PANORAMA // LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE MÉXICO EN TORNO A LA APUESTA ZAPATISTA
El ‘abajo y a la izquierda’ mexicano toma la iniciativa

Aún sin resultados tangibles, La Otra Campaña ya ha
conseguido que los perjudicados por el sistema se
encuentren y se planteen unificar sus luchas aisladas.

25/06/06 · 20:59
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Foto: César Octavio López

Para empezar a entender qué es La
Otra Campaña, sólo hace falta echar
un vistazo a la lista de los detenidos
en San Salvador Atenco. Es posible
que sea el único lugar en todo
México en el que se pueden encontrar
al mismo tiempo campesinos,
estudiantes de Economía, telefonistas
e indígenas mazahuas. Porque, a
diferencia de los tradicionales movimientos
revolucionarios, éste no
busca en ningún sujeto social concreto
el motor de la transformación.

No se cree que tengan que ser
sólo los proletarios industriales, los
campesinos o los guerrilleros los
que vayan a derrocar a las autoridades
y a los capitalistas y tomen
las riendas del país. El único requisito
es estar ‘abajo’, es decir, no estar
colocado en puestos de poder,
‘y a la izquierda’, léase ser anticapitalista
en sus diversas fórmulas.

La Otra Campaña está constituida
por personas que, a primera vista,
tienen vidas y necesidades diferentes,
pero si se les escucha, se comprueba
que tienen dos características
comunes: su exclusión del sistema
social y su conformidad con la
Sexta Declaración de la Selva Lacandona,
que les llama a construir una
alternativa. Así es como se comprende
que ya formen parte del movimiento
un cristiano de Chiapas, un
campesino de Hidalgo, un músico de
son jarocho de Veracruz, una zapoteca
de Oaxaca, un preso político de
Guerrero, una trabajadora de las maquilas
de Puebla, un taxista del
Distrito Federal, una trabajadora sexual
de Tlaxcala, un trabajador petrolero
de Tabasco, una lesbiana de
Querétaro, un abogado del Estado
de México, un chichimeca de Guanajuato,
una joven punk de Jalisco,
un marxista-leninista de Nayarit, un
pescador de Michoacán y una ecologista
de Morelos.

Por lo que se ha visto hasta el momento,
La Otra Campaña no se queda
en la tradicional postura de gran
parte de la izquierda, según la cual la
conquista de los medios de producción
es la receta para todos los males.
Ésa es una meta principal, pero
la recuperación de ese radicalismo
no ha hecho perder la influencia de
los movimientos sociales que protagonizaron
la renovación desde mediados
del siglo XX, como el feminista
o el ecologista. Así, el machismo o
la discriminación que padecen los
homosexuales o las trabajadoras del
sexo están bien presentes en La Otra
Campaña. Un adherente del Comité
Lésbico Gay de Occidente ha declarado
a la revista Rebeldía que “la discriminación
proviene de la izquierda
también, y es un reto para La Otra
Campaña”. Otro colectivo de gays y
lesbianas señala: “Si no tocamos las
estructuras más silenciosas del sistema,
las que tienen que ver con las libertades
para amar a quien queremos
amar, para decidir sobre nuestro
cuerpo, el cambio no será verdadero”.

A la vez que se intenta esta
modificación en la izquierda ‘de
siempre’, ‘los nuevos’ también introducen
cambios, por ejemplo retomando
consignas y aplicándolas a su
contexto: las ‘sexoservidoras’ militantes
reivindican que “la calle es para
quien la ‘talonea”.

La diversidad de gentes también
se da en cuanto a diversidad ideológica,
siempre dentro de las propuestas
alternativas al sistema capitalista.
Es el caso del anarquismo, que en
México tiene implantación principalmente
desde la época de los hermanos
Flores Magón, exponentes del
radicalismo social de la Revolución
Mexicana junto a Emiliano Zapata y
Francisco Villa. Los libertarios mexicanos,
dispersos por todo el país y
sin grandes organizaciones, se han
adherido a La Otra Campaña, ya que sus principios concuerdan completamente
con el rechazo a los partidos
políticos del nuevo movimiento. Sus
propuestas suelen incidir en la necesidad
de evitar la reproducción de
mecanismos autoritarios: “Debemos
impedir que La Otra Campaña se
convierta en una burocracia”, señala
el Colectivo Autónomo Magonista.

