeo
o jornadas reivindicativas. La
liberación de pisos y casas vacías
para acceder a una vivienda digna
también aumenta. También fuera
de Barcelona: el CSO La Ópera de
Hospitalet, el KOP del Prat de
Llobregat, Los Timbres y el Ateneu
Libertario de Viladecans, el
Ateneu Santboià, La Fibra de
Mataró, La Fabriketa de SantaColoma,
Les Oblidades de Terrassa,
La Ferralla de Girona y un
largo etcétera, que certifica que el
movimiento, no son sólo los desalojos,
hay mucho más que decir.
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