Una obra de teatro lleva la protesta contra las expropiaciones forzosas al Ayuntamiento de Madrid

El actor Carlos Pontini ha estado seis años pagando 825 euros al mes por una casa que el Ayuntamiento de Madrid le expropió y demolió en 2010. Hoy, junto a la PAH Centro y otros colectivos, ha llevado su protesta al mismo consistorio.

15/06/16 · 13:46
Protesta de PAH Centro Madrid en el Ayuntamiento contra la política de expropiaciones forzosas. / PAH Centro Madrid

La historia es tan rocambolesca que resulta difícil de creer. Pero ha pasado, pasa y seguramente seguirá pasando mientras no se cambie la ley. Te expropian la casa, la tiran abajo y tienes que seguir pagando por la hipoteca y hasta la propia demolición mientras esperas una compensación que parece no llegar nunca.

Le ha sucedido al actor Carlos Pontini, que esta mañana ha participado en una peculiar protesta en la sede del Ayuntamiento de Madrid. La acción, convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca distrito Centro y otros colectivos, se ha desarrollado en el interior del edificio consistorial en la plaza de Cibeles y ha consistido en una performance teatral sobre el vía crucis que Pontini vive desde 2010 y contra la política municipal que el Área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento mantiene sobre las expropiaciones forzosas y demoliciones en ejecución subsidiaria.  
 
En 2010, el Ayuntamiento de Madrid expropió la vivienda de Pontini –y todas las del edificio de la calle Huerta del Bayo, 8– y fijó en 82.000 euros el justiprecio, la cantidad a pagar por la Administración por el bien expropiado.   

Pontini se ha pasado los últimos seis años pagando 825 euros al mes: 500 por la hipoteca y 325 por la demolición del edificio. Por una casa que no existe desde 2010

Sin embargo, Pontini se ha pasado los últimos seis años pagando 825 euros al mes, 500 por la hipoteca y 325 por la demolición del edificio. Por una casa que no existe desde 2010. En la actualidad, adeuda 23.000 euros al Ayuntamiento.
 
La primera sorpresa en esta increíble historia estalla cuando Pontini se entera de que para cobrar los 82.000 euros en que el Ayuntamiento tasó su piso, tenía que ser propietario del mismo, sin hipoteca. "El bien que se expropia tiene que estar libre de cargas para cobrar", explica a Diagonal. Es decir, Pontini tenía que abonar la diferencia entre el total del préstamo hipotecario –120.000 euros– y lo que el consistorio le ofrecía, como primer paso para cobrarlo. 
 
Las expropiaciones forzosas en España siguen rigiéndose por una normativa aprobada el 16 de de diciembre de 1954. "Se está dando el caso surrealista de que una persona que tenga una hipoteca de 150.000 euros  y vaya a recibir un justiprecio de 100.000 euros, por ejemplo, no podría recibir dicha cantidad hasta que no amortice los 50.000 de diferencia, tarea que puede llevarle diez años perfectamente", resumen desde la PAH Centro Madrid.
 
En el caso de Pontini, recurrió el justiprecio y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid le dio la razón, fijando en 110.000 euros la cuantía que el Ayuntamiento debía pagarle por la expropiación de la vivienda, de 50 metros cuadrados útiles.
 
Pero el consistorio también procedió a la demolición del inmueble, aduciendo el mal estado del mismo, el incumplimiento del deber de conservación y la existencia de infraviviendas. No sólo eso, sino que la demolición les salió a los vecinos por un precio mucho mayor del que les había presupuestado una empresa. A Pontini le correspondió pagar al Ayuntamiento 30.000 euros por este concepto, de los que aún debe los 23.000 citados. Asegura además que la demolición les costó más a los vecinos que lo que les hubiera supuesto realizar la restauración íntegra del edificio.
 
"Te expropian, no te informan de que tienes que demolerlo y lo hacen ellos por vía ejecutiva", resume Pontini, quien cifra el coste de la demolición en 616.000 euros mientras que la comunidad disponía de un presupuesto por poco más de 100.000. El actor pone el acento en el hecho de que el Ayuntamiento no informase de que la demolición debe correr a cuenta de los propios vecinos expropiados, una omisión que ha sido denunciada.    

Coarsa, la empresa que contrató el Ayuntamiento para la demolición del edificio, es uno de los nombres que aparecen en los sumarios de la trama Gürtel

Para que no falte nada al guiso, Coarsa, la empresa que contrató el Ayuntamiento para la demolición del edificio, es uno de los nombres que aparecen en los sumarios de la trama Gürtel.
 
"Es una estafa, un robo –denuncia Pontini–. El actual Ayuntamiento se ha lavado las manos. El concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo, dice que no pueden hacer nada, que la ley es así, pero sí que podría hacer cosas: quitarme los 10.000 euros de intereses de demora que me han aplicado por lo de la demolición o revisar el caso abriendo un expediente de Responsabildad Patrimonial por posibles malas prácticas del Ayuntamiento".
 
Toda esta odisea le ha servido a Pontini para escribir y protagonizar una obra de teatro, Bansia, que se estrenó en 2015 y que a finales de junio volverá a la cartelera del Teatro Lara. Parte de la performance de protesta que han realizado esta mañana son escenas de esta obra.
 
Tags relacionados: derecho a la vivienda Madrid PAH
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