Más curioso es que Gloria Arenas,
presa por dirigir un grupo armado
marxista, coincida con ellos: “No
queremos una estructura vertical,
centralizada, autoritaria, homogenizante
ni hegemonizante”, pero tampoco
una “red amorfa”. Éste parece
ser el sentimiento predominante de
los adherentes a la Sexta Declaración
de la Selva Lacandona.

En su mayoría, también los partidos
(sin registro electoral) y organizaciones
de corte leninista se han implicado
en La Otra Campaña. Sin
embargo, en algunas ocasiones se
producen contradicciones, pues en
un movimiento cuya base es no luchar
por el poder quizá resulte extraño
que en muchas reuniones alguien
proclame el ya conocido programa
de “formar un gobierno provisional
que dé paso a una asamblea constituyente”.
Más raro todavía resulta
observar a los miembros de un grupúsculo
colgando en cada uno de los
actos públicos su pancarta con los
retratos de Marx, Engels, Lenin y lo
que ya a muchos adherentes les resulta
demasiado indigesto: Stalin.

Dando los primeros pasos

Aunque La Otra Campaña todavía
está en su primera fase, el recorrido
de la Comisión Sexta, capitaneada
por el subcomandante Marcos, por
los estados del sur y centro del país
permite ya intuir cuáles serán algunas
de las reivindicaciones a incluir
en el programa nacional de lucha
que habrá de elaborarse. Una de
ellas será la demanda de liberación
de los presos políticos, existentes
en prácticamente todos los estados
mexicanos, tanto en su versión de
presos por actos de luchas ilegales
como en la de presos de conciencia.

Por otro lado, principalmente
los habitantes del sur del país han
planteado su carestía de derechos
básicos como tema a solucionar:
son las ya conocidas demandas del
Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) de alimentación,
salud, educación, etc. Más en concreto,
las altas tarifas cobradas por
el uso de la electricidad han dado
pie a que se plantee una posible
huelga nacional de pago de esas tarifas,
la cual ya era antes la táctica
habitual de los Pueblos Unidos por
la Defensa de la Energía Eléctrica,
en el norte de Chiapas.

Asimismo, es de esperar que el
programa de lucha recoja, a nivel
nacional, el combate contra la privatización,
que viene siendo la tónica
en México desde la puesta en
marcha del neoliberalismo hace
dos décadas. No sólo la privatización
de recursos naturales como
el agua o la tierra, amenazados
por planes como el Puebla-
Panamá, sino también de empresas
públicas que el neoliberalismo
aún no ha podido vender al mejor
postor. En este capítulo están incluidos
Petróleos Mexicanos (PEMEX),
el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) y las instituciones
de educación pública.

Casi nadie pone en duda que, más
rápido o más despacio, el huracán
privatizador continuará sea quien
sea el nuevo presidente del país.
Por último, seguramente tenga un
lugar como método de lucha la autonomía,
como propuesta para la construcción
de otras relaciones sociales
aquí y ahora, sin esperar el anunciado
final del sistema imperante. Esta
autonomía, definida como autogobierno
de las comunidades sin intervención
del Estado, ya está siendo
aplicada en el México actual, y sus
actores fundamentales son los diversos
pueblos indígenas.

En el terreno organizativo, La Otra
Campaña no cuenta todavía con una
estructura definida, y en esta etapa el
delegado zero del EZLN es en la
práctica el único portavoz de cara al
exterior y un elemento fundamental
en la relación entre los distintos territorios.
Dicho esto, el movimiento
cuenta ya con gran cantidad de
asambleas municipales, nutridas básicamente
por los grupos de izquierda
existentes en cada lugar, y dentro
de ellas hay división por sectores.

