Fotografía | "Vivas nos queremos"
Argentina: el día que las mujeres hicieron Historia

Unas notas del medio argentino La Vaca sobre la jornada de huelga de mujeres que tuvo lugar ayer en el país latinoamericano.

20/10/16 · 15:59
El día que las mujeres hicieron Historia / Nacho Yuchark para lavaca

¿Cómo se hace Historia? Así: en la calle y con los pies.

Los de Marta Dillon están empapados.

Los rulos le chorrean agua y la mirada, humedad.

Marta es periodista, escritora, hija de desaparecidos y una de las intelectuales más intensas de estos tiempos argentinos, pero ella está hoy en su rol más potente: ordenando el tránsito de un movimiento incontenible.

Ni Una Menos hoy es eso: una mujer, veintemiles de mujeres, salidas de sus etiquetas, empapadas –es decir, incómodas– unidas en una red invisible a otras que nadie sabe quiénes son, pero están ahí, poniendo el cuerpo para cortar el tránsito porque la policía está apostando a que algún automovilista grite “Andá a lavar los platos” y listo.

Error.

Ni Una Menos es un movimiento que aprende a los golpes.

La represión a la marcha de cierre del Encuentro Nacional de Mujeres, en Rosario, le dejó como lección que hay que organizar hasta los cortes de tránsito y como consecuencia, el abandono absoluto por parte del Estado de cualquier tipo de cuidado hacia una marcha convocada por mujeres. “Y qué querés: con Bullrich es protocolo o jodete”, dirá la chica autoconvocada, que llegó con un amiga y terminó convertida en custodia peatonal.

Ni sindicatos ni partidos están acá para organizar eso. Desfilarán en el orden que les otorgó el azar: en la asamblea de este martes se sortearon los lugares. Esa disposición –primero las organizaciones de mujeres, luego las sindicales, por último los partidos– quedó distorsionada, diario Clarín mediante, como “una propuesta de las organizadoras de colocar a los hombres al final de la marcha”, asociando así organizaciones con sexo.

Eso también es Ni Una Menos: un test exprés de machismo.

Muy revelador, por cierto.

Esa capacidad para dejar expuestas, arriba de la agenda y sin eufemismos, las peores miserias sociales es, justamente, su potencia.

Otra: ser una fuerza capaz de organizar en pocas horas y con pocas roscas una marcha multitudinaria como la de hoy, pero también de sacarse de encima a quienes quisieron convertir semejante dolor social en kiosco personal o territorio de pesca partidista.

Para llegar hasta acá, Ni Una Menos no necesitó debates ni peleas, sino profundizar su reclamo.

No fue producto de la especulación sino de la reacción: ¿qué respuesta social, política, discursiva corresponde a la violación y empalamiento de una chica de 16 años?

La respuesta fue un paro.

A la una de la tarde, en la esquina de Avenida de Mayo y San José, una secretaria de la Cámara de No te Puedo Dar el Nombre Porque Me Despiden le dice al señor que sale del subte A: “No puede seguir como si nada. No puede”. No le grita, no lo aturde, no lo interpela. Solo señala a la nena que el señor lleva de la mano: es su hija, se llama Verónica, tiene 3 años, capucha rosa y zapatillas de princesa.

Y el señor no sigue como si nada, claro: se para en medio de la Avenida, parando el tránsito.

La respuesta también fue movilización.

A la hora de la marcha hay mucha gente que no sigue como si nada y esa atmósfera excepcional la aporta la tormenta, con ráfagas de viento y lluvia molesta, persistente, que ahora chorrea por los rulos de Marta Dillon, que ordena el tránsito de esta marcha sin órdenes.

Ni Una Menos hoy es esto: un montón de mujeres organizando el grito en el espacio público.

Y es esto hoy porque desde hace mucho tiempo hay muchas mujeres organizándolo.

Mañana serán otras, más las mismas, más lo que juntas sumen.

Mañana Ni Una Menos será más.

¿Será otra cosa?

A lo lejos, se escucha una voz muy joven que lee el texto con los reclamos que nadie escucha.

Estamos al borde de la avenida 9 de Julio, en la última fila de una marcha que algunos periodistas extranjeros calculan en 20 mil personas.

Alguien que aterriza de vaya a saber qué planeta pregunta con tono de hartazgo argentino:

¿Qué carajo pasó hoy?

Pasaron muchas cosas, señor, pero también pasó Ni Una Menos.

Pasó, señor, que hoy las mujeres hicieron Historia.

Nada menos. Eso es Ni Una Menos.

Artículo publicado originalmente en La Vaca.

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