Ocupa un edificio en Madrid
El Patio Maravillas vuelve al barrio

El colectivo social Patio Maravillas ha ocupado un edificio en el barrio de Malasaña (Madrid), en una acción con la que regresa a escena para "aportar un espacio de autogestión ciudadana" y subrayar "el fracaso de unas políticas públicas que favorecen la especulación a costa del bienestar de la ciudadanía".

12/11/16 · 11:53
Álvaro Minguito

El Patio Maravillas vuelve a dar señales de vida en Madrid, tras varios meses bajo mínimos. El colectivo ha ocupado un edificio en Malasaña, en una vuelta al barrio que pretende demostrar que las razones que les llevaron a ocupar su primera sede en la calle del Acuerdo en 2007 siguen vigentes.

Con esta nueva ocupación, el Patio Maravillas quiere recomponer su proyecto político, que en los últimos nueve años ha dado vida en Madrid a un espacio polivalente autogestionado en el que se desarrollaron numerosas iniciativas (Yo Sí Sanidad Universal, No Somos Delito, la Campaña por el cierre de los CIE, la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda, la Oficina Precaria o Ganemos Madrid).

"Queremos poner el acento en este edificio como símbolo del fracaso de unas políticas públicas que favorecen la especulación a costa del bienestar de la ciudadanía"

El colectivo apuesta por reivindicar "esa inteligencia colectiva y aportar un espacio de autogestión ciudadana", según explican en un comunicado. "Queremos poner el acento en este edificio como símbolo del fracaso de unas políticas públicas que favorecen la especulación a costa del bienestar de la ciudadanía", añaden.

El edificio ocupado es un inmueble privado "que lleva años abandonado y en el que el Ayuntamiento se ha visto obligado a emprender obras de rehabilitación con dinero público", aseguran, al tiempo que reclaman la aplicación de las políticas públicas por las que luchan: "Este edificio debería ser puesto al servicio de la ciudadanía. Porque hacen falta viviendas sociales así como otras dotaciones públicas y porque el valor de uso de los edificios de nuestras ciudades debe estar por delante de su valor de cambio".

La nueva ocupación del Patio Maravillas es la primera que este colectivo realiza con Manuela Carmena como alcaldesa de la ciudad y responde también a la sensación de decepción que han manifestado los centros sociales con respecto a la ordenanza municipal que regula la cesión de espacios a colectivos, en vigor desde hace ocho meses.

Desde el Patio reconocen que vivieron "con optimismo" el cambio en el gobierno municipal pero califican como "cobardes e insuficientes" esas medidas y recuerdan que "pese a lo que se ha venido diciendo desde el Ayuntamiento, existen edificios vacíos de propiedad municipal en el centro de Madrid". Ponen como ejemplos el número 20 de la calle Alberto Aguilera, una porción de 3.000 metros cuadrados del edificio del Conde Duque y el situado en la esquina entre la calle Gobernador y el paseo del Prado.

El comunicado también indica que las dos últimas sedes del Patio Maravillas –la más longeva en la calle del Pez y la posterior y efímera en Divino Pastor– permanecen "en situación de abandono" más de un año después de los desalojos.

Un año largo y convulso en el Patio

La sede del Patio Maravillas en el número 21 de la calle del Pez fue desalojada por la Policía el 11 de junio de 2015. La amenaza pendía sobre el centro social desde febrero de ese año, cuando la juez Raquel Fernandino, del juzgado de instrucción número 45, emitió la orden por tres motivos: los indicios de que se estaba produciendo un delito de usurpación, los problemas de seguridad del edificio y los de responsabilidad judicial derivados del uso del edificio por parte de personas distintas a las titulares del inmueble, la inmobiliaria Nivel 29.

El Patio Maravillas negó esos tres motivos y ya unos meses antes había iniciado una estrategia de negociación con el Ayuntamiento para tratar de obtener la cesión de un espacio público donde desarrollar las actividades del centro. Desde el Consistorio no dieron ninguna respuesta a las peticiones del colectivo y, de hecho, se negó que en la ciudad existiesen dotaciones públicas disponibles para satisfacer las necesidades de un proyecto como el del Patio Maravillas.

En enero de 2015, antes de recibir la orden de desalojo, el Patio Maravillas exhibió músculo y tras una manifestación de apoyo a la que acudieron más de dos mil personas, se hizo con un edificio público en la calle de los Hermanos Quintero que había sido un centro de especialidades médicas hasta 2005.

Esta nueva ocupación duró tan sólo unas horas pero puso de manifiesto que el Ayuntamiento había faltado a la verdad: en Madrid había y hay espacios públicos en desuso.

La misma situación se repitió el 27 de mayo de 2015. Tras anunciar repetidamente que lo haría, el Patio Maravillas entró en otro edificio de titularidad pública en completo abandono. De hecho, el inmueble se encontraba dentro de una controvertida operación por la que el Ayuntamiento lo cedió de forma gratuita al arquitecto Emilio Ambasz. La acción duró nuevamente unas horas y fue desalojada en la madrugada con un importante dispositivo policial.

Apenas doce horas después del desalojo de la calle del Pez y dos días antes de la investidura de Carmena, el Patio Maravillas ocupó otro inmueble, en el número 9 de la calle Divino Pastor, para continuar con su proyecto colectivo en la ciudad. Esta nueva sede, la última hasta el día de hoy, fue desalojada el 4 de agosto de 2015.

Desde entonces, el Patio Maravillas ha trabajado en silencio, tratando de negociar con el Ayuntamiento la cesión de un espacio –el citado en la calle de Alberto Aguilera–, y participando junto a otros colectivos en la Red de Espacios Ciudadanos que presentó a principios de año el Marco Común de Cesiones, un proyecto muy distinto al aprobado finalmente por la concejalía de Coordinación Territorial.

El propio colectivo lo reconoce: "Ha sido un año duro para el Patio ya que hemos sido una comunidad sin espacio y mucha de la actividad que albergaba se ha visto resentida por no poder tener un espacio donde reunirnos y llevarla a cabo, lo que se ha visto reforzado por el ataque a otros espacios autogestionados de la ciudad".

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