También se da la organización regional,
que responde a la estructuración
política de México, aunque en el futuro
no será así necesariamente,
pues ya se ha anunciado que es posible
que la demarcación por estados
hecha por el México de arriba no tiene
por qué coincidir con la que desee
el México de abajo, atento también,
por ejemplo, al mapa de nacionalidades
indígenas. En cuanto a la organización
a una escala mayor, los
acontecimientos de Atenco han propiciado
la celebración de varias
asambleas nacionales para tratar el
tema, tanto en ese mismo pueblo como
en la capital del país.

Cabe señalar también que el recorrido
de la Comisión Sexta ha dado
lugar a la celebración o convocatoria
de diversos encuentros en los
que se han reunido organizaciones
e individuos que trabajaban temas
similares pero sin coordinarse. Entre
ellos, están los encuentros de
cultura y comunicación, defensa jurídica,
de intelectuales, defensa de
la naturaleza y por la liberación de
los presos políticos. Días antes del 1
de mayo, se celebró en el Distrito
Federal, a iniciativa de la Comisión
Sexta y de diversos sindicatos, el
Primer Encuentro Nacional Obrero.
Como conclusiones principales, los
trabajadores allí reunidos decidieron
continuar su fortalecimiento al
margen de los grandes sindicatos y
pelear por hacerse cargo de las empresas
que ahora mismo gestionan
los patrones.


La otra juventud

JAVIER SIGÜENZA

La Otra Campaña ha convocado
a un número considerable
de jóvenes, estudiantes
y trabajadores.
Muchos de los universitarios
adherentes provienen
de la huelga de 1999 en la
Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) y
de su Consejo General de
Huelga (CGH), que logró
detener la reforma de
pagos que pretendía que el
acceso a la universidad
dejara de ser gratuito. A
pesar del éxito de la huelga,
muchos de sus participantes
tienen una sensación
agridulce, causada
por la actuación de grupúsculos
dentro del CGH, así
como por no haber conseguido
mantener la organización
tras la ruptura de la
huelga por parte de las
autoridades. Sin embargo,
el activismo universitario se
mantiene en todo el país,
como se ha demostrado en
la respuesta a los sucesos
de Atenco.

Siendo importante la movilización
en las instituciones
educativas, la mayor parte
del activismo juvenil se da
fuera de ellas. Son colectivos
como La Comuna Libertaria
de Guadalajara, Jóvenes
en Resistencia Alternativa
de la Ciudad de México
o El Proyecto Autónomo
espiral 7 de Puebla, por
mencionar sólo algunos.
Muchos de estos colectivos
se coordinan en la Red
Nacional de Jóvenes por la
Autonomía, nacida en un
encuentro de mayo de
2005 en Oaxaca. En él participaron
más de 600 personas
y 60 organizaciones
de todo México, que más
tarde se unirían a la iniciativa
lanzada por el EZLN.

El encuentro tenía como
objetivo compartir las experiencias
de lucha de los
asistentes, discutir las
nociones de autonomía y
autogestión de acuerdo a
la experiencia de cada uno,
además de coordinar trabajo
a nivel local y regional.
Ésto se logró con la constitución
de la red y, en
noviembre de 2005, se realizaron
en la capital mexicana
las Jornadas del lado
del corazón, autonomía y
autogestión; La Otra Campaña
que, junto a otros
eventos en distintas localidades,
pretendían difundir
La Otra Campaña, la autonomía
y la autogestión.

Los otros indígenas

E.P.

En un país con gran tradición
de rebeliones
indias desde la conquista
española, la sublevación
zapatista en 1994
fue un nuevo espoletazo
para los pueblos originarios.
Aunque la autonomía
en Chiapas es
más importante tanto
en población como en
territorio, otras comunidades
han seguido el
ejemplo del autogobierno.
Dos de los casos
más relevantes son Suljaa
(Guerrero) y San
Blas Atempa (Oaxaca).
El logro más importante
de los pueblos indios es
el Congreso Nacional
Indígena (CNI), fundado
en 1996. Sin embargo,
como señala su asesor,
Carlos González, “hoy el
CNI como espacio
nacional de unidad está
desmovilizado, excepción
hecha de su región
Centro-Pacífico”.

Una lucha en la que los
indígenas han destacado,
aunque no son sus
únicos protagonistas, es
la resistencia a los
megaproyectos. Un
ejemplo paradigmático
es la batalla que libraron
los habitantes de
Tepoztlán (Morelos) contra
la construcción de
un club de golf. Tras dos
años en los que se
constituyó incluso un
‘ayuntamiento libre’, la
‘ingobernabilidad’ llevó
a los inversores a retirarse
en 1997. Cinco años
después, los pobladores
de San Salvador de
Atenco impidieron que
se erigiera un aeropuerto
en su tierra. Hoy hay
otros ejemplos, desde
valle de Tizayuca, sustituto
de Atenco como
víctima del aeropuerto,
hasta la costa de Guerrero,
donde el proyecto
de construir una presa
está encontrando gran
resistencia por parte de
los pobladores.

La otra cobertura

NILS BROCK

Teniendo en cuenta la
importancia que tiene la
comunicación para el
EZLN, ésta también es
crucial para La Otra Campaña.
Mientras que La
Jornada, uno de los diarios
de mayor tirada en el
país, y la revista mensual
Rebeldía han seguido
minuciosamente la gira
del delegado zero, desde
el inicio, el nuevo movimiento
ha sido difundido
por el espacio radioeléctrico
y por Internet gracias
al trabajo de las radios
comunitarias y libres, que
a pesar de su precaria
situación legal ya suman
más de 200 estaciones
en México. Algunas de
ellas, como la veracruzana
Radio Teocelo, ha
incluido en su parrilla programas
periódicos sobre
La Otra. En el Distrito
Federal, Radio Pacheco
se integró en la ‘karavana’
de la Comisión Sexta,
mandando por satélite las
informaciones en vivo a
su página de Internet. Por
otro lado, la radio Kehuelga,
surgida en la huelga
de la UNAM, informó casi
24 horas al día en los
momentos más críticos en
Atenco, y la web del Centro
de Medios Libres realiza
una crónica constante
de las movilizaciones
sociales.

Los otros barrios

E.P.

Desde mediados de la
década de los ‘80, especialmente
tras el terremoto
de 1985, en las ciudades
de México se
desarrolló un movimiento
con similaridades a las
movilizaciones que se
produjeron en los extrarradios
de las grandes
urbes del Estado español
durante el tardofranquismo
y la Transición. Así, a
lo largo y ancho del país,
los habitantes de las
colonias más pobres
están organizados en
defensa de sus necesidades:
agua, electricidad,
nuevas viviendas, etc. En
muchos casos, estos grupos
han pasado de su
condición de luchadores
a la de meros gestores.

La causa de ello es el
acceso del PRD al poder
en muchos municipios,
con la consiguiente desviación
de las organizaciones
a él vinculadas en
mayor o menor nivel. El
caso más ilustrativo es el
del Frente Popular Francisco
Villa (FPFV), del Distrito
Federal, con fuerte
presencia en el movimiento
urbano-popular
gracias a su táctica de
invasión de terrenos y
edificios. Su excesivo
acercamiento al Gobierno
local del PRD provocó
una escisión, actualmente
tan fuerte como el
grupo original, llamada
FPFV-Independiente. Son
estos ‘panchos villas disidentes’
los que se han
encargado de organizar el
paso de La Otra Campaña
por el DF.

El intento definitivo
_ Desde su aparición,
el EZLN ha llamado a
crear organizaciones
nacionales, como la
Convención Nacional
Democrática o el
Frente Zapatista de
Liberación Nacional
(FZLN). La primera no
prosperó por el
empeoramiento de
las relaciones con el
Partido de la Revolución
Democrática
(PRD), y el FZLN
nunca consiguió
atraer al resto del
prozapatismo y se
disolvió en 2005.
Por otra parte, existen
coordinadoras como
la Promotora contra el
Neoliberalismo y el
'Frentote'. La Otra
Campaña ha rechazado
unirse a estos grupos,
dada su alianza
con burocracias sindicales
o el PRD.
Otras coordinadoras,
como la Unión Nacional
de Organizaciones
Populares Independientes
de Izquierda,
sí se han adherido al
nuevo movimiento.

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